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Mensaje
Urgente de Salamanca al Mundo
...
Severiano
Delgado 21 de
Febrero de 2006
Muchos salmantinos nos sentimos
avergonzados y humillados por la actuación caciquil y ridícula de nuestro
alcalde, y pedimos al mundo que no mida a todos los vecinos de esta pobre
ciudad con el mismo rasero que a don Julián Lanzarote, una de las personas más
incultas de Castilla y León. No hace falta ser un lince para darse cuenta de
que en realidad al alcalde salmantino, al Partido Popular en general, el
Archivo General de la Guerra Civil Española le tiene sin cuidado. Ese buen
hombre comenzó su mandato guillotinando el prólogo de un libro de regalo
editado por el Ayuntamiento, por el mero hecho de que lo firmaba el anterior
alcalde, socialista. Ordenó el derribo de un depósito de agua de mediados
del XIX, una joya de la arquitectura del hormigón armado, contra el criterio
de todos los especialistas. Impulsó la construcción de un auditorio en un
solar del Casco Histórico, empeño en el que no cejó hasta que la Unesco
amenazó con retirar a la ciudad el título de Patrimonio de la Humanidad.
Lleva gastados tres millones de euros en su obcecación personal por derribar
unas casas del XIX adosadas a la muralla. Ha visto como los tribunales
anulaban una tras otra sus cacicadas en materia de urbanismo y de despidos de
contratados municipales...
Salamanca pierde población cada año. A pesar del aspecto juvenil que percibe
el visitante, a causa de las decenas de miles de estudiantes de fuera, esta
ciudad y provincia envejecen sin pausa. Pues bien, todavía está por ver
alguna actuación de Julián Lanzarote, que también es presidente provincial
del PP, para dinamizar la economía de esta provincia. En su lugar se dedica a
menospreciar, insultar y denigrar cualquier cosa que proceda del Gobierno. En
su lugar se ceba en remover los más viles sentimientos de la gente para
sembrar el odio, el rencor y la mala baba. Cualquier cosa es buena si sirve
para atacar a esos socialistas que entraron en el Congreso subidos en un tren
de Cercanías.
Con su arrogancia servil y su sectarismo reaccionario, el alcalde de Salamanca
ofende a todos los salmantinos que queremos simplemente vivir con dignidad en
una ciudad culta, próspera y libre, que ojalá fuera conocida en el mundo por
tener un ambiente liberal, cosmopolita y moderno, no por ser la cueva donde
habita todavía lo más negro de la carcunda.
Severiano Delgado es
historiador y bibliotecario de la Universidad de Salamanca.
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