Eligio
Hernández (foto) -ex Fiscal General del
gobierno de Felipe González- expresó su agradecimiento al ex
general Enrique Rodríguez Galindo, por lo que él calificó como
"su sacrificio por la democracia en España". Como se
recordará, este ex general de la Guardia Civil, organizador de los
GAL, fue condenado a 71 años de prisión por torturas, asesinato,
secuestro y pertenencia a banda armada...
Eligio
Hernández, ex Fiscal general del Estado del Gobierno de Felipe
González en la primera mitad de los noventa, manifestó públicamente,
el pasado 16 de junio, su agradecimiento al ex general Enrique
Rodríguez Galindo, por lo que él calificó como "su
sacrificio por la democracia en España". Hernández, que había
sido también ex delegado gubernativo en las Islas Canarias, expresó
este agradecimiento a través de un artículo titulado "La
Guardia Civil frente al terrorismo", publicado en el
periódico matutino La Provincia. En su escrito, el
ex fiscal general del Estado afirma, de forma un tanto solemne y
grandilocuente que, "hasta ahora había guardado silencio
contra los dictados de mi conciencia. No puedo permanecer más en
silencio por servicio a mi conciencia, sucursal de Dios en mi
persona". Espiritualmente estremecido, el ex magistrado también
confiesa en su artículo, "no haber superado el desengaño y la
frustración que sufrió al visitar en la cárcel a Barrionuevo,
Rafael Vera y al General Galindo, con
quienes había colaborado lealmente en la lucha contra el
terrorismo".
Con intencionada
ambigüedad, y sin proporcionar los argumentos jurídicos que
pudieran justificar su discrepancia, el ex fiscal disiente de la
sentencia que pronunciara hace siete años el Tribunal
Supremo, en la que se condenaba a largas penas de prisión
al ex secretario de Estado de Seguridad, al ex ministro del interior
Barrionuevo y al ex general de la Guardia Civil. No obstante, y curándose
en salud, Hernández dice “no tener ninguna duda de la
independencia e imparcialidad de los magistrados que dictaron
sentencia".
Con un cinismo
que da escalofrío, este ex magistrado, originario de la isla
canaria de El Hierro, bajo cuya autoridad estuvieron vidas y
haciendas, reprocha con amargura al Partido Popular el que
promoviera la investigación de los asesinatos de Lasa y Zabala,
“diez años después de que éstos se hubieran producido”. En
cambio, mantiene Hernández, Felipe González, "con una
dignidad que le honra", le confesó a él personalmente que no
quería empañar la memoria de los gobiernos de Adolfo Suárez,
abriendo una investigación sobre los más de veinte asesinatos que
habían cometido los grupos parapoliciales bajo el mandato de la UCD.
¿Como es posible que todo un Fiscal General del Estado especule con
los asesinatos como si de un intercambio de cromos se tratara? ¿Qué
tipo de "Estado de Derecho" es éste, en el que el máximo
representante de la acción de la Justicia afirma públicamente que
al Presidente de su país le honra el hecho de hacer la vista gorda
con los crímenes cometidos por la Administración que le precedió?
Quizás convenga
recordar a los lectores que el hoy ex general de la Guardia Civil,
Rodríguez Galindo, fue condenado a 71 años de prisión, por ser
uno de los organizadores de los grupos policiales que practicaron el
terrorismo de Estado, durante el gobierno de Felipe González. Los GAL,
que así se autodenominaron las mencionadas cuadrillas policiales,
fueron los autores del asesinato de más de cien personas, la
inmensa mayoría de las cuales no tenía relación alguna con ETA.
El propósito de las incursiones de los GAL a Francia no fue tanto
amedrentar a ETA, como presionar al país vecino para que colaborase
con la persecución de la organización armada vasca dentro de sus
fronteras. De ahí que una buena parte de las víctimas ocasionadas
por la actuación de los GAL, no tuvieran nada que ver con ETA, cuya
localización en territorio francés, por otra parte, no resultaba
nada fácil.
Sin atender a los
testimonios y las pruebas contundentes que se aportaron en el curso
del juicio, y que sirvieron para condenar por asesinato y secuestro
a Rodríguez Galindo, Eligio Hernández expresa su protesta, porque
en una reciente exposición realizada por la Guardia Civil
sobre la lucha contra el terrorismo no figurara, en un lugar
destacado, la figura del ex general de la Guardia Civil, que tantos
servicios ha aportado a la democracia española. No son pocos los
lectores del artículo del ex fiscal que se preguntan con
perplejidad dónde reside la diferencia entre el homenaje a un
miembro fallecido de ETA, que ha provocado el reciente
encarcelamiento de Arnaldo Otegui, y la apología
al terrorismo de Estado que realiza Eligio Hernández, a través de
la exaltación de un individuo condenado por asesinato, secuestro y
pertenencia a banda armada. ¿Estribará la diferencia en que
mientras unos matan con licencia del Estado, otros prescinden de
ella?
