Mestre adelanta a Ansuátegui por la derecha
Jaume d'Urgell
UCR
25 de Noviembre de 2007
Personas armadas, enviadas por la delegada
del Gobierno, impidieron por la fuerza que los vecinos de Madrid
ejercieran sus derechos civiles y políticos. Gracias a Soledad Mestre y al
gobierno del PSOE que la nombró, en el Madrid de 2007 no se respeta, no
existe el Derecho de Reunión. Exigimos la dimisión o el cese de la
Delegada del Gobierno en Madrid.
El gobierno del PSOE
autoriza actos fascistas
En los últimos quince días, las calles de Madrid sido escenario de
diversas manifestaciones de corte ultraderechista y xenófobo. Numerosos
grupos que se autodefinen como fascistas, franquistas y falangistas,
tomaron nuestras calles, bramando lemas en contra de la democracia y de la
inmigración; acusando a la izquierda de desencadenar el golpe de Estado de
hace 72 años; grupos de homófobos, teócratas, nacionalsindicalistas,
tradicionalistas, nacionalsocialistas, neo nazis y similares…
Todas esas marchas, concentraciones y manifestaciones contaron con el
preceptivo visto bueno de la Delegación de Gobierno y en algún caso, con
la aquiescencia del Poder Judicial (que nunca fue cribado, tras el
hipotético cambio de régimen).
El gobierno del PSOE
reprime actos de izquierdas
Hoy en Madrid se ha producido un hecho insólito, insólito incluso para
quienes ya casi no tenemos capacidad de sorpresa ante los continuos abusos
de poder llevados a cabo por los diferentes estamentos oficiales:
Hoy, el gobierno del partido socialista y el buen talante, el gobierno que
dice representar a la izquierda de este país de países, el gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero, el del «No a la guerra», el gobierno que
constituía la esperanza frente al genocidio cleptómano llevado a cabo por
José María Aznar y sus amigos en Iraq… hoy, ese gobierno, a través de su
infausta delegada en Madrid –Soledad Mestre–, ha enviado a la Policía
Nacional para impedir el ejercicio del derecho de reunión, pacífico,
antifascista, cívico y si se me permite: de luto.
20 años sin incidentes…
hasta el veto de Mestre
La ya tradicional manifestación de la Coordinadora Antifascista de Madrid
–próxima a su vigésima edición–, este año cobraba tintes de cortejo
fúnebre. Y por primera vez, se ha enfrentado a una realidad inconcebible:
el gobierno socialista –escasos meses antes de las elecciones–, ha optado
por hacer uso de la fuerza para reprimir a la ciudadanía.
Uno de nuestros vecinos ha sido recientemente asesinado por el mero hecho
de protestar contra la xenofobia, y por insólito que parezca, la reacción
del gobierno que dice ser de izquierdas consiste en legalizar
manifestaciones que jamás tendrían lugar en el seno de una democracia
consolidada –neo nazis, racistas, utras, fascistas, etc.–, y al mismo
tiempo impedir cualquier protesta ciudadana de izquierdas.
Ni José Finat Mayalde, ni Ansuátegi,
llegaron tan lejos como Soledad Mestre
Docenas y docenas de ridículos policías de paisano, infiltrados entre los
vecinos de Madrid, como si todos los asistentes a las manifestaciones
fuéramos una especie de peligrosos terroristas internacionales. Centenares
de agentes de antidisturbios, disfrazados de luchadores siderales,
desproporcionadísimamente armados y en actitud hostil. Insultantes
miembros de la Brigada de Información del Cuerpo Nacional de Policía,
haciéndose pasar por periodistas –faltando al respeto a la profesión,
quebrando normas esenciales de deontología profesional y poniendo en
peligro la integridad de los verdaderos profesionales de la prensa–. Hasta
un helicóptero, para controlar un descontrol provocado por la acción de
los propios represores oficiales.
Ante esto, hago personalmente responsable a Soledad Mestre de cualquier
daño provocado por su manifiesta incapacidad para el desempeño del cargo
de Delegada del Gobierno, y me permito retomar el eslogan electoral del
partido político que tuvo el desacierto de ponerla en su puesto, para
afirmar: los ciudadanos de Madrid merecemos un gobierno que no nos
reprima, merecemos un gobierno que en pleno 2007 no se ponga de lado de
franquistas como Blas Piñar, al que hace una semana protegían los mismos
empleados públicos que hoy nos persiguieron, golpearon, fotografiaron,
hirieron, identificaron y detuvieron.
¡Soledad Mestre, dimisión!
Señora Mestre: definitivamente, no la pusieron ahí para tomar parte por el
neo nazismo, en contra de los pacíficos vecinos de Madrid. No la nombraron
Delegada del Gobierno para conculcar los derechos civiles y políticos de
la ciudadanía. Usted ha convertido el régimen aznarista en un Estado
policial.
Señor Blanco, si no consigue usted que Pérez-Rubalcaba defenestre a
Soledad antes de una semana, en marzo les va a votar su puta madre. Esa
señora debe cobrar de la oficina de campaña del señor Rajoy. Y aún así,
muchos nos acordaremos de lo de hoy, nos acordaremos, porque nosotros –el
pueblo llano– sí tenemos memoria histórica. Recordaremos lo de hoy, como
recordaremos por siempre a nuestro hermano Carlos.
¡Salud y ni un paso atrás!
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Post Data: Zapatero, les has fallado.