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De
los símbolos políticos y las manifestaciones de Vivienda Digna
¿Manifestaciones apolíticas?
Jaume d'Urgell
La República 4 de Noviembre de 2006
| Reflexión a propósito de los intentos de limitar la libertad de expresión política dentro del marco de las movilizaciones en defensa del acceso a una Vivienda Digna a un precio adecuado y contra la especulación urbanística. |
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En mi opinión, es legítimo que las personas que lo estimen conveniente enarbolen signos representativos su forma de pensar —como pines, banderas o pancartas—, sobretodo cuando los posicionamientos ideológicos de dicho pensamiento sean coherentes con el manifiesto de las concentraciones en defensa del derecho al acceso a la Vivienda Digna, porque eso es sumar, y todo movimiento social que aspire a mejorar la Cosa Pública debe procurar allegarse apoyos que le permitan llegar a más gente, alcanzar más espacios y así hacer más presión sobre los agentes que provocan la injusticia que se trata de corregir. Lo contrario sería ilógico, y como nada serio es ilógico, hay que pensar que obedece a algún interés.
Acerca del ’apoliticismo’. No debemos confundir apoliticismo con apartidismo. A mi también me molestaría que un partido político deshonesto —de los que son parte del problema—, intentara "apuntarse el tanto" de una corriente de protesta que ha nacido desde la ciudadanía-de-a-pié. Casi todos los partidos políticos y muy particularmente los más grandes son parásitos de un sistema que ellos mismos retroalimentan por su propio interés. Honestidad y partidismo parecen ser hoy incompatibles —con contadas excepciones—, por eso hay quien defiende que algo tan honesto deba mantenerse al margen de los partidos. Yo no defiendo eso, porque ir contra los partidos implica una gravísima prohibición política general, y generalizar prohibiciones políticas es propio de facciosos, aunque muchas veces no se sea consciente de ello.
Una cosa es apartidismo y otra muy distinta apoliticismo. Hablar de una manifestación apolítica es insultar a la inteligencia. Política es todo aquello que incide sobre la Cosa Pública, el interés general. Las personas que se manifiestan para reclamar una Vivienda Digna son animales políticos dotados de razón y valentía. No es verdad que se trate de manifestaciones apolíticas. Persiguen el Bien Común, en concreto, exigen el derecho a tener una casa, porque si existe el derecho a vivir, en alguna parte habrá que hacerlo.
Permitir que se generalicen las hipotecas altas a 50 años, estrechamente vinculadas a un sistema de sueldos bajos, implica reconocer de facto, la permanente esclavitud, bajo amenaza de miseria absoluta —pobreza, sintechismo— en caso de ser despedido. Todo está relacionado, negarlo denota ignorancia o mala fe.
Ahora bien, ¿qué derecho tengo yo a exigirle a otro que no exprese sus sentir político? Por ejemplo, si alguien cree que nos encontramos ante un problema de origen sistémico y no ante una mera oscilación de parámetros macroeconómicos, y decide manifestarlo portando una bandera negra o roja y negra, ¿quién soy yo para impedírselo? Esa persona debe tener su forma de ver las cosas, y si se ha tomado la molestia de asistir, será porque está de acuerdo en reclamar el derecho a Vivienda Digna a un precio asequible. A su modo, sí, mas helo aquí, con nosotros. De igual manera, si algunos creemos que no podemos esperar justicia social de un sistema injusto —cualquier forma de despotismo, como la monarquía es necesariamente injusto—, y proponemos un sistema alternativo —como una República Democrática Federal, a poder ser libre, laica, austera, igual, pacífica, fraterna e internacionalista—, nuestras razones tendremos… el hecho es que aquí estamos, salimos a la calle con vosotros, para reclamar lo mismo. Compartimos problema y compartimos el deseo de resolverlo, aunque poseamos distintas visiones sobre el cómo.
Si el movimiento en defensa de la Vivienda Digna representa al Pueblo, no se debe imponer ninguna forma de pensamiento único, como prohibir expresiones políticas discordantes. Nadie puede esperar que todos seamos comunistas, y por la misma razón, nadie puede exigir que nadie lo sea, o que todos renuncien a exhibir su pensamiento. Exhibir sí… ¡manifestar! de ahí lo de las manifetaciones. Cuando una manifestación es uniforme, para mayor gloria de sus ’organizadores’, ya no recibe ese nombre, entonces es una parada militar, y ahí el Pueblo es el que menos importa.
El Pueblo es plural y diverso, porque cada uno es cada cual y sus circunstancias, por ello, prohibir arbitrariamente llevar símbolos, es una fascistada (símbolos que, por cierto, seguramente serían no-de-derechas). Por eso, a las personas que están en la organización, yo les diría: no temáis la diversidad, porque ésta no hace sino enriquecernos. Es más, si se diera plena libertad, a lo mejor hasta alguno sacaba un banderín del PP ¿y qué?, ya lo decía una campaña de publicidad: ¡Disfruta tus contradicciones! No prohibamos cosas coherentes, porque prohibir es de fascistas.
