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La
espúrea Transición
Javier Fernando Hernández
Sánchez
UCR
1 de Diciembre de 2007
Si practicásemos la futbolística
y televisiva "moviola",
con el desarrollo de la llamada transición, veremos, hasta qué punto, el
actual sistema político que se ha enseñoreado de este país, está unido con
una cadena, al dictador genocida Franco, y a éste, ya lo sabemos, con el
criminal atentado contra la humanidad, como fue, el golpe militar fascista
del 36, que derribó a la II República española, legítimamente constituida.
Por tanto y de corolario, se saca en consecuencia que, este gobierno que
actualmente nos mal gobierna, es una consecuencia, prácticamente directa,
del golpe fascista, o sea que tiene su sangre, que no ha sido purificada
en ningún momento, con la de las víctimas del monstruoso asesinato de
España. Pero veamos la "transición":
En el referéndum sobre la Constitución del 78, y a pesar
de que la propaganda fué del 100% a favor del SI, en el caso de que se
hubiera producido un milagro celestial y hubiera ganado el NO, y además
por una ventaja aplastante, pues no habría pasado nada de nada,
tranquilidad absoluta; seguiría en pleno vigor , la ley para la reforma
política, del Sr. Suárez, con el monarca franquista y los senadores
reales, tan simpáticos, ¿recuerdan?....
Si en el referéndum convocado en diciembre de 1976, para
aprobar una ley (no la quiero calificar), que se llamó, para la reforma
política y que no sé si se la inventó el Sr. Suárez sólo o le ayudaron,
pues bien, si en esta ley, cuya propaganda para el SI fue del 100%, pero
por otro milagrito, hubiera ganado el NO, y además de forma abrumadora,
pues la situación sería plácida, como diría Oreja, o sea que quedaría como
estaba: el monarca entronizado por el caudillo, la leyes fundamentales,
etc., todo lo que juró con tanta emoción como firmeza Juan Carlos I, al
presidente de las cortes franquistas Rodríguez de Valcárcel, exactamente
el día 22.11.75. Dos días después de morir el déspota.
Tenemos meridianamente claro que, todas las situaciones
posibles que se ofrecieron a los españoles, en ellas siempre, la monarquía
franquista figura a la cabeza, como algo inevitable, indestructible,
impepinable, no negociable, incombustible, incriticable, insumergible,
insoportable...
Voy a poner un ejemplo personal, el mío, pero que se repitió
con millones de ciudadanos más: la incompleta y falsa transición nos
obligó a no poder votar en los sucesivos referéndum, teniendo que tomar,
forzadamente, el camino de la abstención. Cuando en un país se convoca un
referéndum, ignorando las opiniones de muchos de sus ciudadanos e
ideologías, ese referéndum no tiene el menor valor ni legítimo, ni
democrático ni ético. Esos son los referéndum del monstruo Franco.
Millones de ciudadanos de este país, contribuyentes en ejercicio,
estábamos inhabilitados para votar SI-NO, porque ninguna de las respuestas
recogía nuestra legítima aspiración de restaurar la República en España,
la III República, sin odios, ni venganzas, pero de una vez por todas, con
una forma estatal que se adapte al siglo que vivimos. No es racional tener
monarquías, ni clerigallas que más nos recuerdan el siglo XIX que el
actual; solamente con una república progresista se superarán las secuelas
del golpe fascista del 36 que aún están a flor de piel, por lo que se ve y
hay muchos intereses porque siga así, manteniendo símbolos y actitudes.
El que afirme que la legalidad de este sistema se basa en el
referéndum del 061278, sólo puede ser un beneficiario del sistema, un
amoral, cínico y mentiroso. A las pruebas me remito.
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