Querid@ amig@:
1. En democracia,
la participación en los asuntos públicos se realiza mediante el ejercicio
de una serie de derechos, el de manifestación, el de votación, el de libre
discusión, etc. Todo eso es parte de este juego democrático, antes que los
procedimientos legales que los regulan. Lo que hemos visto en Madrid obliga
a una reflexión muy seria. No se trata de que el PP no tenga derecho a
manifestarse. A lo que "no tiene derecho" es a manifestarse así,
al estilo "batasuno", buscando un tipo de enfrentamiento y
enconamiento entre la gente basado en el ejercicio puro y simple de la
manipulación de los sentimientos más bajos, los tribales, los que apelan
antes al prejuicio que al juicio. Contra todo eso es preciso movilizarse.
2. El término
"franquismo sociológico" se refería a esa gran masa
social que no quería comprometerse, que "no se metía en política",
que "iba a lo suyo", que decía: "no te signifiques".
Por eso duró tanto tiempo el propio franquismo; no por los franquistas
militantes, o por los falangistas, sino gracias a esa masa inerte, amorfa,
que "pasaba"; manipulable y dirigible, una vez convertida en
"masa", como genialmente explicó Elías Canetti en "Masa y
Poder". Bien, esa es la masa que el PP está tratando ahora de
convocar, de movilizar, de empujar. Una vez convertida la ciudadanía en
masa, sabe bien el PP que los tibios, los desinformados, los que pasan, no
ofrecerán"resistencia" al empuje de una corriente general más
sentimental y emocional que política; de ahí el empleo y la apropiación
abusiva de los símbolos, las banderas, los himnos, todo aquello que busca
conmover, emocionar. Contra todo eso es preciso movilizarse: hablar con la
gente, con los amigos, no perder la iniciativa en los pequeños círculos de
opinión, los de la cotidianeidad.
3. Es preciso
volver a repasar los principales argumentos: a saber, la manipulación
permanente del PP, desde el día que perdieron las elecciones del 14 de
marzo, con el único objetivo de recuperar ese poder. Acumular inútilmente
epítetos descalificatorios contra los llamados "neofachas" sirve
de poco. Las mentiras y falsificaciones se han ido sumando, unas sobre
otras, desde "España se rompe" en Cataluña pasando por
la"Teoría de la conspiración" del 11-M, la de la disgregación
nacional con los nuevos estatutos, la de la vuelta a la Guerra Civil con la
Ley de la Memoria, la de la destrucción de la familia con la Modificacióndel
Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, la
de la intromisión en la libertad de los padres con la nueva LOE y la
introducción de la asignatura de Educación Ciudadana, la de España
coladero de delincuencia con la regulación de los inmigrantres ilegales y
ahora, la última, la idea de que es el Gobierno el que cede ante ETA por el
caso De Juana con el verdadero y oculto objetivo de "modificar España
en diálogo secreto con Batasuna" (M. Rajoy). Todo ello puede ser muy
burdo o muy irreal, pero puede también ser efectivo.
4. El
"Partido de los Patriotas" de hoy es un partido moderno,
que utiliza muy bien tanto las técnicas de mercadotecnia como las correas
de trasmisión tradicionales enlazadas con los distintos movimientosde base
y sociales afines. Los tienen y los están empleando con profusión para
presentar agendas "independientes" que directamente no quieren
presentar, aunque de inmediato asumen sus planteamientos. Este es el papel
que está jugando la Conferencia Episcopal y sus asociaciones afines, Foro
Español de la Familia, Concapa; la AVT; las plataformas locales en
distintos lugares con episodios como la tergiversación del affaire de los
Archivos de Salamanca, devueltos a sus legítimos dueños, y tantos otros
ejemplos que se nos pueden ocurrir. Cada organización de base ha ido
convocando sus distintas manifestaciones masivas a lo largo de estos tres años.
Todo ello bien agitado, recogido y amplificado por profesionales medios de
desinformación como Telemadrid, El Mundo, La COPE, numerosos periódicos y
radios locales, y por periodistas y tertulianos cuya verdadera profesión es
la de canalizar esas "ilusiones necesarias" (N. Chomsky) al
servicio del poder tradicional, el de siempre, el de "la gente sensata
y de bien" (M. Rajoy), presentando como verosímil lo que sólo es
propaganda.
5. Las mentiras
sumadas y repetidas, como decía Joseph Goebbels, Ministro de
Propaganda nazi se convierten enverdad. O pueden pasar por verdad, y esto lo
sabe su discípulo Acebes, el Manipulador Mayor del Reino. Así, quien
defiende el indoctrinamiento religioso ortodoxo en la escuela desde los seis
años no tendrá empacho en declarar contra la LOE: "Los jóvenes
quieren una educación en libertad, sin imposiciones, sin alguien que les
diga cómo pensar" (Ángel Acebes). La conclusión de todo esto sólo
se mide en cálculo electoral, frío y duro. Estamos ya en campaña, una
campaña de un año, con dos citas en las urnas. La derecha está
movilizando a sus bases, para amedrentar psicológicamente a esa masa inerte
de tibios y desinformados. Quien no desee ver de nuevo a esta gente en el
poder tiene que hacer otro tanto, y esto es difícil, porque la gran base
social progresista funciona mejor "a la contra"; no cuando está
gobernando. Además, la izquierda (sea lo que esto sea hoy), por feliz
tradición y convicción, y por haber estado fuera del poder en España
durante casi toda su historia no es monolítica, no cierra filas con
facilidad, salvo en circunstancias muy extremas. Así, y aún habiendo
votado a Zapatero hace tres años, es patrimonio de la izquierda el poner
sobre la mesa los aspectos críticos con la gestión antes que los logros.Y
eso está muy bien, porque siempre se quiere ir más lejos, o de otra
manera, porque cada corriente o sector tiene su idea de cómo se deberían
hacer las cosas.
6. Conclusión de
lo anterior. Es fundamental una movilización desde ahora mismo,
compleja, porque se trata de movilizarse contra un Riesgo, contra una
posibilidad, lo que entraña siempre una doble dificultad adicional: la de
pensar que tal riesgo no existe, la de no identificarlo concretamente. Por
eso es preciso movilizarse: decirle a la gente que esos cavernícolas que se
han apropiado del rojo y gualda, como también se han apropiado del
"Libertad sin ira" que nunca cantaron durante los años de plomo,
y que representan la derecha más rancia de Europa, salvo la polaca, sí
pueden volver. La responsabilidad de que no vuelvan "estos" es de
todos y de cada uno de nosotros.