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consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
Noticias de la España cañí
Rubianes
contra los fósiles
Joaquim Pisa
IzaroNews 9 de Febrero de 2006
Que dice don Angel Acebes que ya llevan más de ochocientas mil firmas recogidas para pedir un referéndum en toda ¡Ejjpania! sobre el Estatuto catalán. O sea que la cosa va en serio. O casi. Porque resulta ser que lo de las firmas recogidas en la web del PP es una filfa como el Alcázar de Toledo de grande, y eso tirando por lo bajo. Lo he comprobado personalmente: ansioso como estaba por contribuir a la campaña pepera, un servidor firmó dos veces (dos, señor Acebes), una como Febrerillo Loco y la otra como España Cañí, usando en ambas ocasiones un mismo número de NIF (el mismo, señor Acebes) que me inventé sobre la marcha.
Al parecer no fui el único, ni mucho menos: miles y miles de ciudadanos tuvieron la misma ocurrencia, después de comprobar que el formulario electrónico de firmas traga de todo. Así que cuando en la sede de Génova 13 revisen los listados de firmantes (si es que se toman la molestia, cosa que dudo), se van a encontrar ahí a Bin Laden, al Pato Donald, al Tato y a otros distinguidos ciudadanos, incluido el presidente Zapatero, cuyo nombre al parecer introdujo un gracioso mil doscientas y pico veces.
Por cierto, una amiga explicaba en una lista que había firmado con el nombre y el NIF de un muerto. Mayores facilidades para adherirse a la campaña pepera, imposible.
Y es que la derecha española tiene una larga tradición en eso de intentar impedir que voten los vivos y en cambio facilitar el voto de los muertos. Y en organizar referéndums que se ganan con el 100% del censo electoral, e incluso con más en algunas ocasiones especiales. O sea que parece que esta historia del referéndum anti Estatuto catalán la haya vuelto a montar en persona Fraga Iribarne, como en los tiempos en que organizaba aquellos plebiscitos para su Caudillo, cuando al día siguiente de la ¿votación? había que enseñar el justificante de voto en el trabajo, so pena de buscarse muy serios problemas.
Uno que se ha apuntado a lo del referéndum anti Estatuto ha sido el ex teniente coronel Tejero. ¿Se acuerdan del civilón mostachudo, aquél tío más cañí que los juanetes de Isabel Pantoja? Seguro que se acuerdan ustedes de Antonio Tejero Molina, el orate del “¡se sienten, coño!”, el que el 23-F secuestró a punta de pistola a los diputados de la nación que tanto dicen amar él y otros como él (por cierto, al día siguiente de aquella jornada memorable un diario sueco tituló a toda portada: “un policía con gorro de torero asalta el Parlamento español”).
Pues resulta que este pitecantropo (erecto, pero pitecantropo al fin) ha enviado una digamos carta al diario de Melilla -al cual por cierto se dirigió también por escrito no hace mucho aquél capitán legionario “enfadadito” (sic) con el Estatut-, en la que luego de declarar que ama a Dios “públicamente” (miedo da el subconsciente de algunos personajes), dispara contra todo lo que se mueve. Tejero, que es un machote, no está enfadadito, no: el hombre está hasta las gónadas de tanto traidor que hace almoneda de su Españita por un puñado de votos o “quizás por algo más vergonzoso” (sic), suponiendo que para un fascista de manual como Tejero pueda haber algo más vergonzoso que unos votos, claro.
Hombre, la verdad, yo no sé si hay gente dispuesta a vender ¡Ejjpania!, pero lo que realmente me extrañaría mucho es que hubiera alguien dispuesto a comprarla; hay que ser muy lerdo para pagar por algo así, sea cual sea el precio que le hagan a uno. O sea que si Zapatero le vende a alguien ni que sea un cachito de ¡Ejjpania!, el tío se merece un reconocimiento público: vendedores de ése nivel no los tiene ni ni el Círculo de Lectores, oiga.
Y es que la verdad, cada día hay más españoles que están –ellos también, señor Tejero- hasta los mismísimos de tanta ¡Ejjpania!, tanto político con gomina, tanto cura cara al sol, tanto espadón salvapatrias y tanta biblia en verso, todo a cuenta de algo tan risible y repugnante a la vez como esa España de charanga y pandereta que al parecer gusta de inyectarse en vena el PP, y por la que ahora suspiran en público, inconsolables, el pitecantropo con mostacho y otros primates por el estilo.
Lo acaba de decir el actor Pepe Rubianes en voz alta: que se la metan por donde les quepa. Más claro, imposible. Y por favor, que nadie juegue a las confusiones interesadas. Rubianes, como ha aclarado él mismo, no estaba insultando ni a España ni a tantos y tantos millones de españoles demócratas. Rubianes escupía sobre ese engendro casposo y reaccionario, ¡Ejjpania!, cuyo único acto de modernización desde la muerte del dictador ha sido substituir en su bandera la gallina franquista por el toro de Osborne; ésa, que se la metan por donde les quepa. Ya basta de confundir torticeramente España y ¡Ejjpania!, basta de jugar a la suplantación de un concepto decente, respetable y democráticamente asumible incluso por quienes no se identifican con él, por los delirios patrioteros de un puñado de ultra reaccionarios cuyo tiempo histórico sitúan ellos mismos en la época de los Reyes Católicos. A eso se refería Pepe Rubianes, un hombre que se define a sí mismo como gallego, catalán, español, internacionalista, demócrata radical, libertario y sobre todas las cosas, antifranquista. Y ahí les duele, claro.
O sea, que no vamos bien. Como acaba de decir Joan Tardà, diputado de ERC, “estamos empezando a enterrar (por razones biológicas) a los hijos de los fusilados por el franquismo, y aún no han sido anulados los juicios contra los padres”. Realmente, da vergüenza propia y ajena cómo ha podido transcurrir tanto tiempo sin una mínima reparación pública.
En ese sentido una proposición de IU, votada por el pleno de Las Cortes el pasado 7 de febrero, viene a intentar acabar con tanto silencio, aprovechando que en 2006 se cumplen 75 años de la proclamación de la II República y 70 años de la sublevación militar que acabó con ella. En este asunto, una vez más, ha vuelto a dibujarse con nitidez la vieja y al parecer eterna trinchera: a favor de la propuesta de IU votaron todos los grupos parlamentarios....salvo el PP. Para los postfranquistas, rescatar la memoria histórica acallada es “imponer una versión oficial de la historia”. Y eso lo dicen los hijos biológicos o políticos de quienes durante cuarenta largos años escarnecieron la verdad histórica, substituyéndola por la mentira uniforme creada por la propaganda oficial de aquél Régimen infame y criminal.
En resumidas cuentas, mientras la derecha española no se desfosilice difícilmente alcanzaremos una democracia homologable con el resto de las europeas.