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Con Zapatero, gana la banca. Las empresas han incrementado sus beneficios un 40,2% en el año 2005
José F. Bellod Redondo
Mundo Obrero 9 de Septiembre de 2006
Después
de dos años de gobierno socialista se confirma la máxima de que lo que es
bueno para las empresas no siempre lo es para los trabajadores. Con Zapatero o
con Aznar ganan los de siempre: la oligarquía. Y ello a pesar de esa cultura
interclasista, socialdemócrata, que desde el Gobierno, y desde buena parte de
los agentes sociales, se pretende difundir entre la ciudadanía. Mientras las
empresas (sobre todo las grandes) obtienen pingues beneficios, la moderación
salarial, la inflación y el creciente endeudamiento provocados por la
especulación urbanística, atenazan las economías domésticas. Y todo ello en
un ambiente de creciente precariedad laboral.
Al menos eso es lo que se desprende de los datos oficiales del Instituto
Nacional de Estadística (INE) que registramos en los cuadros adjuntos. En el
Cuadro 1 podemos comprobar cómo el PIB ha crecido, en términos reales, a una
tasa aceptable en los últimos años (por encima del 3%) e incluso se ha
acelerado en 2005 y en el primer trimestre de 2006. En ese mismo cuadro podemos
comprobar como la remuneración por asalariado no ha tenido un comportamiento
tan positivo: en términos nominales la remuneración de los trabajadores ha
crecido a tasas cada vez menores (del 3´4% del año 2003 al 2,6% del primer
trimestre de este año). En términos reales, es decir, una vez descontada la
creciente inflación, el resultado es francamente decepcionante. En el año 2005
la remuneración real de los asalariados se redujo en casi un 1% y en lo que va
de año un 1,4% (en términos interanuales). Es decir, a pesar de que la economía
crece, los asalariados están cada vez peor pagados.
El crecimiento económico tampoco se ha traducido en una mejora de las
condiciones laborales: la precariedad laboral, bien en términos de
temporalidad, bien en términos de parcialidad de los contratos, avanza sin
freno. Si en el año 2003 el 31,8% de los trabajadores tenía contratos
temporales, a día de hoy nos situamos ya en el 33,3%. Pero hay otra fuente de
precariedad que en ocasiones pasa desapercibida: la de quienes no logran un
trabajo a tiempo completo. Esos trabajadores, que en el año 2003 suponían el
8,2% de los ocupados, ascienden ya al 12,4%. Curiosamente algunos de ellos
disponen de contratos fijos, pero a tiempo parcial, y ya se sabe que con los
ingresos que se derivan de un contrato de esas características no es posible
hacer frente a los gastos más elementales de una vida digna.
El panorama cambia por completo si atendemos a los resultados empresariales. En
el Cuadro 2 hemos registrado los beneficios de las empresas que cotizan en la
Bolsa de Madrid, agrupadas por sectores significativos. Tal y como cabía
esperar, el capital sí ha hecho su agosto aprovechando el crecimiento del PIB y
la moderación salarial. En conjunto, las empresas han incrementado sus
beneficios un 40,2% en el año 2005. Destacan las empresas del Sector Energético,
con un crecimiento de beneficios del 48,5% o las del Sector Financiero, con un
49,8%.
Esta vergonzosa combinación de exorbitantes beneficios empresariales y magros
incrementos salariales no es sino la prolongación del modelo de crecimiento
"aznarista" que el Gobierno del Sr. Zapatero no ha querido desmontar.
La connivencia ideológica del bloque burgués (PP + PSOE) trata de prolongar la
actual fase expansiva del ciclo económico a costa de los intereses legítimos
(y plenamente Constitucionales) de los trabajadores: un salario digno a cambio
de un empleo digno. Sin embargo, la subordinación de la socialdemocracia española
a los zafios y pueriles argumentos del neoliberalismo (competitividad a costa de
empobrecimiento salarial) auguran un empeoramiento de las condiciones de vida de
las y los trabajadores de este país.
* Doctor en Ciencias Económicas