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El círculo de la dignidad
José A. Del Valle Lavandera y Manuel García «Otones
La Nueva España 26 de Abril de 2007
Para
nosotros, para la Asociación Asturiana de Ex Presos Políticos, la ley sobre la
Memoria Histórica debería cerrar el círculo de la dignidad. Los luchadores
antifascistas vivieron con dignidad, murieron con dignidad, y ahora es el
momento de cerrar el círculo, recordándolos con dignidad. Por tanto, es
evidente que el primer proyecto de ley frustraba de forma absoluta esta idea,
pues no sólo no consentía recuperar el honor que el fascismo nos había
arrebatado, sino que asumía realidades que contravenían la tendencia histórica
de la recuperación de las víctimas. Obviaba situar a cada cual en su sitio.
Las víctimas y los verdugos no pueden estar al mismo nivel, este proyecto era
en realidad una ley de punto final, vergonzosa y vergonzante. No sólo hay que
conocer y reconocer los nombres de las víctimas, hay que conocer y reconocer el
nombre de los verdugos, los asesinos, los torturadores. Los genocidas existen,
están entre nosotros, y es necesario que las nuevas generaciones conozcan y
distingan con total claridad a las víctimas de sus verdugos.
No nos cabe ninguna duda de que las últimas conversaciones entre el PSOE e IU
han supuesto un desbloqueo de una ley imprescindible para poder cerrar la
reconciliación nacional. Estas nuevas negociaciones han supuesto, desde nuestro
punto de vista, un avance considerable: se consigue, entre otras cosas, acabar
con el concepto vergonzante de la ley de punto final, se acaba con aquella
estupidez de la comisión de personalidades, cuyo objetivo era reconocer los
derechos de las víctimas, y se ubica este hecho en el ministerio de Justicia,
algo que entra dentro de la lógica política y jurídica.
Es verdad que aún quedan flecos que están sin cerrar, pero esperamos que con
un poco de buena voluntad política se solucionen. Sin embargo, hay un punto que
ya era en el anterior proyecto un estorbo insalvable y que en este nuevo acuerdo
se vuelve a dejar, si no en el mismo sitio, en un sitio intermedio que no
soluciona el problema.
No tenemos el más mínimo interés en que se declare ilegítima la dictadura.
El franquismo fue una feroz dictadura, profundamente sangrienta, denunciada ya
por el Parlamento del Estado español y también por el Parlamento europeo. Del
carácter ilegal y genocida del franquismo no nos cabe ninguna duda y, por
tanto, no tenemos ninguna necesidad de acudir al ministerio de Justicia para que
nuestros juicios se declaren como «injustos» en los casos en que no hay
sentencia, es decir, en los de los miles de luchadores antifascistas «paseados»
y después enterrados en cualquier cuneta o arrojados a la puerta de los
cementerios, o que se declaren ilegítimos a los que hemos sido sometidos a «juicios».
No tenemos la más mínima necesidad de andar con papeleo para conseguir algo
que es evidente, no queremos que las sentencias sean injustas e ilegítimas.
Simple y llanamente, tanto los asesinados en las cunetas como los asesinados por
los tribunales militares -por cierto, ya va siendo hora de que los nombres de
todos estos asesinos salgan a la luz pública-, los torturados por la Brigada
Político Social y los condenados por el Tribunal de Orden Público lo único
que queremos, lo único que necesitamos, es la nulidad total y absoluta de todas
las sentencias. Colocar a la sangrienta dictadura en el lugar que le corresponde
en la Historia, al lado de los fascismos europeos, del que era aliado, en las
cloacas de la Historia. Porque lo que aquí ocurre no es, como parecen entender
los negociadores, que las víctimas necesitemos reconocimientos, no. Es al revés,
es la sociedad española la que tiene la necesidad de cerrar el ciclo de la
reconciliación, reconociendo tanto la brutal distancia entre víctimas y
verdugos como el reconocimiento pleno de la ilegalidad del hecho de la
dictadura.
Ése es el problema, ésa es la realidad que se vive en el Estado español, es la sociedad en su conjunto la que tiene que cerrar el conflicto y reconocer a las víctimas, no somos nosotros los que lo necesitamos; nada más lejos de la realidad, si no somos capaces de entender que esta ley debe acabar la tarea de la reconciliación de la sociedad con las víctimas, no al revés.
Por tanto
esta Asociación Asturiana de Ex-presos y Represaliados Políticos de la
Dictadura exige la nulidad de todas las acciones jurídicas del franquismo, y
pedimos a los negociadores, mejor dicho, exigimos, que terminen con este
disparate con un acuerdo que cierre el círculo de la dignidad.
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* José A. Del Valle Lavandera y Manuel García «Otones» pertenecen a
la Asociación Asturiana de Ex-presos políticos y Represaliados de la
Dictadura