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El Periódico 20 de Agosto de 2007
A veces se manipulan las noticias tergiversando los datos disponibles. Por ejemplo, los asesinatos de ciudadanos palestinos perpetrados por el Ejército israelí se nos dan como "Soldados israelíes matan a dos terroristas que viajaban en un coche...". ¿Quién dijo que lo fueran? ¿Acaso han sido juzgados? ¿La información de los servicios de inteligencia de un Estado sustituye a la justicia?
Pero también con el silencio se pueden transmitir al lector noticias escoradas
hacia la defensa de la ideología de la agencia de noticias, el periódico, el
periodista, o directamente, el poder. Las actuaciones de Chávez, el tan
denostado presidente de Venezuela, llegan siempre cargadas de oprobio. Pero ¿cuándo
se nos habla de los logros alcanzados por él en un país rico que encontró
sumergido en la miseria y la corrupción?
Nos los cuenta Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique de este mes:
"Más de tres millones de hec-
táreas de tierra distribuidas entre los campesinos. Millones de niños y
adultos alfabetizados. Millares de dispensarios médicos instalados en los
barrios populares. Decenas de miles de personas sin recursos con afecciones
oculares operadas gratuitamente. Los productos alimentarios básicos son
subvencionados y ofrecidos a los pobres a precios inferiores a un 42% respecto
de los del mercado. La duración del trabajo semanal ha pasado de 44 horas a 36,
y el salario mínimo asciende ya a 204 euros mensuales (el más alto de América
Latina)".
Según el informe de mayo del 2006 del Center for Economic and Policy Research,
de Washington, estas medidas han dado como resultado que entre 1999 y 2005 la
pobreza cayera en Venezuela del 42,8% al 33,9% y la economía sumergida, del 53%
al 40%. Y según Business Week (Nueva York, junio del 2007), el crecimiento en
los últimos tres años alcanzó el 12%, de los más altos del mundo, con una
subida del consumo del 18% anual.
Nadie habla de esos aciertos de Chávez. Más bien nos dedicamos a
ponerle de vuelta y media por presentar "una reforma constitucional por la
que pueda ser elegido de forma indefinida". Como nuestros presidentes, aquí,
en España.