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 No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»  

La estrategia del trompetazo


Iosu Madrid

www.izaronews.com     12 de Enero de 2006


El pronunciamiento filo golpista, puesto que no es otra cosa, del general José María Mena en la celebración de la Pascua Militar, es, para mi, un paso más de la estrategia perfectamente diseñada en las cocinas de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) cuyos hilos sujeta férreamente y maneja a su antojo el que fuera presidente del Gobierno Español, José María Aznar que ha hecho de esa fundación, por cierto financiada en parte por los impuestos de los ciudadanos sean o no afines a ella, un reducto de la extrema derecha española, embarcada desde 1996 en la reconstrucción de la España de 1939.

En 2004 y cuando los dirigentes y cuadros del Partido Popular se relamían anticipadamente con su previsible segunda mayoría absoluta, que hubiera supuesto un paso de gigante en la solidificación de su programa ultra nacionalista en lo político, ultraliberal en lo económico y reaccionario en lo social, sucedió algo que no estaba en sus cálculos. Los atentados del fanatismo islámico del 11 de marzo en Madrid y el pozo de mentiras y errores en que cayeron los hombres de Aznar, produjeron una reacción del electorado que llevó a la oposición al PP. No lo pudieron digerir. Su elaboradísima estrategia de 'reconducción' de España hacia posiciones del siglo pasado sufría cuando menos un retraso y el paréntesis de gobierno socialista suponía un descalabro importante. Había que hacer algo para no perder definitivamente la ansiada oportunidad de perpetuarse en el poder y de hacer una España a su medida.

Y les saltó el viejo reflejo reaccionario: utilizar todos los recursos legales e ilegales a su alcance para desestabilizar cuanto antes al nuevo Gobierno mediante la agitación y propaganda, el agitprop que tan buenos resultados ha dado a lo largo de la historia a quienes han querido hacerse con el control político y social por el atajo. Desde el día siguiente de su estrepitosa derrota electoral, el Partido Popular manipulado de grado o por fuerza por José María Aznar y sus sicarios Rajoy, Acebes y Zaplana, ha desencadenado la oposición más sucia, engañosa y golpista que se recuerda en esta democracia de la señorita pepis que padecemos.

Hay que recordar que desde acusar nada veladamente a los dirigentes socialistas de amparar los atentados del 11 de Marzo en connivencia con etarras, islamistas y guardias civiles traidores hasta movilizar a las fuerzas más reaccionarias de la judicatura, la Iglesia católica y de la enseñanza, el PP ha tratado y trata de recuperar el poder perdido. No ha habido tecla que no hayan tocado para crispar el ambiente y enfrentar a los ciudadanos entre sí.

Pero como ven que esa estrategia del grito, el insulto, la manifestación y la provocación no daba los réditos esperados y, sobre todo, no les acercaba más a la Moncloa de lo que estaban el 15 de marzo, han activado su último recurso, el que nunca les ha fallado: el ejército, la amenaza militar de utilizar la fuerza de las armas para preservar la 'sagrada unidad de España'.

Está claro el argumentario de la FAES: crispación más amenaza de la unidad española por el estatuto catalán, más un pronunciamiento cuartelero protagonizado por quien fuera nombrado en 2002 jefe de la división mecanizada Brunete por Federico Trillo (Aznar) da como resultado el fracaso del texto catalán, la consiguiente división del PSOE, la ruptura de los pactos y apoyos del Gobierno de Zapatero y la inevitable convocatoria de elecciones anticipadas.

El miedo de los ciudadanos a los uniformes haría el resto y José María Aznar, no otro, volvería a controlar el país. Es una indecencia, pero es que es así. O ¿es que no nos acordamos de los efectos del golpe de estado del 23 F?, porque si bien es cierto que al año siguiente Felipe González llegó a la Moncloa con un PSOE 'sin cafeína' no lo es menos que el golpe de Tejero supuso una paralización del proceso autonómico y una esclerotización de los intentos de modernizar las estructuras educativas, políticas y económicas españolas. Y si aquella intentona cuartelera sirvió a la derecha ¿por qué no iba a servir ahora?

El muñeco de Aznar en los cuarteles ha dado un trompetazo que si bien era esperado debe servir, aunque lo dudo, para despertar las más que adormecidas conciencias de los habitantes de este Estado que sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Y así les va.

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