Fraternidá Republicana Langreo 29 de Marzo de 2007
El conflicto saharaui es desgraciadamente antiguo, hace ya más de 30 años de la ocupación marroquí y del establecimiento de los campamentos de refugiados, y en todo este tiempo no se ha logrado todavía una solución definitiva. Los numerosos aplazamientos del referéndum, las prórrogas de la Misión de Naciones Unidas (MINURSO) y las múltiples Resoluciones del Consejo de Seguridad han provocado cierto escepticismo sobre la solución de este conflicto que es, al mismo tiempo, la clave de la integración regional y, por lo tanto, de la estabilidad futura del
Norte de África.
La solución del conflicto del Sáhara Occidental debe ser justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de libre determinación del pueblo saharaui, España no había variado, hasta ahora, ni un ápice su respeto y voluntad de aplicación de estos principios de las Naciones Unidas.
Pero el Gobierno socialista cambia la forma de afrontar el problema, “la posición del Gobierno es responsable” –dicen ellos- y pese a nuestra particular vinculación histórica con el Sáhara, sostienen que “no le corresponde a España la mediación entre las partes o la proposición de fórmulas de solución”; es cierto que España no tiene la clave de la solución del conflicto, pero nuestra especial relación con los países implicados nos convierte en interlocutores privilegiados para facilitar el diálogo y el acuerdo, indispensable e insustituible para alcanzar una solución definitiva, por eso no entendemos la posición socialista.
Desde aquí, consideramos que la salvaguarda de los derechos de la población saharaui es indisociable de la búsqueda de una solución justa y duradera al conflicto, si se llega al acuerdo en el marco de Naciones Unidas, éste deberá someterse a la consulta del pueblo saharaui para su aprobación, en ejercicio de su derecho a la autodeterminación, reconocido por la legalidad internacional. Estamos a favor de la negociación directa entre las partes, sin precondiciones, y es en este sentido que rechazamos el apoyo del Gobierno a la iniciativa marroquí de autonomía.