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La justa Memoria de una República democrática
UCR
8 de
Octubre de 2007
De los artículos de opinión que intentan influir para desvirtuar en clave antirrepublicana la Ley de Memoria Histórica en proyecto, pocos tan peligrosos como el del Sr. Fernando del Rey en El Mundo del día 28/8/07. Peligroso para la salud democrática de nuestro país porque pretende, desde su mismo título, envolverse con el manto de la Democracia para justificar unas ideas que poco tienen que ver con ella. En
su artículo La
Memoria Democrática de todos, firmado como historiador
y director de Departamento en la Universidad Complutense de
Madrid, el Sr. Rey dice:
Los
constituyentes optaron por no hurgar en las heridas de la guerra,
conscientes de que los pasados traumáticos -máxime en un
enfrentamiento civil por definición complejo- sólo sirven para
dar pie a interminables debates (...) Pretender ahora ajustes de
cuentas con el pasado no conduce a ningún lado (...) No parece
que después del 18 de julio las altas instancias del Gobierno de
la República alentaran el terror, pero tampoco hicieron gran cosa
por evitarlo (...) Secuencia criminal que se prolongó durante
cerca de seis meses (...) La actuación de los
tribunales populares es
perfectamente comparable con la de los franquistas (...) Se
cometieron innumerables crímenes contra la Humanidad en nombre de
la República (...) De
esas víctimas ya casi nadie se acuerda y merecen el mismo respeto
(...) La guerra fue producto de un golpe militar frustrado, a raíz
del cual, en la zona republicana, se inició el proceso revolucionario.
Pero las bases de la convivencia se habían roto mucho antes del
18 de julio de 1936 (...) Muchos fueron los culpables a diestra y
siniestra (...) Alguien debería preguntarse por qué tantos
millones de españoles -incluidos tantos republicanos de 1931-
aceptaron como un mal menor la dictadura de Franco (...) ¿Por qué
la democracia no puede hacer suyas en pie de igualdad a todas las
víctimas?
Antes
de rebatir al Sr. Rey, reproduzco unos párrafos ilustrativos
tanto sobre la llamada represión republicana
como la franquista. Son de alguien poco sospechoso de
parcialidad: el reputado historiador británico Antony
Beevor. Dice en su libro La
Guerra Civil Española (Editorial "Crítica",
Barcelona, 2005):
Las características fundamentales de la violencia en zona republicana fueron el descontrol, la corta duración del proceso y la casi inmediata intervención de las autoridades republicanas y de los dirigentes de los partidos para intentar detener la locura homicida (...) El nuevo Gobierno de unidad formado por socialistas, comunistas y anarquistas tomó severas medidas para restablecer la ley y el orden constitucionales. Se consolidaron los tribunales populares (...) Así terminaron "sacas" y "paseos". Pero ya antes, las autoridades republicanas, si bien descoordinadamente, habían tratado de detener la violencia y de esclarecer los crímenes, como consta en los informes policiales (...) En total, el número de víctimas del terror en zona republicana durante el golpe de estado y la guerra sería de unas 38.000 personas. La
naturaleza de la represión nacional no tuvo nada que ver con la
violencia en zona republicana. En primer lugar, hay que tener
presente que la idea de hacer limpieza formaba parte de los planes
golpistas (...) Tenían que llevar a cabo una represión dura e
intensa para arrancar de cuajo la experiencia democratizadora de
la Segunda República e impedir que volviera a intentarse (...)
Entre julio de 1936 y comienzos de 1937 los nacionales permitieron
la matanza "a discreción" bajo el bando de guerra, pero
luego se planificó, dirigió y se realizó metódicamente
alentada por las máximas autoridades (...) Le represión
franquista durante la guerra y la posguerra podría situarse
alrededor de las 200.000 víctimas.
Teniendo
esto en cuenta, paso a responder al Sr. Rey punto por punto:
¿Por qué la democracia no puede hacer suyas en pie de igualdad a todas las víctimas? Porque si no hay verdadera Memoria republicana no hay igualdad posible. Hasta ahora sólo hubo Memoria franquista. Además: precisamente en nombre de la Democracia no debe haber igual Memoria entre quienes la defendieron -los republicanos- y quienes la mataron (los franquistas)
Alguien
debiera preguntarse por qué tantos millones de españoles
-incluidos tantos republicanos de 1931- aceptaron como un mal
menor a Franco. Ni tantos millones, ni republicanos de
verdad, sino de conveniencia. Cuando vieron peligrar sus intereses
de clase acomodada, apoyaron al fascismo. Igual pasó en Alemania
e Italia. Un historiador como Vd. ya debería saberlo. El
Gobierno de la República no evitó el terror (…) El mito de los
incontrolados.