De los muchos crímenes
protagonizados por los GAL, los tribunales pudieron probar que el ex
general Rodríguez Galindo y algunos de sus subalternos fueron
responsables del asesinato de José Antonio Lasa Arostegui
y de José Ignacio Zabala Artano, dos jóvenes
vascos no vinculados a ETA, secuestrados en Francia, y muertos en
territorio español. Lasa y Zabala fueron sometidos a torturas de
una crueldad tal que escandalizaron a la opinión publica
internacional. Según se desprendió de los análisis forenses de
sus restos, a ambos jóvenes se les arrancó, una a una, las uñas
de sus manos cuando todavía se encontraban con vida. La sofisticación
utilizada en los métodos de tortura puso en evidencia la catadura
del oficial-jefe que las ordenó, Enrique Rodríguez Galindo, a
quien Eligio Hernández "se arrepiente no haber defendido públicamente,
como era mi deber de socialista español irremediable".
El tribunal
Supremo en su sentencia condenatoria declaró probado que:
"Desde
el día 16 de octubre de 1983 José Antonio Lasa Arostegui y José
Ignacio Zabala Artano estuvieron detenidos en La Cumbre y su
custodia, siguiendo las ordenes del Comandante ENRIQUE RODRÍGUEZ
GALINDO, fue encomendada por el Capitán Ángel Vaquero Hernández,
a Enrique Dorado Villalobos y a Felipe Bayo Leal, llevándose a
cabo, por turnos, en los que también intervinieron otras personas.
A lo largo de
varios días José Antonio Lasa Arostegui y José Ignacio Zabala
Artano fueron interrogados por Enrique Dorado Villalobos y Felipe
Bayo Leal, y visitados con frecuencia por el capitán Ángel Vaquero
Hernández, y el primer día por el comandante ENRIQUE RODRÍGUEZ
GALINDO y JOSE JULIÁN ELGORRIAGA GOYENECHE.
Una vez
concluidos los interrogatorios a que fueron sometidos José Antonio
Lasa Arostegui y José Ignacio Zabala Artano, y resueltos ENRIQUE
RODRIGUEZ GALINDO, JOSE JULIÁN ELGORRIAGA GOYENECHE, Ángel Vaquero
Hernández, Enrique Dorado Villalobos y Felipe Bayo Leal en darles
muerte para hacerlos desaparecer, decidieron llevarlo a cabo en un
paraje aislado, que les permitiese deshacerse de los cuerpos, enterrándolos
en cal viva, para lo cual fue elegida la Foya de Coves, término
municipal de Busot, Alicante".
Rodríguez
Galindo fue condenado por estos hechos a 71 años de prisión por el
Tribunal Supremo. Inició el cumplimiento de la sentencia en el año
2000, pero apenas tres años después sería excarcelado por el
gobierno de Rodríguez Zapatero. Su puesta en
libertad causó un auténtico escándalo social en Euskadi y en
otros lugares del Estado. Los hechos demostraban que el contumaz
silencio de Galindo sobre el reparto de responsabilidades en lo
sucedido tenía un precio. Y no se hizo otra cosa más que pagarlo.
Eligio Hernández,
cuyos dos años de mandato en la Fiscalía General del Estado
estuvieron marcados por una fuerte polémica por su sumisión cómplice
a las orientaciones de Felipe González, y que tuvo que ser
fulminantemente destituido por el propio presidente, ante la
posibilidad de que el Tribunal Supremo declarara ilegal su
nombramiento, afirmó también, en su artículo del pasado sábado,
que había sido "testigo directo del abnegado sacrificio"
del ex general Rodríguez Galindo, y de "su respeto y
obediencia al Gobierno". No son pocos los que, después de leer
estas opiniones del ex magistrado, se empiezan a preguntar si son
los secretos generados por esa "obediencia debida", los
que están convirtiendo en urgente para el ex fiscal la reivindicación
del supuesto pundonor de un asesino.
Hernández forma
parte de los sectores más derechistas del PSOE canario. Aunque
adorna su discurso con una fraseología populista y aparentemente de
"izquierdas", sus posiciones ideológicas se alinean con
la corriente más conservadora de su partido en el archipiélago. Su
notorio desprestigio en el ejercicio de la Fiscalía General del
Estado, y los consecutivos fracasos electorales del PSOE en los últimos
años, lo apartaron de la actividad política. Últimamente, ante
las expectativas de tiempos propicios, vuelve a remolonear dejándose
escuchar en un medio local de Tenerife que le presta sus micrófonos.
Sus afinidades parecen estar próximas a José Segura
Clavell, el delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma
canaria que fue responsable del nombramiento de Antonio Gil
Rubiales como comisario provincial de Tenerife. Gil
Rubiales, a su vez, fue condenado por el Tribunal Supremo por
torturar al detenido político Joseba Arregui, que
murió durante su detención a consecuencia de estas torturas.
En círculos de
la izquierda de las Islas se estima que la repentina toma de
conciencia pública de Eligio Hernández sobre la “injusticia”
cometida con Galindo no es producto de una mera casualidad. En estos
mismos círculos se presume que el ex fiscal, que reconoce haber
discrepado con el proceso de paz iniciado con la tregua de ETA, está
haciendo en su artículo un aviso a navegantes. La reciente
publicación de una autobiografía de Rodríguez Galindo, y casi
simultáneamente de las memorias de Rafael Vera, son signos
inocultables de que ha llegado la hora de reivindicar social y políticamente
a quienes con el asesinato, prestaron un "inmenso
servicio" al Estado. Y Eligio Hernández, conocido con el
sobrenombre de "el fiscal de los GAL", ha dado la primera
campanada.