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El Periódico 25 de Noviembre de 2006
Los obispos españoles volvieron a perder ayer otra oportunidad de mostrar cierta equidistancia en el debate polí- tico. En esta ocasión se alinearon casi punto por punto con el PP en relación con el proceso que puede conducir al final del terrorismo de ETA. El pleno de la Conferencia Episcopal proclamó que no debe haber indulgencia con los etarras hasta que no depongan definitivamente las armas, que no se pueden hacer concesiones políticas y que el poder político debe mostrar el máximo respeto al poder judicial. Dicho así, lo aprobado parece razonable. Pero si se hace una segunda lectura se aprecia que los obispos parecen dar por hecho que ha habido concesiones penitenciarias a los etarras --lo cual no es cierto y sí lo fue en el intento fallido que lideró José María Aznar--, que el Gobierno está dispuesto a ceder en cuestiones políticas --lo que han negado sistemáticamente el presidente y los ministros-- y que se ha interferido en las decisiones judiciales, lo cual es otro infundio.
Esa estrategia de ponerse la venda antes que la herida encaja con la política
de los portavoces del PP en este asunto y, especialmente, con la agitación que
cada día hace la cadena radiofónica de los obispos. Hay que reconocer que los
obispos sí han sido perfectamente coherentes con la COPE.
Aun así corren el riesgo de recibir algún latigazo desde sus emisoras por no
haber entrado a fondo en la condena de los nacionalismos. El obispo de Pamplona,
Fernando Sebastián, y los de las diócesis catalanas y vascas lograron que el
texto aprobado por la asamblea plenaria mostrara su comprensión hacia los fenómenos
nacionalistas periféricos aunque considere un "bien moral" la unidad
de los pueblos de España.