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 Lo público

Juan Rivera Reyes

 Colectivo Prometeo 20 de Mayo de 2007

Al preguntarnos el por qué del artículo entendíamos que era necesaria hacer una reflexión seria y colectiva sobre el concepto que hoy en día tiene la idea de “ lo público”, máxime cuando hemos asistido a una continua devaluación y minusvaloración del término, coincidente con el arrumbamiento de nuestras apuestas ideológicas, una vez que desde un sector importante de la izquierda se pudo confundir la búsqueda de nuevos planteamientos con la voladura descontrolada de los pilares ideológicos, llenando el horizonte de cascotes, pero sin ofrecer alternativas propias que no implicasen un seguidismo, a veces hasta sin disimular, de la ideología capitalista – sin complejos- dominante.

Y para intentar establecer un enfoque distinto nos motivaba una causa palpable: comprobar como desde hace décadas, desde la desaparición de los mal llamados “ regímenes socialistas”, hemos asistido a la ofensiva total que las derechas ( y hablamos en plural, pues a la derecha social y de pensamiento se pude sumar otra derecha económica capaz a la vez de jugar a “ ser de izquierdas” o más abierta en comportamientos personales) han realizado para despojar de cualquier matiz positivo a los conceptos económicos que tengan que ver con la propiedad pública, colectiva o estatal, aplicando los mismos criterios a los sectores ( educación, sanidad, transporte, infraestructuras...) que un día pudieron encarnar la idea de transformación social en beneficio de la mayoría.

La gradación de los ataques no ha sido uniforme, sino que atendiendo a la evolución histórica de los acontecimientos ha seguido un guión reconocible:


1.- Cuidado en las matizaciones y asociación de las ideas “ libertad = empresa”, “propiedad privada= plenitud- realización del individuo”, “ defendiendo la existencia de parcelas políticas y económicas que no deben ser dejadas nunca al estado – aunque por pasiva, no se discutía abiertamente, al menos en la Europa Occidental, la presencia pública en sectores básicos (cuando aún se consideraban que las ideas de la izquierda podían tener suficiente fuerza como para poner sobre la mesa otro modelo alternativo).

2.- Machaque de las ideas-fuerza de “inviabilidad o posturas meramente utópicas” en una segunda fase pero manteniendo una máscara de aparente preocupación por el tema social una teórica aspiración a la mejora general de las condiciones de vida.

3.- Ataque frontal, tras el derrumbe de Moscú y sus satélites, retirándose caretas ideológicas ya innecesarias y loando a la privatización como única salida.

4.-Estado actual donde para combatir a las propuestas alternativas a la globalización capitalista se asiste al ninguneo, censura informativa – lo que no se dice ni sale en los medios de difusión no existe – o directamente a la ridiculización. (Aquí podríamos hacer un inciso mental: Basta con mirar el tratamiento dado desde cualquier medio, pero especialmente llamativo desde los que blasonan de “ progresía” a los dirigentes latinoamericanos - Correa, Chávez, Morales...- que pese a ser elegidos democrática y abrumadoramente por sus pueblos han reintroducido el concepto de recuperación del sector público esquilmado hasta hace pocos meses mediante privatizaciones salvajes. Aparte de la caricatura que se construye sobre sus personas, lo menos que se les ve. – uniéndolos en la definición – son ribetes autoritarios, etiqueta de la que quedan excluidos quienes aplican a rajatabla los mandatos del FMI o el decálogo neoliberal o sería curioso analizar los calificativos aplicados a los distintos grupos presentados en las presidenciales francesas a la izquierda de Royal ( aquí no toca analizar la gilipollez sublime de hacerlo atomizados ) etiquetados con un simplista” los que quieren estatalizarlo todo”, concepto puesto sobre la mesa no desde un criterio ideológico discutible sino como axioma de lo absurdo que no necesita más explicación al invalidar por si mismo todas las propuestas que dichos candidatos realicen o puedan realizar).

Vista la evolución podríamos establecer una primera conclusión, la de que los dueños de las grandes empresas y a la vez dueños de los medios de difusión – no de comunicación – han conseguido que sean aceptados sin discusión dos apriorismos:

- Que el concepto de propiedad pública se cubra de elementos negativos (inoperancia, ineficacia, obsoleto, desfase...)

