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El
Papa, la Rita y las fosas comunes del franquismo
Carlos
Martínez
Rebelión 25 de Mayo de 2006
Del 1 al 9 de julio se va a celebrar en Valencia el “V Encuentro Mundial de
las Familias”, la estrella invitada será el Papa de Roma, también conocido
como Josep Ratzinger, el cual tras su paso por las Juventudes Hitlerianas se
ordenó sacerdote, tras una rápida ascensión en la jerarquía de la Iglesia
Católica, en 1981 Juan Pablo II le designó prefecto de la Inquisición
Universal, hoy llamada Congregación para la Doctrina de la Fe. Este Papa se
ha destacado por su persecución a los teólogos de la teología de la
liberación latinoamericana, los homosexualidad, por condenar el uso del
preservativo para impedir el avance del SIDA, por impedir que la mujer tenga
igualdad de derechos en la Iglesia y presionar a los sacerdotes asiáticos que
veían las religiones no cristianas como parte del "plan de Dios para la
humanidad”.
Ante la llegada de un personaje con un ideario “pre-constitucional” el
Presidente de la Generalitat Valenciana ha declarado que esta institución
“no reparará en gastos”, se prevé invertir 20 millones de euros, lo que
ha hecho temblar a muchos contribuyentes de esta autonomía ya que es la que
acumula mayor endeudamiento por habitante.
Con el fin de que el encuentro familiar sea todo un éxito están montando un
macro altar en la Ciudad de las Ciencias, con la esperanza que la misa sea
retransmitida por las televisiones y los ciudadanos de todo el mundo puedan
ver que Valencia es una ciudad moderna. Curioso contraste unos señores con
unos mensajes feudales frente a la post-modernista ciudad de las ciencias.
Para conseguir el anterior efecto, la organización conjuntamente con el
Ayuntamiento de Valencia y Generalitat Valenciana (ambas en manos de la
derecha) no han tenido mejor idea que montar el escenario encima de un puente
por el que circula una de las principales vías de esta ciudad utilizado por
unos 140.000 vehículos diarios más multitud de peatones. El puente va a
estar cerrado, al menos, dos meses, para montar y desmontar el fastuoso altar.
Además están destruyendo una parte del Jardín del Turia, a lo que la
alcaldesa, Rita Barberá, manifestó: “no quiero ni pensar lo bonitos que
estarán cuando los repongamos”, bonita idea revolucionaria: destruir para
crear.
Siguiendo con las declaraciones de la Alcaldesa, justifica todas las
penalidades de los ciudadanos por que el Papa de Roma es el personaje más
importante en la política internacional, puso como ejemplo al anterior Papa
que, según ella, fue el que derribó el Muro de Berlín.
Conforme los anteriores criterios, ¿nos financiarían las anteriores
instituciones y nos permitirían cortar el mismo puente dos meses para
homenajear a Stalin por haber acabado con el nazismo? Sin ir tan lejos ¿Permitirían
cualquier tipo de manifestación que cortara dos meses una arteria vital para
la circulación urbana?
Desde la derecha y los seguidores del Papa nos piden respeto, por pura
reciprocidad tendríamos que tener el mismo respeto a este encuentro como el
que ha tenido la derecha de esta ciudad con las fosas comunes donde se
enterraron a las víctimas de la represión franquista de la que, por cierto,
fue cómplice la Iglesia Católica.