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Mala fama de los políticos
Ramiro Cardona
ïzroNews 1
de Septiembre de 2006
Llama la atención la reiteración en las encuestas de la mala fama de los políticos,
apreciación que hacen los ciudadanos desde hace casi veinticinco años. Esta
mala fama afecta a todos por igual sin distinción del partido a que
pertenezcan, aunque algunos sean más escandalosos que otros.
La última aparición de la parlamentaria friki Rosa Díez en los medios, nos puede dar una idea de por qué los políticos tienen malísima fama entre los ciudadanos. No vamos hablar de las cualidades que adornan su figura porque las desconocemos a pesar de los treinta años en ejercicio, pero si podemos hablar de sus defectos porque los sufrimos las personas que la vemos y oímos a través de los diferentes altavoces mediáticos que sospechosamente le presta la prensa de la derechona.
Decir en primer lugar que siguiendo la regla inflexible de los partidos a Rosita la echan sus propios compañeros y ella, que lleva tiempo en el oficio, ha actuado con vengativa rabia y para hacer daño, antes de que se acabara el último empleo que la proporcionaba su partido. Ella lo sabía y todos estábamos viendo su trayectoria a través de la COPE , el Mundo y demás parafernalia del PP.
Rosa Díez después de perder en el último Congreso del PSOE frente a Zapatero y a los demás compañeros, porque fue la que menos votos cosechó, trabajó en el Parlamento Europeo porque le daban de comer estupendamente y fue perfilando su irremisible desembarque y venganza. Ahora nos podrá contar lo que quiera sobre ideologías y demás mandangas que usan los políticos para justificar su manera de comer, pero todos sabemos que estaba liquidada en el PSOE y que tenía que volver a su puesto de funcionaria, a ella que tanto le gusta el couché
Siempre hay gente en España dispuesta apagar servicios a la gente que difunda odio y haga odiar a todo lo vasco que se ponga por delante. Ese filón lo captó perfectamente Rosa Díez cuando perdió la apuesta del 2001 con otro gran perdedor que es Mayor Oreja. A partir de ahí todo legal, mucho ETA y mucha caña a los nacionalistas que en Madrid se paga muy bien, ha trabajado de mercenaria del españolismo. Pero creo que a su edad se ha equivocado, la aguantarán hasta que se liquide ese nonato partido que tiene en la mente el filósofo friki Savater, otro al que también le ha salido muy rentable ser o aparentar un antivasquismo exacerbado.
Recuerdo a Rosa Díez con sus mejores galas en el Gobierno Ardanza, viajando sin parar por el mundo, vendiendo Euskadi, que entonces no vendía España, vendía Euskadi mal, pero viajaba como una loca. Cuando acabó el chollo de la Consejería se quiso apuntar al españolismo de Mayor en la operación conjunta de derribo del nacionalismo y también falló. Al final ha caído en las plataformas vertedero de gentes fracasadas en la política un tanto raras al servicio del PP.
También tiene en su haber la falta de presencia en funerales de guardias civiles y paisanos muertos en Euskadi cuando la situación fue verdaderamente dura y más muertos por año sucedían. Sólo cuando se institucionalizó el sistema de funerales con prensa, empezó a aparecer en primera fila.
Tampoco, me acuerdo de su reacción cívica contra el GAL, ella que tanto defiende a las víctimas, y tan cerca tenía a los asesinos. Dicho todo esto, llego a la conclusión que Rosa Díez es uno de los peores personajes que han accedido a la política en el Estado español. Ciertos estándares de calidad deberían ser aplicados a todo el que quiera acceder a la política para evitar estos bochornosos espectáculos