Le remito a Beevor. Vd. mismo admite
que "los resortes del estado se hundieron" y la
violencia "duro seis meses". Significa que en cuanto el
Estado republicano se recompuso, la violencia cesó. Los crímenes
no fueron obra del Gobierno de la República, sino, precisamente,
del desgobierno fruto del Golpe. La realidad de los
"incontrolados" la prueban los esfuerzos que hizo la República
hasta erradicarlos. Consulte hemerotecas.
Tribunales populares, igual que los franquistas. Asombroso que el Sr. Rey ignore en qué lado estaba -y sigue estando- la Legitimidad. Los Tribunales Populares de la República eran, con más o menos acierto, la Ley. Los franquistas, el Crimen.
Ajuste de cuentas. No falte el respeto a los depositarios de la soberanía popular, Sr. Rey. El Parlamento no es una banda de facinerosos. No ajusta cuentas: hace Leyes. Y vea Vd. lo que reclaman -lo que reclamamos- las asociaciones de Memoria Histórica. Es fácilmente consultable en internet: los Manifiestos ciudadano de condena al franquismo y 13 puntos mínimos para el debate sobre la Ley de Memoria. Justicia se pide en ellos, y no venganza. Memoria. Pero no cualquier Memoria: una Memoria de Ley: la que principie condenando al franquismo y anulando sus sentencias. No se trata de restituir la dignidad como Vd. dice y (eso sí) acepta. La Dignidad, Sr. Rey, es aquello que nadie te puede dar y nadie te puede quitar, en palabras de Calderón. Nunca la perdieron los republicanos y antifranquistas. De lo que se trata es de restituir su legalidad . Reparación jurídica. Porque la República, no olvide, era la Ley. Y el franquismo, la ilegalidad.
Enfrentamiento
complejo (…) Muchos culpables a diestra y siniestra.
Las interpretaciones, si se quiere, siempre son complejas. Los
hechos, en cambio, acostumbran a ser de una claridad hasta brutal.
Y los hechos, Sr. Rey, son que el 18 de julio de 1936 unos
militares traidores amanecieron asesinando a su Pueblo, Y que sólo
consiguieron imponerse gracias al apoyo de la Alemania Nazi, la
Italia Fascista y algunas multinacionales norteamericanas (Texaco...).
También, a la inhibición cobarde de los gobiernos de Francia e
Inglaterra. Ésos son los hechos y ésos los culpables, Sr. Rey.
No intente el viejo truco de la extensión de responsabilidades
como forma de eximirlas. Así justifica Vd. el Golpe. Dice
Negrín en alocución radiada el
24/12/1938:
Aprovecho
lo que el día de hoy representa para hacer un llamamiento a
nuestros adversarios que se vanaglorian de estar infundidos de espíritu
católico. Yo invoco sus sentimientos para que se elimine, en
cuanto sea posible, toda ferocidad estéril y contraproducente. Se
ha sembrado ya bastante odio, tanto que hace temer sea difícil
por mucho tiempo que fructifique la paz en nuestra Patria. Poned
coto a toda fría ferocidad superflua que nadie perdonará y que
hará más difícil la convivencia mañana
Yo
emplazo al Sr. Rey, como el historiador que es, y para comenzar a
hablar de igualdad,
a que encuentre una declaración parecida en algún dirigente
franquista. Porque ahí está
también la
diferencia. Sí encontrará, en cambio, frases como ¡Muera
la inteligencia! ¡Viva la muerte! (ex-general Millán Astray)
o
Hay que matar, matar, matar; exterminar un tercio de la población
y limpiar el país de proletarios (ex-capitán Gonzalo
de Aguilera, Jefe de Prensa de Franco) o Hay
que sembrar el terror. Todo aquél que sea abierta o secretamente
partidario del Frente Popular, debe ser fusilado
(ex-general Mola).
Yo
Invito al Sr. Rey y a los lectores a que juzguen en qué lado
estaba la Humanidad y en cuál el Genocidio.
Acabo:
Vd. pide, Sr. Rey, una Memoria
Democrática de todos. Grandes intenciones. Pero la
cuestión es que no todos fueron demócratas. No lo fueron los
franquistas. Sí la República y sus gobiernos del Frente Popular,
donde cupieron, en unidad, republicanos de centro-izquierda,
socialistas, comunistas, y hasta anarquistas conscientes. Aquello
sí fue Democracia, y en plena Guerra. Por eso, frente a su ontológicamente
imposible Memoria
Democrática de todos, Sr. Rey, las asociaciones de la
Memoria Histórica defienden, defendemos, en Justicia, la Memoria
de las víctimas del franquismo, y con ella, la justa Memoria de
una República democrática.
*Miguel
Pastrana fue
militar profesional y es escritor y miembro de la asociación
cultural Unidad Cívica por la República (UCR)
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