La gente de El
Jueves ha tomado la sana iniciativa de mofarse un poco de la cosa real
y esta semana lo hacen a cuento de las fotos en bikini de Letizia Ortiz (1).
Estas fotos fueron tomadas desde la suficiente distancia evitando, no ya
incomodidades estéticas, sino el desastre de tener fotos de nuestra muy
trabajadora princesa en bikini (recordemos que la anterior aspirante al cargo
fue rechazada entre otros argumentos por haber posado en ropa interior: es
decir, por mostrar la misma carne que muestra un bikini). Además, en la foto,
aparece charlando distendidamente con su suegra, lo que coincide exactamente
con la imagen pública que se quiere dar de la señora Ortiz: no se nos quiere
recordar que era la que mentía con Urdaci en los telediarios, sino que se la
presenta como la continuadora de la obra de
la señora de Grecia. Las fotos las publicó la revista ¡Hola!
y se filtró que las fotos las habían robado
(las había hecho sin consentimiento de las fotografiadas) un par de agencias
a las que la revista habría pagado 300.000 euros por poder publicarlas. Esto
vendría a mostrar que, a pesar de sucesillos
como el secuestro de la portada de El Jueves
(hecho por el que aún no ha dimitido el Fiscal General del Estado), la cosa
real no es intocable e incluso el ¡Hola!
publicaría fotos atrevidas y robadas de la princesa, eso sí manteniéndose
lejos del mal gusto de la revista secuestrada (según sus varemos, claro:
otros podemos tener otra idea sobre qué revista es más zafia, si ¡Hola!
o El Jueves).
Hace unos años se detuvo en Mallorca a unos etarras que pretendían atentar
contra Juan Carlos de Borbón y su hijo Felipe. Al parecer lo habían tenido
todo preparado para cargarse a ambos salvo la escapatoria: lo único que no
habían terminado de planear era la salida de la isla una vez apretado el
gatillo. Pero, según las narraciones de la época, habían tenido a padre e
hijo a tiro y la prueba era que los etarras tenían fotos tomadas desde su
habitación de ambos. Si los tuvieron a tiro de foto, también los podrían
haber tenido a tiro de las armas de largo alcance que poseían. Y si hubieran
tenido la barca preparada, no se habrían conformado con la foto. Así que, si
años después unos fotógrafos hubieran tenido la posibilidad de hacer una
foto a sus consortes sin haber sido detenidos inmediatamente por los servicios
de seguridad, se habría montado un pollo importante, pues se habría mostrado
que lo que aquellos etarras pudieron hacer años ha seguiría siendo posible
hoy. Indudablemente los portavoces veraniegos del PP se habrían tirado a degüello
contra los ministros de Defensa y del Interior por la ineficacia demostrada.
Hace más años aún la prensa italiana publicó unas fotos robadas
de Juan Carlos de Borbón sobre un barco. El tipo estaba tomando el sol en
pelotas. En las fotos no aparecía, ni mucho menos, la señora de Grecia con
la que está casado. En aquella ocasión sí que pagó una millonada la
revista ¡Hola! por las fotos. Pero
una vez obtenidos los derechos en exclusiva de las mismas las guardó en un
cajón para impedir que se difundieran. Las compraron, según dijeron, para
salvaguardar la imagen de nuestro monarca a cuya causa nunca ha dejado de
estar entregada esta revista. Así que sería un vuelco espectacular en la línea
de la revista la publicación de unas fotografías como éstas sin el
consentimiento expreso de la cosa real.
Así que la portada de El Jueves tiene
pleno sentido. La historia que nos han contado es ridícula. No se trata de
unas fotos robadas, sino entregadas o
por lo menos consentidas por la cosa real: como la que en la nueva portada de El
Jueves se presta a hacer el suegro a su nuera. La pregunta entonces es
otra: si ¡Hola! dice que ha pagado
300.000 euros lo anotará en sus cuentas y las agencias que habrían robado
las fotos tendrán que anotarlo como ingresos y tributar por ello. Pero
si descartamos que nadie haya robado esas fotos... ¿adónde va a parar el
dinero? ¿Saben en El Jueves más de lo que cuentan?
---------------------------------------
(1) La portada de El Jueves está aquí,
por ejemplo. La foto del ¡Hola! comentada ridículamente está aquí