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El club de los obreros muertos
| Exposición crítica acerca del papel que juegan las grandes centrales sindicales en la lucha contra la catástrofe cotidiana que suponen las condiciones de falta de seguridad laboral. Los muertos están sobre la mesa, y como siempre, nos toca ponerlos a nosotros. ¿Hasta cuándo hay que seguir esperando? Urge tomar medidas: establecer objetivos, planes estratégicos y dar pasos concretos. |
Acto Primero
Entran a escena José
María Fidalgo y Cándido
Méndez; quienes evolucionan sobre las tablas con el rostro inexpresivo y
movimientos artificiales, sus ojos denotan ese brillo peculiar de cuando dicen
"los trabajadores y las trabajadoras". Superado el leve desconcierto
inicial, finalmente se aferran al atril, toman un buen sorbo de agua mineral,
colocan sus papeles con membrete impreso a todo color, levantan la cabeza, y
aunque no lo ven, entre los focos, ahí está: oír la voz del apuntador de la
calle Ferraz, les devuelve la confianza necesaria para superar el pánico escénico
—'parecemos nuevos, joder', cavila uno de los dos grandes líderes
sindicales—.
Superando los silbidos de una parte del respetable, comienza la exposición de
un largo informe, plagado de cifras, porcentajes, números y gráficos —que
la concurrencia no verá—. El discurso se hace largo, diecisiete minutos
esta vez… vaya a ser que alguien diga que no tenemos nada que decir, o que
los otros hablan más que nosotros. ¡Diecisiete minutos! Hablando sin decir
nada, tratando de no meter la pata, ni olvidar ninguno de los temas clave: no
molestar al Sr.
Cuevas; solidarizarse con algún asunto de actualidad; abordar la
inmigración sin herir a nadie; no hacer declaraciones que puedan afectar a
los mercados; utilizar la lucha de la mujer; y por supuesto: recordar muy bien
de quien es la mano que te da de comer.
Al final la sinopsis vine a ser la esperada: "España va bien",
"este es el gobierno que merecemos", "es importante sentarnos
con la patronal", "mi visita a FAES
no fue para tanto"… que si patatím, que si patatám, "que si la
Ley de Dependencia", que si esto, que si lo otro… y un apenas un
detalle, una frase al vuelo: 'La siniestralidad experimenta una tendencia
positiva'.
Acto Secundo
Se desarrolla en la habitación mal iluminada de un tercero izquierda
cualquiera, en las cercanías del Puente de Vallecas… tumbada en una cama
sin hacer, dormita María —jienense de 47 años, aquejada de depresión, ama
de casa y limpiadora en un Hospital concertado—.
María tiene la mirada perdida, le duele la cabeza, no sabe bien qué hora es,
está despeinada y todavía lleva puesta la bata de hace dos días. Le
convendría una ducha, y además, si saliera a dar un paseo, el aire fresco y
el sol de media mañana aliviarían un poco su estado… pero no logra vencer
el desánimo.
Desde que Antonio —su marido— murió en enero, no hay nada que atenúe
esta sensación de que ya nada merece la pena. Ese nudo en el estómago; el no
reír por nada; la incredulidad; el vértigo ante el futuro… El martes le
cortaron las llamadas salientes del móvil; la casa está que da pena verla;
come mal; duerme por las mañanas; se traga todo lo que echan en la tele
—incluidos los anuncios de aparatos para desarrollar las abdominales, y
también esos de los préstamos de "3.000 euros, en 24 horas, con solo
una llamada, al 23% TAE"—.
Los periódicos dijeron que "la caída del andamio se produjo al
desprenderse de una grúa de obra un palé de madera, que impactó sobre la
estructura, cedió y causó la caída al vacío de los tres operarios"…
la de vueltas que habrá dado a tan estúpida explicación. La de horas que ha
tenido para hacerse miles de preguntas —todas obvias— sobre cada detalle,
cada descuido, cada ahorro criminal, cada nodo en la cadena de subcontratas,
cada cláusula de limitación de responsabilidades para una obra que por
supuesto, será inaugurada en plena precampaña.
Desde la cama, María pulsó el "1" en el mando a distancia del
televisor —iban a dar las dos del mediodía—, los titulares del telediario
ya habían empezado, y entonces, escuchó la voz del líder de la central
sindical mayoritaria: 'La siniestralidad experimenta una tendencia positiva'. Volvemos
en 20 segundos. Fundido a negro. Entra la publicidad.