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José Luis Sampedro
Arturo Ferrín
UCR
17 de Marzo de
2007
La
“Estructura Económica” de J. L. Sampedro y Rafael Martínez Cortiña (
Ariel, 1.969) es uno de los primeros libros serios de economía que estuve
obligado a estudiar. Aún conservo su primera edición. La Facultad de Económicas
estrenaba el Campus de Somosaguas por su traslado a un recinto de concentración,
próximo al pueblo de Húmera, durante el período más turbulento de protestas
estudiantiles, cierre de Universidades y estados de excepción del franquismo.
Junto a quienes cursaban Ciencias Políticas, las larvas de economistas eran una
espinita clavada en el duro pellejo del Régimen.
La
parte del libro autoría de Sampedro y la de mayor sensibilidad, ofrecía un
nuevo mensaje a estudiantes atiborrados de enseñanzas sobre mercados, oferta y
demanda, configuración de precios, utilidades marginales y soberanía del
consumidor. Ya en su primer capítulo proponía entender la economía como la
ciencia de la pobreza, porque destaca en el panorama real frente a la
ortodoxa consideración de Adam Smith sobre “La Riqueza de las Naciones” que
había sido objeto fundamental de asignaturas anteriores. Comunicaba que si
un niño de suburbio nos mira con los abiertos y doloridos ojos del hambre
inocente, comprobaremos una y otra vez que esos ojos se apaciguan y sonríen si
ofrecemos pan. Y animaba a los futuros economistas a entender nuestro
oficio como la tarea consistente en acumular conocimientos que conducen a la paz
y a la sonrisa, al alivio del hambriento y el triste.
Por
entonces, ejercían una influencia progresista en el alumnado y la labor adjunta
en las cátedras de aquella Facultad algunos futuros altos cargos en gobiernos
socialistas posteriores que invitarían a los españolitos a enriquecerse rápidamente.
Olvidando las enseñanzas del maestro, se ocuparían en la riqueza de unos
pocos, más que de la pobreza de los demás, instalándose con armas y bagajes
en el terreno conquistado a Keynes por la doctrina económica de Milton Friedman.
He
conocido después que Sampedro escribió para un cómic
de iniciación a la economía (“El mercado y nosotros”) que la gente no
se crea lo que le dicen los economistas sobre el mercado. Ellos aseguran que el
mercado es libertad, y eso es falso. Lo que te permite elegir no es el mercado
sino el dinero que tú tienes cuando vas al mercado.