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Josep Esteve Rico Sogorb *
UCR 24 de Mayo de 2007
Se aproxima el final de una campaña electoral marcada por la intensa actividad de candidatos 'dando la vara' al ciudadano mediante mítines, debates, carteles y programas. Cada cual, ofreciéndose como la mejor opción, pidiendo el voto, 'vendiendo la moto' de las promesas. Promesas, en su mayoría comunes en unas candidaturas más que en otras. Es significativo comprobar las coincidencias entre todos los programas electorales. Así que, promesas utópicas, faraónicas y difícilmente materializables en ciertos programas electorales las hay, aunque resulten atractivas como 'gancho' publicitario. Eso sí, algunas de ellas, más prácticas y realizables que otras. Una campaña marcada por las descalificaciones, insultos, denuncias ante Juntas Electorales y Tribunales -envueltas en las polémicas de corrupción y política terrorista- acusaciones e ironías entre candidatos, especialmente autonómicos y líderes estatales. Dos semanas o 14 días también de crispación y tenso ambiente que afortunadamente el viernes acaba. El sábado, jornada de reflexión, imperará la calma, quedando todos los candidatos a la espera del desarrollo de la jornada de votaciones y de los resultados del domingo 27-M.
Analistas o comentaristas políticos junto a expertos publicistas señalan que el programa socialista parece -repito, parece- el más creíble, realista, práctico y ejecutable. Por contra y según tales opiniones profesionales y reitero, en clave publicitaria, las propuestas más ambiciosas, impactantes y llamativas pero también más incisivas o agresivas, son las del PP, quedando las notas simpáticas, rarezas, originalidades, excentricidades, extravagancias y singularidades para algunas minorias como los partidos republicanos, ecologistas e independientes. Los expertos en marketing electoral afirman la importancia de las maneras o formas de presentarse los candidatos ante los ciudadanos. Así pues, unos muestran sencillez, moderación, tolerancia, humildad, brevedad oratoria y capacidad de diálogo. Otros, manifiestan contundencia, demasiada ambición, excesiva elocuencia, cierta agresividad. Ambas maneras no condicionan caso de ganar, la realización o el incumplimiento de las promesas o propuestas, pero la actitud y la conducta son factores que el votante debería tener en cuenta. Unos candidatos, más que pedir el voto, ofrecen el proyecto y explican el trabajo desarrollado en varios años -incluso entonando el 'mea culpa' de sus errores, que haberlos haylos- muestran a la sociedad sus ideas y como mucho piden la confianza. Otros, en cambio, piden el voto descarada, enérgica, insistente e impetuosamente. No diré quienes en cada caso, pero imaginen, apliquen nombres a cada manera de hacer campaña y les saldrán las caras de los líderes respectivos.
Ahora,
a esperar al domingo 27-M para votar en conciencia y sentimiento. A votar
masivamente. Y mucha suerte a los candidatos.
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* Josep Esteve Rico Sogorb es escritor, periodista y blogger