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La
construcción de la nueva frontera en Melilla
Queda
la Palabra 15
de Mayo de 2006
El 26 de Marzo de 2006 la subdelegación del gobierno español en Melilla ha presentado oficialmente un proyecto de construcción de la nueva frontera que separa España de Marruecos, y que impide a los inmigrantes traspasar la línea que separa los dos estados. La presentación oficial de esta maquinaria infernal se ha llevado a cabo en las proximidades de Agadú, en la zona en la que ya ha sido construida una parte del amasijo de cables que pasa a través de las dos fronteras, de 6 metros, construido para delimitar el espacio entre España y Marruecos. Agadú es también el lugar donde, durante los meses de septiembre y octubre pasados, se han realizado la mayor parare de las tentativas de paso de frontera por parte de subsaharianos, y donde muchos de ellos han dejado sus vidas.
El nuevo sistema de control permite, según palabras de José Fernández Chacón, subdelegado del Gobierno, retardar en al menos 15 minutos la entrada de inmigrantes. Esta nueva barrera entre las dos fronteras seguirá los 9,9 kilómetros de perímetro de la frontera, y se extenderá desde Agadú hasta la zona sur de la ciudad. El entramado de cables que integrará la frontera tendrá una longitud de 1.200 kilómetros y estará listo para el próximo mes de Junio. Pero los cables serán sólo uno de los elementos de los que será dotada esta nueva frontera.
Con el nuevo sistema los inmigrantes que intenten saltar la frontera se encontrarán cara a cara con una red de cables inclinados 10 grados hacia Marruecos, lo que les impedirá apoyar las escaleras de madera que han utilizado siempre para sus “escaladas”.
Si el inmigrante consigue superar este primer obstáculo, caerá directamente en la red de cables que se tensarán con el peso de la persona para inmovilizarla. A esto se le añade un sistema de alarma que se activa cuando alguien toca la frontera y un sistema de agua con pimienta a presión para quemar la vista de quien caiga en la trampa. En el momento en el que se activa la alarma, muy sensible a todo tipo de contacto, se iluminan luces muy potentes que están posicionadas cada 125 metros del perímetro, para cegar a los inmigrantes que tendrán ya las pupilas dilatadas por la oscuridad de la noche. A todos estos sistemas se añadan rádares posicionados sobre las torres de control presentes a todo lo largo del perímetro y que permitirán a la Guardia Civil detectar los posibles acercamientos hasta a dos kilómetros de distancia hacia el interior del territorio marroquí. La máquina infernal de detención de inmigrantes, presentada la semana pasada con mucho orgullo por el gobierno español, estará también dotada con video cámaras que detectan todo tipo de movimiento próximo a la frontera, desde el centro de control de la guardia civil. Es la primera vez que se construye en el muerdo una frontera de estas características, y servirá de ejemplo a los americanos, que ya parecen interesados en instalar estos dispositivos en la frontera de Estados Unidos y México. La paradoja de la construcción de esta tecnología avanzada es aún más evidente si se piensa que el coste del proyecto sobrepasa los 20 millones de euros.
Este proyecto parece aún más trágico si lo sumamos a los sistemas de control ya puestos en marcha y reforzados desde Octubre pasado. Para controlar y bloquear a los inmigrantes subsaharianos, el gobierno marroquí, en el marco de su colaboración con la UE, ha instalado a los largo del perímetro de la frontera un campamento militar cada 100 metros, y un soldado dotado con metralleta cada 10 metros.
El papel de los militares marroquíes es, al mismo tiempo, controlar que la zona fronteriza no sea traspasada y, en grupos y con la ayuda de perros, buscar en los bosques que rodean Nador donde se esconden los subsaharianos.