- Que se acepte el falso axioma privado- eficacia

Y evidentemente esta apuesta no es casual, la difusión ideológica entra en la lógica de un diseño neoliberal que en el caso europeo

- Se encarna en un proyecto político – momentáneamente fallido por la negativa de los pueblos francés y holandés – que tenía su culminación en el mal llamado proyecto de Constitución europea y la entronización de la “economía social de mercado altamente competitiva”.

- Se está aplicando por la vía de los hechos consumados tras la aprobación de la directiva Bolkestein y no podemos olvidar el pensamiento – posibilidad de privatizar los sectores públicos que aún no lo hayan sido - subyacente en la misma (sería recomendable leer los documentos que sobre el tema ha difundido ATTAC (1) y comprobar el alcance del frontal ataque al concepto público, compartiendo plenamente la visión establecida en el encabezamiento:

- “Con la publicación en enero de 2004 de su propuesta de Directiva sobre servicios en el Mercado Interior, la Comisión Europea (CE) lanzó su más radical y completo ataque contra el estado del bienestar de la Unión Europea (UE) . La propuesta proviene de la DG de Mercado Interior encabezada por el Comisario Frits Bolkestein , y abarca esencialmente todos los servicios. Los únicos servicios excluidos de su ámbito son aquellos suministrados por los Estados en cumplimiento de sus obligaciones sociales, culturales, educativas y judiciales en los casos en que “no haya remuneración” .No obstante, dado que el acceso a un gran número de servicios públicos exige el pago de tasas, la mayoría de estas actividades cae dentro del ámbito de la Directiva.”).

Si centramos la atención en nuestro país podríamos titular el proceso como “la historia de un timo” (con un aire de “ya visto” arrastrado) que tendría entre sus señas de identidad elementos comunes al resto de los países más algún añadido exótico propio del discurso de la picaresca y la pandereta tan hispano y entre los lugares comunes del discurso podríamos resaltar:

- Sacralización verbal del mercado y la “sana competencia”, aunque ésta sea irreal y de facto se configuran monopolios o cárteles en todos los sectores que anulan la pretenciosamente aireada “sacrosanta libertad”

- Introducción de elementos taumatúrgicos e irracionales (expresados desde la fe, no desde la experiencia) pero revestidos de cientifismo barato: La riqueza concentrada cada vez más en menos manos, terminará por rebosar y el maná nos bañará a todos.

- El uso del “doble rasero” o “la lupa al revés”:

- Se mantiene el proceso de “demonización“y de disección de las experiencias históricas que apostaron por lo público, sin encontrar ningún elemento positivo en las mismas

- Se obvian las consecuencias prácticas de lo que ha supuesto la aplicación a rajatabla de la globalización capitalista, ignorando las lacras, no atribuyendo las condiciones de vida miserable de gran parte de la humanidad a ninguna política concreta o, en el caso de introducir una visión humanitaria con óptica de caridad, considerar a la miseria, hambre, guerras, subdesarrollo como causas inevitables y ajenas a la acción del hombre.

Pero el problema se amplía no porque las fuerzas conservadoras de todo tipo formulen en voz alta su proyecto- lo que no dejaría de estar dentro de la lógica del dominio por imposición de ideas - sino cuando las fuerzas que se reclaman de izquierda, lejos de combatirlas. las asumen renunciando a las suyas ( basta con mirar a nuestro alrededor, basta con fijarnos en los discursos electorales de organizaciones políticas de izquierdas para comprobar como los que en teoría apuestan por lo colectivo venden una estrategia política

- Basada en la imagen individual de quien encabeza la lista
- Excluyendo del debate ejes programáticos

- Poniendo el acento en la gestión aséptica y tecnocrática, sin caer en la cuenta que el discurso tecnócrata es una variable más del capitalismo utilizado cuando deben lavarle la cara a una gestión contaminada por la violencia, el autoritarismo , la corrupción ... y desean mantener el mismo rumbo pero es preciso vender el producto con otra cara),

el problema se enquista cuando se cede el espacio por un retroceso asociado a la pérdida de señas de identidad, al haber entrado en el juego de lo políticamente correcto ( sin analizar que éste son el conjunto de reglas- no escritas o formuladas teóricamente- expresadas una meridiana claridad ideológica por quienes detentan el poder ) y nosotros mismos nos negamos un discurso alternativo, castrándonos consciente o inconscientemente, incapacitándonos para construir una apuesta propia.

