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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
El
riesgo de prohibir la realidad
Josep María
Espinàs
www.elperiodico.com 25
de Enero de 2006
Yo creo que la ilegalización de Batasuna fue un error.
Sé muy bien que algunos, al leer una expresión tan clara y tan tranquila, se
irritarán inmediatamente, y me trasladarán a mí la rabia que puedan sentir
contra Batasuna.
Por si puedo calmar un poco a los que tienden a leer con pasión interpretativa,
repito la frase inicial. Fíjense bien. No puede deducirse que yo sea
pro-Batasuna ni anti-Batasuna. Comprendo que es difícil que no te pongan una
etiqueta u otra, pero reflexionen: entre gente de derecha y de izquierda, entre
nacionalistas españoles y nacionalistas vascos, entre monárquicos y
republicanos, entre catedráticos y magistrados, es posible encontrar
respetables personas que comparten mi opinión: la ilegalización de Batasuna
fue un error. Como es posible encontrar la opinión contraria.
Y para creer una cosa u otra, nadie tiene que ir al infierno ni al cielo. Donde
hay que ir es a la reflexión que ofrece sobre este tema un editorial de este
periódico del día 18 de enero. Y si esto suena a "hacer el pelota"
no me importa nada, hace años ya que ejerzo mi independencia de elogio y de crítica.
Yo considero que la ley de partidos que propició la ilegalización no debería
haberse aprobado --y ahora prorrogado dos años más-- si no se estaba decidido
a aplicarla "con la habilidad jurídica que sabe encontrar interpretaciones
flexibles a veces excepcionales", como expresa EL PERIÓDICO. Y ahora se ha
prohibido un congreso "en el que se esperaba que Batasuna hiciese un tímido
desmarque de los procedimientos violentos o de ETA. Una buena ocasión para
llevar a cabo uno de estos esfuerzos". Ocasión perdida.
Batasuna, como tal, no puede participar en la vida pública, "pero la
apuesta por la normalidad de las personas que forman su base social sería un
factor importantísimo para conseguir la paz en Euskadi". Estoy totalmente
de acuerdo. Por ello considero que fue un error ilegalizar a un partido político.
Porque a partir de esta decisión existe la tentación de ilegalizar a personas.
Y esto envenena la realidad.
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