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¿Presos
políticos en democracia?
El Periódico 31 de Enero de 2007
En una democracia no existen presos políticos, porque la opinión y la ideología nunca pueden ser delito. Sin embargo, ninguna democracia está vacunada contra el autoritarismo y la represión. Por ello siempre debemos estar alerta a la calidad democrática de nuestras sociedades.
He pensado esto ante el caso del etarra De Juana Chaos. Condenado por 25
asesinatos a la pena absurda e incumplible de 3.000 años de cárcel, pasó 18
efectivos en prisión, de acuerdo con el Código Penal vigente. Cuando estaba a
punto de salir, algunos grupos se rasgaron las vestiduras y el ministro del
Interior dijo que ya se encontraría la forma de mantenerlo preso. En efecto,
las expresiones fuertes que De Juana utilizaba en dos artículos
publicados en Gara fueron consideradas constitutivas de un delito de
terrorismo. El propio acusado dijo durante el juicio que había leído y releído
sus artículos "miles de veces" y que "se mire por donde se
mire" él no veía que pudiese interpretarse de ningún modo que amenazaba
a nadie y que, en realidad, él no pretendía amenazar a nadie en aquellos artículos.
Pero el fiscal solicitó 96 años de cárcel, que el tribunal debió de
considerar escandalosos y redujo a 12. La sentencia fue recurrida y, el pasado 7
de noviembre, De Juana inició una huelga de hambre de la que hoy se
cumplen 86 días. El 25 de enero, la Audiencia Nacional, reunida en pleno --algo
insólito--, decidió por amplia mayoría que no se le concediese prisión
domiciliaria bajo vigilancia policial --tal como había pedido el fiscal--, sino
que De Juana siguiese en la cárcel, ya que la huelga de hambre era una
decisión suya, no una enfermedad sobrevenida. No obstante, la Audiencia cayó
en la contradicción de pedir que se le alimentase contra su voluntad en lugar
de respetarla, tal como había concluido que tenía que hacerse.
Aunque el argumento humanitario es aquí secundario. Lo que me resulta increíble
es que se retenga a alguien en la cárcel por un delito de opinión. Una
democracia tiene que respetar todas las opiniones, aunque molesten o indignen.
¿O es que acepta la democracia española tener presos políticos?