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Contra el Día de la RazaHugo Martínez Abarca Blog III república 12 de Octubre 2007
Probablemente hoy vaya a celebrarse el doce de octubre más gilipollas de las últimas décadas. El segundo gran vídeo de Mariano Rajoy (el primero fue el de aquel 13 de marzo en el que empezó diciendo “Soy Mariano Rajoy…” y terminó convocando a los demócratas de Madrid a la manifestación que se estaba celebrando en la sede de su partido) ha sido hasta el momento la guinda a la exaltación patriótica nacional que estamos viviendo estos días.El caso es que la derecha se ha apropiado del desfile militar del doce de octubre, pero no creo que se le pueda culpar por ello: es una celebración que reúne todos los valores de nuestra derecha nacionalista y ellos lo reconocen con facilidad. No sé cuánto costará el desfile que cada año se realiza por estas fechas. Así, a ojo, un pastón. La Castellana lleva siendo acondicionada para los fastos militares cerca de tres semanas y el dispositivo policial montado no tiene comparación con el de años anteriores. Sé que en prácticamente todos los países occidentales se celebran las exaltaciones patrióticas con un desfile militar, pero yo sigo sin verle la gracia ni la utilidad. Sin entrar en el debate sobre el militarismo, parece obvio que el Ejército no es ni la única ni la más democrática de las realizaciones del Estado. ¡Cuánto más agradable sería, si fuera menester loar las glorias patrias, un paseo de maestros, médicos, humoristas, enfermeros, escritores, bomberos, investigadores, sindicalistas, guardabosques…! Pero todo se entiende si escuchamos a Mariano Rajoy atentamente: ¿por qué hay que sentirse orgulloso de la bandera rojigualda? Porque es la que exhiben nuestros deportistas y la que cubre los féretros de nuestros soldados, dijo Ubú Rajoy. Las armas y el balón son los elementos mediante los que Rajoy pretende construir esa-gran-nación-que-es-España. Cuando Mariano dice que hay que ocuparse de las cosas que realmente interesan a los españoles se refiere a eso: al balón y las armas, junto con la bandera y la letra del himno. Nuestra fiesta nacional es el doce de octubre y ello fue una de tantas decisiones reaccionarias que han ido forjando un nacionalismo español nítidamente derechista. Cuando se empezó a intentar inculcar un sentimiento de nación española, la fecha que se eligió fue el dos de mayo. Esa fecha puede ser interpretada desde distintos puntos de vista y, arrimando el ascua a su sardina, diversas ideologías podían sentir el dos de mayo de 1808 como un referente que, efectivamente, algo tenía que ver con el inicio de una conciencia nacional española. Pero el doce de octubre es la conmemoración de un viaje comercial hecho por un genovés y financiado por la Corona de Castilla (nada de España y mucho menos de nación) cuya importancia radica en el genocidio realizado en los años siguientes y en el imperio construido a sangre y fuego. En estos términos, la fiesta nacional no podía ser otra cosa que una fiesta de derechas protagonizada por la derecha. No objeto nada a que la derecha tenga su fiesta, salvo que, del mismo modo que nadie nos paga la conmemoración del 14 de abril a quienes lo celebramos, sería una buena idea que la fiesta de los nacionales fuera financiada con el dinero del partido de los nacionales. Que tiene pasta y mucha.
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