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“¡Éste es un país civilizado, coño!”, Mariano dixit
¿No habrá un fiscal o un juez que le abra un sumario a Aznar por lo de Guantánamo?
Enric Sopena
El Plural 15 de Febrero de 2007
Aznar no fue sólo amigo de Bush en los tiempos de la invasión de Irak. Con anterioridad, fue cómplice de Bush al enviar policías españoles, acompañados por agentes de la CIA, a interrogar a 20 presos -en su mayoría marroquíes- en Guantánamo. El interrogatorio se hizo al margen de la más mínima apariencia de legalidad y, por supuesto, sin orden judicial alguna. El máximo responsable policial de esa clandestina expedición a Guantánamo fue Rafael Gómez Menor, alto cargo de la Unidad Central de Información Exterior, experto en terrorismo de origen islámico. Esa Unidad investigaba desde hace tiempo a la célula del sirio Abu Dahdah, considerado como el jefe de Al Qaeda en España.
El ex presidente del
Gobierno se convirtió –tan pronto comenzó la Casa Blanca a apuntar a Sadam
Hussein- en un apóstol fervoroso de la sangrienta Cruzada contra Irak. Con
antelación a ello le demostró a su colega norteamericano que él era un tipo
de fiar, capaz de avalar la monstruosidad jurídica de la prisión de Guantánamo,
cuya sola existencia supone una violación flagrante de los derechos humanos más
elementales. Aznar se quitó, pues, ante Bush su careta de firme defensor del
Estado de Derecho. Tuvo que meterse donde le cupo -o en salve sea la parte-
sus teorías solemnes acerca de que nunca se deben buscar “atajos en la
lucha contra el terrorismo”.
“Animal número 64”
Lahcen Ikassrien, marroquí residente en España, “fue detenido en
2001 en Afganistán y enviado a Guantánamo con una pulsera con ls inscripción
´animal número 64`”, según informaba ayer El País. Ikassrien
advirtió a los policías españoles que él era marroquí y no le podían
interrogar. “Ellos respondían que querían ayudarme”, afirma. Y añade
que les replicaba así: “Cada vez que venís me torturan los americanos”.
La osadía de no pedir perdón
Hemos sabido de torturas y vejaciones infames llevadas a cabo por
militares norteamericanos y británicos en penitenciarías de Irak. Las hemos
podido ver. Al respecto, no hemos escuchado hasta hoy ninguna palabra o
expresión critica por parte de Aznar, dirigida contra sus amiguetes de las
Azores. El otro día reconoció su equivocación en torno a las supuestas
armas de destrucción masiva en poder de Sadam. Pero tuvo la osadía de ni
siquiera pedir perdón. Los heridos de Irak, los muertos de Irak no son víctimas
para Aznar.
José Couso
Ni siquiera lo fue el ciudadano español José Couso. A él, a sus
familiares y a sus compañeros de profesión, Aznar les dio públicamente la
espalda. No iba a enfrentarse a Bush por un simple cámara de televisión, al
que mataron desde un tanque americano. Se trató de un lamentable incidente.
Aznar lamentó el episodio. No condenó el asesinato. ¿Cómo hace Batasuna
ante ETA?
El delfín frustrado
Parece comprobada la implicación directa de, al menos, Aznar, Acebes
y Trillo en el infernal invento de Guantánamo. “Por el complejo militar de
117 kilómetros cuadrados, en la isla de Cuba, los presos caminaban con
grilletes en muñecas, pies y cintura, con los rostros tapados y envueltos en
monos de color naranja”, puede leerse en el periódico citado. ¿Habrá algún
fiscal o algún juez que abra un sumario a Aznar como consecuencia de unos
hechos presuntamente delictivos? ¡No, por Dios, pensará Rajoy, el delfín
frustrado! ¿Para qué un fiscal o un juez siguiendo la pista española de
Guantánamo? No hace falta. Ya lo dijo Mariano en román paladino: “!Éste
es un país civilizado, coño!”.
E.S.