El aborto se cuela en la agenda
social
Deia
23 de dicimbre de 2007
La verdad sobre el aborto
resulta incómoda. Socialmente se sabe que la ambigüedad de la ley actual
permite que se sobrepasen sus límites, pero parece que nunca sea el
momento adecuado de reconoceder el desbordamiento en una ley de plazos
bien definida.
AUNQUE
nunca ha dejado de estar en la agenda social, la interrupción
voluntaria del embarazo pasa por ser de estos temas por los que se camina
de puntillas y excepto cuando se aprobó la primera ley de 1985 que
despenalizaba su práctica, y diez años después, con su reforma para la
ampliación, en contadas ocasiones ha saltado a primer plano. Y este mes ha
sido una de ellas.
A partir de las denuncias, investigaciones y detenciones que se han
realizado en varias clínicas de Madrid y Barcelona, donde se practican
abortos alegales e ilegales, se ha puesto de nuevo sobre el tapete que,
con bastante frecuencia se trampea la ley por lo indefinida de la misma y
porque en general la realidad es más permisiva que la propia norma.
Aprovechando el tirón mediático de la noticia, el aborto legal y la
petición de una ley de plazos se presentan, de nuevo, como una necesidad
para muchas asociaciones de mujeres que llevan años luchando por alcanzar
este derecho. Con las elecciones a tres meses, los movimientos a favor o
en contra se han sucedido, pero posiblemente nadie se mueva ni un
milímetro en una dirección u otra por si acaso se le modifica el voto. Así
pues, los médicos y las mujeres tendrán que seguir lidiando con una
situación legal bastante indefinida.
En la opinión pública empieza a cobrar fuerza la idea de que las clínicas
no cumplen la ley y que los abortos de fetos de seis y siete meses se
llevan a cabo cada día. "Nada más lejos de la realidad. Los datos del
Sanidad señalan lo contrario: el 88% de las interrupciones se producen
durante los tres primeros meses de gestación y sólo el 2% son embarazos de
más de 21 semanas. Esto demuestra la madurez de las mujeres en este tema",
explica Empar Pineda, portavoz de la Clínica Isadora de Madrid.
Los centros privados autorizados para realizar las interrupciones
voluntarias de embarazos han anunciado su intención de cerrar la semana
del 7 al 13 de enero si "las autoridades sanitarias no garantizan la
seguridad jurídica de los trabajadores", así como el derecho a las mujeres
que acuden a los centros. "Su trabajo se cuestiona constantemente cuando
están haciendo un trabajo muy profesional".
delito
Salvo en tres supuestos
En el Estado español el aborto es un delito salvo en tres supuestos:
violación denunciada, "graves taras físicas o psíquicas del feto" -previo
dictamen de dos especialistas- y "grave peligro para la vida o para la
salud física o psíquica de la madre"- con el informe de un especialista.
Los médicos que emiten el dictamen deben ser diferentes al que practica el
aborto. En la violación y la malformación fetal hay plazos: 12 semanas
para el primer supuesto y 22 para el segundo. Sin embargo, no existe
limitación temporal para la indicación de grave riesgo para la salud
física o psíquica.
Uno de los aspectos más polémicos de la ley es, sin lugar a dudas, la
indicación del "grave peligro para la salud física o psíquica" de la
madre, la que más abortos ampara (el 96,6%, según los datos del 2005, el
último año con cifras oficiales).
"Los médicos y la mujeres tienen que saber a qué atenerse", opina Empar
Pineda. "No se debe permitir que tengan miedo porque la ley les deje
indefensos ante ofensivas de grupos que estén contrarios al aborto. Las
clínicas privadas de todo el Estado -salvo en Navarra donde no se
practican ni en los centros privados ni públicos-, son las que están
garantizando que este derecho de las mujeres se cumpla A pesar de que el
aborto está incluido en las prestaciones sanitarias, los hospitales
públicos se lavan las manos y no realizan ni el 3% de los más de 90.000
abortos que se llevan a cabo cada año en el Estado, de ellos unos 3.000 en
la CAV".