Un asunto más, me parece muy básico tener que recordar, a estas alturas, que la bandera republicana no es de izquierdas, es de todas la ciudadanía. Acordémonos de que durante la Segunda República, la derecha llegó a ganar las elecciones. Pretender que un sistema auténticamente democrático solo pueda ser defendido por la izquierda, implica reconocer que solo a la derecha le corresponde defender lo contrario.
La pregunta es: ¿a quién beneficia que no portemos signos políticos? o dicho sea de otro modo: ¿a quien molesta que los llevemos? Quien lleve una bandera tricolor y sepa por qué lo hace, está defendiendo el derecho de todoel Pueblo a cuidar de sus propios asuntos… incluso de aquellos que no están de acuerdo con la República. No es verdad que existan los republicanos como una subespecie política a parte. No lo es. En España República equivale a Democracia. Existen los demócratas y los que no lo son.
Por si nadie se ha dado cuenta, algunos de los que desde el principio se han metido entre nosotros en este movimiento lo único que quieren es desgastar al gobierno socialista, y el precio de la vivienda en realidad se la suda. Están potenciando el asunto, para que cuando Rajoy reintente hacerse con el poder ellos puedan decir: "por culpa del gobierno socialista, tenemos un problema de vivienda". Va muy en serio: hablo de los mismos que si gana el PP en marzo de 2008, nadie volverá a ver, porque vienen a lo que vienen, sin importarles un pimiento que nosotros no tengamos casa, porque ellos seguramente heredarán alguno de los pisitos con los que sus papás especulan mientras sus hijos van a una escuela de curas para nenes ’con cierta clase’. Criticadme si queréis, pero es fácil verles: son los que van disfrazados de Los Happyness —con excepciones, pero pocas—.
Una cosa más: mi reconocimiento y mi respeto para las personas que desde un principio han organizado todo esto. Me parece algo digno de agradecimiento porque estamos haciendo mucho ruido en beneficio de todos (incluso de los que ’pasan’ de manifestaciones). Pero una cosa: ir a las asambleas no convierte a los demás en infra-ciudadanos. Es decir, si una asamblea ’acuerda’ algo que limite los derechos fundamentales del individuo —como prohibir el uso de simbología democrática—, quienes no asistan a las asambleas serán muy libres de ignorar dichos acuerdos.
Defendamos la tolerancia, por favor. Si no, pongamos un servicio de orden: que actúe contra elementos subversivos… contra los que lleven banderas republicanas, o anarquistas, o comunistas, o vayan mal vestidos, o mal peinados, o beban litronas, o porros, o tabaco, o hablen mal… (todo sea por cuidar la imagen del ’movimiento ciudadano que tanto nos ha costado levantar’). Pero puede ser que un día, ese servicio de orden se vuelva contra ti, y entonces ya será demasiado tarde.
No pretendo hablar ex catedra, es solo mi opinión… quizá estoy equivocado, pero desde luego, es mi opinión. Y otra cosa: solo soy un militante de base, y no pretendo ’prosperar en esto’.
¡Salud y un lugar donde aprovecharla!
Preguntas Frecuentes
PREGUNTA: ¿Qué tiene que ver la República con la Vivienda Digna?
RESPUESTA: La República no implica únicamente despedir al funcionario jefe de Estado y poner a alguien electo en su lugar; supone un conjunto de cambios que no son de izquierdas ni de derechas, que van en defensa de la democracia; conceptos como separación de poderes, circunscripción única, proporcionalidad electoral directa, austeridad y transparencia en el gasto público, y en definitiva: el poder para el Pueblo (pero de verdad). ¿Que qué tiene que ver? Bien, por lógica, es el Pueblo quien debe solucionar sus asuntos, nadie lo hará por nosotros. Si esperamos a que una reducida élite endogámica de empresarios, políticos, curas y militares solucione nuestros problemas, estamos perdidos. Por eso, República, es decir, democracia, es decir: permitir al Pueblo solucionar sus propios problemas -por cierto, y si no es mucho pedir: a través de partidos y personas honestas-.
PREGUNTA: ¿Puedes respetarnos y dejar la bandera en casa?
RESPUESTA: Por favor, decide solo sobre ti. También por respeto.
PREGUNTA: ¿No sabes que esto es apolítico?
RESPUESTA: Esto una mani, ergo no es apolítica, como mucho será apartidista, y la bandera republicana no representa a ningún partido político concreto.
PREGUNTA: ¿Crees que ’eso’ me representa? (en referencia a la tricolor)
RESPUESTA: Sí lo creo, pero no te obligo a creerlo.
PREGUNTA: ¿Vienes aquí a ’cosechar’ para tu causa el éxito de nuestro esfuerzo organizativo, no?
RESPUESTA: Vengo aquí a lo mismo que tú, a defender el derecho de toda persona a acceder a una Vivienda Digna. Yo creo que la monarquía española presenta un déficid democrático que les pone las cosas muy fáciles a quienes trafican con nuestras casas, por eso, sin obsesiones, sin recetas mágicas, entre otras cosas, defiendo la República, para -a través de ella- intentar hacer mejor la vida de la ciudadanía.