El ex presidente del gobierno español y máximo referente del
PP si descontamos a la lucecita del Pardo que ya se apagó, acaba de
publicar un nuevo volumen de su pensamiento, en esta ocasión bajo el
título «Cartas a un joven español». Era tal el caudal volcado, de
pensamiento, que daba para tres enciclopedias, razón que ha obligado a los
editores a una siempre ingrata tarea de selección y resumen. No obstante,
la editorial Cometa nos ha facilitado algunas migajas descartadas en la
primera edición, que sin más demora reproducimos.
Querido joven español, el derrumbe y la decadencia iniciada tras el fin
provisional de mis días en la Moncloa ha motivado iniciativas peregrinas
como buscar letra para nuestro himno de España. ¿Qué letra?, me pregunto,
teniendo a mano grandes y patrióticos versos como «La mirada clara, lejos,
y la frente levantada, voy por rutas imperiales caminando hacia Dios.
Quiero levantar mi Patria, un inmenso afán me empuja, poesía que promete
exigencia de mi honor. Montañas nevadas, banderas al viento, el alma
tranquila. Yo sabré vencer…». Querido joven español, la nueva horda
bolchevique reclama memoria histórica. Que no te confundan, pequeño
saltamontes. Memoria histórica es no olvidarse de los que dieron su vida
por la Patria y obrar siempre como si ellos estuviesen guiando o
presenciando nuestros actos: José Antonio, Ramiro Ledesma, Onésimo
Redondo, Matías Montero y miles más de caídos. Querido joven español,
debes tener presente, siempre y en todo lugar, máximas y consignas que nos
han llevado por la senda del progreso y del bienestar. Toma nota: vale
quien sirve, servir es un honor, vale quien sirve, a España con amor…
Otra: prietas las filas, recias marciales, nuestras escuadras van, cara al
mañana que nos promete, patria, justicia y pan… Querido joven español, el
hombre, el caballo, la hormiga y todos los seres que existen en el mundo,
tienen una misión propia y característica que cumplir en él. España es
también un ser, una entidad histórica, y como tal todos sus hijos (y sus
nietos) forman una irrevocable unidad de destino en lo universal. Querido
joven español, antes del rezo que debe preceder al descanso, ten presente
la necesidad de conservarte puro y casto. Lejos del torpe tocamiento,
léase masturbación, que además de ponerte ciego, te puede dejar tísico. Al
tanto, pues, y resérvate para tu esposa, según el modelo de mujer-mujer.
Querido joven español, no cabe escarbar en montañas remotas ni paisajes
lejanos para reencontrarnos con nuestros héroes. Viriato, sin ir más
lejos, fue un célebre pastor lusitano que, indignado por los crímenes y
atropellos que los jefes romanos cometían, reunió una partida de valientes
y con ellos se lanzó a la guerra. He aquí mi legado: ¿de qué sirve al
hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?, ¿eh?, ¿eh? Querido joven
español, si algún día te preguntan cómo se traza un triángulo isósceles,
has de responder que para trazar un triángulo isósceles se hace centro en
los extremos de una recta, y con una abertura de compás cualquiera se
trazan dos arcos que se corten; uniendo el punto de intersección de los
arcos con los extremos de la recta, tendremos el triángulo pedido. Querido
joven español, la fractura educativa en nuestra España rota, pero no roja,
aumenta el foso de la ignorancia entre nuestros escolares. Recuerda
siempre que el pretérito pluscuamperfecto de la tercera conjugación del
verbo partir es: yo hubiese partido, tu hubieses partido, él hubiese
partido, nosotros hubiésemos partido, vosotros hubieseis partido, ellos
hubiesen partido. Repítase. Querido joven español, la tecnología amenaza
con arrasar la buena educación. Baste contemplar los atropellos
ortográficos que se cometen en los teléfonos de mano o en impersonales
mensajes a través de las terminales informáticas. Resulta imperativo el
retorno al lápiz y papel. Llegados a este punto, es justo reivindicar que,
tras el primer párrafo de la carta en su modelo tradicional, allí donde se
hace mención de los familiares del destinatario con especial énfasis en
los buenos deseos respecto al estado de salud, hay que concluir con un
rotuno y adornado: A Dios Gracias. Querido joven español, cuando seas
padre, comerás huevos.