Limpieza de
sables
Jesís Nieto
Jurado
21 de Enero de 2006
Sospecho que el epitafio
que mejor defina la cíclica historia de España, eterna en su dramático y
continuo retorno, sea el acuñado por Madariaga, según el cual, la historia
de esa hermosa utopía que es España, sea la peor de todas las historias
por su reiterativo final de tragedia griega. Tales cavilaciones, vienen a
confirmar la maldición en el porvenir hispano, siendo de tal manera, que
las declaraciones del Teniente General sabiamente destituido, evocan en el
medianamente versado ciudadano una espiral de miedos y dudas, de trémulas
respiraciones y pulsos disparados que patentizan el escondido temor al
enfrentamiento fratricida.
Y es que, pese a la moderación que pareciese que destila el tejido social
de la nación, el supuesto equilibrio que vive nuestro país es una ficción;
algo así como un quimera coartada por el negro velo de un dramatismo
sangriento regado por el odio que desde sacristía o desde diversos niveles
castrenses envenena la convivencia cívica.
La injerencia en el discurso de Pascua del alto miembro de la intendencia
militar, testifica a modo de agria reminiscencia, el ruido de sables que
desde que el español es español, o desde incluso antes, ha condicionado
los modos de ejercer la política en la piel de toro. Siglos de espadones y
de pronunciamientos, que la prensa foránea, paradójicamente más
conocedora de nuestra historia que nosotros mismos, no ha tardado en
relacionar con el contencioso de Mena Aguado, pues como sostienen los
diferentes editoriales del extranjero, en una coyuntura de presiones de la
elite soldadesca se gestó el incivil golpe de estado del 36.
Quizá, Dios nos guarde que así sea, la historia tan lega en eso de
recordar las glorias, olvide a estos generaluchos de sangre decimonónica.
Quizá el grito conjunto de las sotanas y los generales no exprese más que
el canto de cisne de una de las dos Españas condenadas a desaparecer por el
verdugo de la razón, pero han de tener en cuenta que en la hoguera de la
crispación, han intervenido crispados columnistas de escasa ética, que
cada día, y salga el sol por Antequera, inducen al golpismo de infausto
recuerdo.
Para finalizar, indaguen si existiera alguna variante de la gripe aviar autóctona
de nuestra geografía, que provocase en la gaviota española una mutación
genética que la transformase en aguilucho imperial.
Ustedes valoren…