Antes del incidente con Juan Carlos de Borbón, ya el
presidente Chávez traía de cabeza al diario español El País. Empresas
relacionadas con el matutino habían hecho buenas pulgas (y negocios) con los
corruptos gobiernos de la Cuarta República, sobre todo de Acción Democrática
y su inefable ex líder y sepulturero, Carlos Andrés Pérez.
El impasse con el soberbio rey, quien en la reciente cumbre de Santiago de
Chile se creyó un Fernando VII en el Virreinato de Santa Fe, ha despertado
la obsesión que El País tiene con el presidente que los venezolanos han
respaldado en 11 procesos electorales, ¿cómo se hace?
El periodista hispano, Pascual Serrano, se dio a la tarea de analizar un día
del citado periódico y publicó el resultado de su estudio en la página web
“Rebelión”. Casi una decena de textos dedica El País en un solo día al jefe
de Estado venezolano, incluyendo su editorial y las columnas más
prestigiosas de sus páginas de opinión. El trabajo de Serrano debió se arduo
y fastidioso, pero su lectura es una delicia.
Si ciertamente, como se desprende de los textos de El País, el presidente
Chávez fue humillado por el monarca y quedó mal ante los ojos del mundo,
¿por qué el diario de marras se empeña tanto en atacarlo y en destacar la
supuesta victoria del Borbón?
Tal parece que “su majestad” metió la pata más allá de la gota, perdió la
compostura real y quedó mal parado, diplomáticamente hablando.
Es lógico que Mario Vargas Llosa, nacionalizado español, se sienta muy feliz
con la imprecación y exabrupto de su rey, pero ese sentimiento está muy
lejos del que embarga a los latinoamericanos, a esa América mestiza que
cantara Rubén Darío y que en cruentas guerras alcanzó su independencia de la
corona española, luego de 300 años de expoliación y coloniaje.
A los blancos peninsulares de El País les revienta que un zambo como Chávez
no calle ante la campaña mundial que le ha tendido Aznar. Igual los irrita
que el líder venezolano denuncie al jefe del reaccionario Partido Popular
por haber participado en el fracasado golpe de Estado de 2002 en Venezuela.
La ira clasista de los dueños de El País se multiplica cuando con el
venezolano se solidarizan otros presidentes latinoamericanos, entre éstos,
Evo Morales y Daniel Ortega, para colmo, indios los dos.
Por si faltara algo, un intelectual español, Pascual Serrano, con fina
ironía descubre ante el mundo la obsesión del diario español con el
presidente Hugo Chávez.
En lugar de tomárselo con soda, El País reacciona con un humor de los mil
demonios, ordena a Serrano retirar su artículo de su website y lo amenaza
con demandarlo por violación a leyes de derecho de autor, propiedad
intelectual y cosas peores. La iracunda reacción del diario hispano y
realista sólo es comparable con la real calentera del monarca cuando mandó
callar a Chávez.
La derecha internacional, con sus distintos matices, se ha activado para
defender a su rey. Los diputados chilenos, los ex presidentes Fox de México,
Sarney de Brasil, Toledo de Perú, Losada de Bolivia, Pérez de Venezuela,
entre otros, se han tomado de las manos para hacer la rueda en torno al
monarca. Si de derecha se trata, Varga Llosa no falta haciendo sentir toda
su españolidad postiza. Y vaya cosa: en esta ribera del Arauco vibrador,
Hugo Chávez ve el desfile de súbditos y coronas arcaicas de lo más
tranquilo, oyendo los ladridos de la jauría real, mientras hacia Belén la
caravana pasa.
P.S: Los pronunciamientos contra el presidente Chávez y la revolución
bolivariana de Podemos, Baduel y la ex primera dama no mermaron la avalancha
del “sí” y resultaron pura pólvora mojada. Fallaron los cálculos.