La ambigüedad de la ley actual y la posibilidad de interpretar de
diferentes formas el tercer supuesto "el grave peligro para la salud
física o psíquica de la madre" suponen también un problema para que los
médicos en la sanidad pública se hagan cargo de los abortos. "La norma
actual se puede volver en contra tanto de los médicos como las mujeres.
Además, en muchos hospitales públicos los sanitarios se declaran objetores
y las mujeres se encuentran en situaciones muy complicadas. ¿Dónde está el
límite del peligro físico o psíquico para la mujer? La ley está llena de
agujeros y lo que está ocurriendo es el colmo de la hipocresía de los
políticos. Lo que se tendría que haber hecho hace ya muchos años es
adecuar la ley a los cambios sociales y dar respuesta a la demanda
sanitaria que suponen las interrupciones voluntarias del embarazo con una
ley que contemple un sistema de plazos", explica Ezequiel Pérez Campos,
presidente de la Sociedad Española de Contracepción.
ambigüedad
Un arma de doble filo
Al cambiar la ley, se tendrían más garantías al establecer un tiempo
límite de 12 semanas para practicar el aborto y un cuarto supuesto con la
voluntad de la madre que, en la práctica, lo convertiría en ley de plazos.
"Hay que acabar con la ambigüedad. Zapatero y el PSOE, para arañar votos
de la derecha y del centro, han vuelto a aparcar su promesa de ampliar la
ley del aborto. Es una broma de mal gusto que nos vengan ahora con la
necesidad de iniciar un diálogo entre fuerzas políticas y sociales para
garantizar el derecho de las mujeres a decidir su propia maternidad.
¿Diálogo con el PP que no quiere oír ni hablar de ampliar la ley del
aborto?", se pregunta con ironía Empar Pineda.
Esta veterana feminista con la Asociación de Clínicas Acreditadas para la
Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) a la hora de denunciar cómo
las clínicas se están convirtiendo en el chivo expiatorio de una batalla
política para hacerse con el electorado perdido de la derecha más
conservadora.
Una batalla, como reconoce Empar Pineda, que está reavivando y alentando
los intereses de los grupos contrarios a la consecución de los derechos
sexuales y reproductivos de las mujeres. "Porque, el aborto es un derecho
de toda mujer; un derecho a controlar su cuerpo y su vida reproductiva",
asevera Ezequiel Pérez Campos, para quien las protagonistas de este debate
tienen que ser las propias mujeres. Mujeres que abortan, que han abortado
y que quieren tener el derecho de hacerlo en un futuro. "Seguro que sus
palabras no estarán teñidas de la hipocresía con la que hablan muchos
políticos".
reforma
Imprescindible
El propio ministro de Justicia ha reconocido que la reforma de la actual
ley del aborto se hace imprescindible. Las asociaciones y colectivos de
mujeres demandan una ley más concreta que proteja los derechos de las
pacientes y de los médicos y que posibilite que las intervenciones se
empiecen a llevar a cabo en la sanidad pública.
Veintidós años después de su despenalización, el aborto continúa siendo un
tema tabú en el Estado. Desde las asociaciones feministas consideran que
sin la presión y la influencia de sectores conservadores de la iglesia
católica, posiblemente el aborto fuera libre desde hace años. La
experiencia dicta que en los países en los que esas circunstancias se dan,
los abortos ilegales o irregulares se limitan a cifras simbólicas. "Ha de
ser terrible abortar, una durísima decisión, que debería ser consecuente y
madura. Estoy convencida de que es la última opción que tienen. Por ello,
creo que no debería ponerse aún más difícil. No conozco a ninguna mujer
que alegremente se haya decidido a abortar, porque una interrupción de un
embarazo es siempre un fracaso. Las mujeres que abortan están ejerciendo
su derecho a decidir sobre su fertilidad, que tantas otras mujeres del
mundo no poseen", apunta la presidenta de la Asociación de Amas de Casa,
Etxeko Andre, Jose Amundarain.
Cada año se practican en el Estado más de 90.000 abortos.
"Lo que ocurre es el colmo de la hipocresía. Sólo el 3% se hacen en la
sanidad pública"