Y mantenemos la falta de reacción pese a que ante nuestros ojos se este desarrollando un proceso ya ensayado, del que aunque desconozcamos al inicio todas sus características, si conocemos a quienes terminará beneficiando, manteniéndose el hilo conductor común de “saqueo de la riqueza colectiva para trasvasarla a unas pocas manos” ya presente en otros momentos históricos como:

- Las Desamortizaciones del XIX (donde la transferencia de propiedad eclesiástica y comunal impulsada por las leyes de Álvarez Mendizábal y Pascual Madoz, terminó en las manos de la oligarquía, pese a que sobre la mesa hubo otras propuestas más beneficiosas para el interés común y para solventar el tema de la Deuda Pública como la planteada por Flórez Estrada)

- Las Privatizaciones de empresas públicas de las últimas décadas del XX (se podría hacer una apretada síntesis de las principales empresas afectadas, las promesas que se hicieron a los trabajadores en Altos Hornos, Eléctricas, Telefónica, CAMPSA… el precio de salida – venta inicial- de las mismas, situación actual en beneficios y número de trabajadores y sobre todo, los cuadros comparativos entre el precio de subasta y su valor posterior en el mercado. Mención especial merecería el uso que se dio al artículo de la Constitución vigente para permitir la expropiación de Rumasa y, en manos de que amigos finalizaron, una vez desgajadas, las empresas del grupo y por qué cantidades, a veces simbólicas, lo hicieron)

- En nuestros días, las recalificaciones de terreno municipal asociadas a intereses privados, con las secuelas de corrupción urbanística y aquí también sería interesante hacer un ejercicio mental de casos significativos pese a que ello implicase un riesgo de extenuación por su largura.

Y pese a las diferencias de tiempo y situaciones históricas, podríamos encontrar bastantes puntos en común:

- La riqueza colectiva termina beneficiando a unos pocos

- Las grandes transferencias de posesión y capitales van de lo público a lo privado, nunca al revés

- Siempre aparecen excusas en forma de conceptos grandilocuentes (modernizar infraestructuras obsoletas, competitividad, ser europeos, puesta al día…)

- Se obvian las alternativas que aparecieron en cada momento ofreciendo visiones que sí miraban lo público ( mantener las tierras desamortizadas en el XIX como propiedad del Estado y crear una base de campesinos adictos al sistema mediante arrendamientos ventajosos o enfitéuticos, en el XX continuar la propiedad colectiva de las empresas públicas, utilizando el concepto de caja única para que las saneadas enjuaguen déficits de las menos y sobretodo, no confundir nunca los conceptos de rentabilidad económica y rentabilidad social; defender un modelo de desarrollo urbano y de explotación de recursos que prime el respeto a políticas medioambientales claras en el XXI ...)

- Interrelación capital- dirigentes políticos, hasta llegar a un maridaje de intereses (ética y estéticamente) impresentable
- Uso de lenguaje indirecto para ocultar el robo directo (“externalización, capacidad de gestión, flexibilización…” hoy, intereses patrios, estar a la altura de los tiempos, no perder el tren del progreso…” ayer...” hasta hacer necesario para facilitar la comprensión un traductor simultáneo tipo “donde digo... quiero decir...”)

- En todos los procesos se produjo una subasta a la baja, a los compradores terminó por salirle lo adquirido o muy barato (pensemos la diferencia entre el precio de salida de Telefónica y el valor de la misma compañía al poco tiempo en Bolsa) o gratis (posibilidad de comprar las tierras subastadas durante la Desamortización con títulos de Deuda pública por su valor nominal aunque se hubiesen adquirido a precios irrisorios).

