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La otra Extremadura
Alberto Hidalgo Hermoso
UCR 29 de Agosto de 2007
El próximo 8 de
septiembre celebramos una vez más el Día de Extremadura, el día de todos los
extremeños y extremeñas que nacidos aquí o venidos de fuera construimos esta
tierra y trabajamos por su futuro y progreso.
Sin embargo, una vez más este día se convertirá en una tribuna pública desde
donde el Presidente de la Junta de Extremadura pronunciará un solemne discurso
que resonará durante el resto del año y que se alejará considerablemente de
la realidad de nuestra tierra.
Más débiles promesas, viejas ilusiones y un falso regionalismo serán los
ingredientes esenciales, una vez más, de este discurso oficialista que los
presentes al solemne acto aplaudirán más por compromiso y vergüenza que por
firme convicción en las palabras pronunciadas.
Desde el recuerdo, todos tenemos presente que el discurso de este 8 de
septiembre no será pronunciado por el carismático Rodríguez Ibarra. Quizás
este hecho suponga una tregua para los nacionalistas periféricos del Estado
español, que veían en este día una de las batallas principales de la cruzada
antiseparatista que desde estas tierras sureñas dirigía nuestro expresidente,
pero todo apunta a que el nuevo titular de la presidencia extremeña también
ofrecerá mucho juego y polémica.
Quizás este año no escucharemos brutales críticas al supuesto egoísmo de
Cataluña, pero, con un poco de suerte, tendremos oportunidad de escuchar como
nuestro nuevo presidente defiende heroicamente la inclusión de Guadalupe en
alguna diócesis extremeña para que la localidad de nuestra santa patrona deje
de pertenecer a la archidiócesis de Toledo. Será un ejemplo más de los
asuntos de importancia capital que se tratan en estos discursos magnos y que
poco o nada afectan a la cotidiana vida de los ciudadanos.
La ofrenda floral a la
Virgen de Guadalupe (y eso que dicen que vivimos en un estado aconfesional),
bailes regionales de todo tipo, jotas, fandangos y el himno extremeño, el
discurso oficial del Presidente de la Junta de Extremadura..., todos conocemos
la celebración que trae consigo nuestro día, pero sin la entrega de las
Medallas de Extremadura no sería lo mismo.
Este año entre los
premiados se encuentra un torero (¿o se ha de decir un maltratador y asesino de
animales?), fiel ejemplo de una persona que no merece tal galardón, y menos aún
la admiración y el homenaje de los extremeños y extremeñas. Esto ejemplifica
una muestra más de las graves brechas que separan los actos del 8 de septiembre
de la realidad de Extremadura.
Esta vez tampoco tendrán voz en estos actos ni los ciudadanos y ciudadanas que siguen en paro, ni aquellos extremeños que se vieron y se ven obligados a emigrar de su tierra, ni los jóvenes que no pueden acceder a una vivienda digna, ni los movimientos sociales que luchan por construir un futuro mejor para Extremadura. Por esta razón es necesario recordar en este día que detrás de esta engañosa imagen que intentan vender de nuestra tierra existe otra Extremadura comprometida, crítica e inconformista que resiste y alza la voz en la lucha por un futuro mejor.
El olvidado barrio cacereño de Aldea Moret, innegable foco de resistencia y lucha ciudadana, la Plataforma Refinería No, con su incansable trabajo por una Extremadura limpia y ecológica, o la ya fallecida Matilde Landa, mujer luchadora por la libertad y la república y asesinada por los fascistas, no serán premiados con la Medalla de Extremadura. Pero, para los extremeños y extremeñas que creemos y participamos de esa otra Extremadura estos pueden ser, sin duda, los verdaderos galardonados de este Día de Extremadura.
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* Alberto Hidalgo Hermoso es Estudiante de
Ciencias Políticas