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Alcorcón.-Luchemos
contra el racismo, evitemos los prejuicios
S.O.S. Racismo 23 de Enero de 2007
Ante
los hechos ocurridos este fin de semana en Alcorcón, Madrid, desde SOS Racismo
queremos mostrar nuestra preocupación y alertar sobre las diversas
manifestaciones de racismo presentes en nuestra sociedad, lacra contra la que
todas las instituciones y todas las personas debemos oponernos.
Explosiones de tintes racistas como lo ocurrido en Alcorcón son una muestra más
de algo mucho más grave y profundo; el calado que en la sociedad está produciéndose
de prejuicios y generalizaciones que criminalizan a personas y colectivos en
base a alguna característica común, como es el origen.
Ni toda persona latina pertenece a una banda o es delincuente, ni todas las
personas preocupadas por la delincuencia son agresores racistas. Afortunadamente
lo uno y lo otro es muy minoritario. Estas explosiones no pueden ignorarse, ni
minimizar su importancia, pero tampoco deben exagerarse.
No todo fenómeno social donde hay implicadas personas inmigrantes es explicable
en base a la inmigración.
El tratamiento mediático hace al asunto puede agravar el problema y sus
consecuencias.
Hay que evitar radicalmente cualquier muestra de racismo, pero ante todo, si
queremos que no vuelvan a darse hechos de este tipo, hay que hacer una seria
reflexión y un serio trabajo para evitar las generalizaciones y prejuicios que
son la base de estas muestras de racismo, y en este sentido es muy posible que
las miradas debamos ponerlas más en los despachos de políticos, redactores,
directores, etc., que en los grupos juveniles.
Desgraciadamente en numerosas ocasiones algunos medios de comunicación y políticos
ponen el acento en el origen de las personas, potenciando generalizaciones
cargadas de prejuicios que criminalizan a todo un colectivo, y este es el
preocupante caldo de cultivo que da pie a expresiones y actos racistas.
Debemos desterrar el discurso del “nosotros” y “los otros”. Debemos
desterrar la permanente diferenciación de las personas por su origen. Hay
personas. Hay ciudadanos-as. Y raramente el origen es la explicación real de lo
que cada cual hace, individualmente o en grupo, sea latino, o sea de Alcorcón.
La inmigración es una cosa y la delincuencia o la marginalidad otras bien
distintas. No hay que confundirlas, y desgraciadamente se hace demasiado a
menudo. No puede hacerse un análisis simplista de fenómenos de este tipo,
cuyas causas son diversas y complejas, posiblemente mucho más ligadas con la
marginación, la exclusión y la precariedad que sufren diversos sectores, tanto
autóctonos como inmigrantes.
La mejor herramienta para que este tipo de hechos no ocurran es la prevención,
y para prevenir debemos poner el acento en medidas sociales. Fenómenos de
marginalidad o explosiones de violencia en América, o recientemente en Francia,
grados a los que no hemos llegado y ojalá nunca lleguemos, nos han enseñado
que si quiere evitarse solo puede hacerse mediante políticas sociales.
Pongamos las medidas para impedir concretos actos racistas, pero sobre todo
pongamos las medidas para evitar el caldo de cultivo de marginación, prejuicios
y generalizaciones, que tiñe de racismo el modo en que muchas personas ven a
otras personas y al mundo.
En Madrid, a 22 de enero de 2007
SOS RACISMO - Madrid