- Se mantienen sin rubor contradicciones ideológicas evidentes:

- El estado debe desaparecer en todas las gestiones que impliquen control de beneficios o de condiciones de trabajo

- Pero debe reaparecer para

- Adjudicar infraestructuras

- Invertir en industria militar o cuerpos de seguridad

- Subvencionar con dinero de todos la enseñanza -falsamente privada- correa de transmisión ideológica la mayor parte de las veces, del catolicismo más rancio.

Y por ello no estaría de más que nosotros también pusiésemos sobre la mesa no contradicciones, sino cuestiones ideológicas, prescindiendo de complejos y dejar claro que en nuestro pensamiento:

- Cabe defender un Sector Público que: asigne recursos, preste servicios y encabece iniciativas empresariales que cohesionen un territorio económica y socialmente.

- Exigir el cumplimiento de los textos legales vigentes en nuestro país que permiten la iniciativa pública en los sectores básicos como los recogidos en :

- Declaración Universal de los Derechos Humanos (10-XII-1948)

- 1ª y 2ª generación de DD.HH. (2)
- Artículos 22-23-24-25

- Constitución española.

- 1ª y 2ª generación de DD.HH.: artículos 31-35-37-38-39,40 (marco de “política de estabilidad económica”) y 41. (leer)
- 3ª generación DD.HH.. Artículo 45.
- Principios e Instrumentos. Fines. Título VII.

- 128. Utilidad Social.
- 129. Democracia económica.
- 128. Iniciativa Pública.
- 130. Desarrollo.
- 131 Planificación y Democracia

- Es coherente apostar por un sistema público fuerte como elemento vertebrador – igualador ( garantizar unos mínimos comunes de partida para toda la ciudadanía) para conseguir una sociedad más justa ( si es que no nos pica el concepto y también hemos renunciado, por creerla una antigualla, a esa meta )
- Tiene lógica defender que el sector público debe:

. Atender a necesidades colectivas.
. Equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial.
. Estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza.

- Poner de manifiesto que las privatizaciones no son un modelo inevitable, que pueden y deben existir sectores públicos fuertes asumidos como suyos por la población, que no todos los países privatizan, que se puede observar que esta medicina no ha sido la panacea, muy al contrario, ha deteriorado considerablemente las prestaciones previas, en lugares donde se han aplicado ( verbigracia, los ferrocarriles ingleses) y que no es de recibo que los que cacarean las excelencias del neoliberalismo económico, que no es ni más ni menos que la variante verbal actual del capitalismo descarnado de siempre planteen como meta de actuación económica “ socializar las pérdidas, privatizar las ganancias”

- Explicar que el modelo socioeconómico actual, centrado en la búsqueda del beneficio para unos pocos nos lleva a la barbarie, entendiendo como tal el despilfarro de recursos, la destrucción incontrolada de la Tierra,con sus secuelas correspondientes ( desertización, cambio climático, lucha por los recursos hídricos o energéticos...)

- No resignarnos a ser ciudadanos inducidos ( existe sólo lo que se ve en los medios de difusión y propaganda ), reivindicar una ciudadanía plena, que participa en la gestión del estado desde un concepto republicano de coautores y corresponsabilidad, donde el Estado somos todos y por ello debe clamarse contra la aberración que supone presumir de superávit en las cuentas públicas o proponer como solución la bajada de impuestos para las rentas más altas o la exención fiscal en la transmisión de capitales y en ese concepto de ciudadanía participativa dar la vuelta al calcetín para que la idea de funcionario público estuviese ligada al ejemplo, a la reivindicación del más cumplidor, a la autoexigencia.

- Y eso nos debe llevar a no tener miedo ante conceptos como las dos orillas, o tenemos un modelo alternativo – nuestra orilla- o asumimos el dominante – la contraria-, a no asustarnos si se nos califica de contraculturales, pues debemos reivindicar nuestra visión frente al modelo homogeneizado, perfumado y etiquetado (lo decíamos al principio “políticamente correcto”) que nos venden como único factible.


(1) Fritz, Thomas- Jenna, Raoul Marc: “La Directiva Bolkestein”.
(2) DD.HH.: Derechos Humanos

 

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