El asesinato del
jeque Yassin. Un objetivo político
Robert Fisk
Página 12
El jeque Yassin había sido liberado nada menos que por la ley y orden del
derechista Likud, cuando Benjamin Netanyahu era premier de Israel. Fue dejado en
libertad por Israel mismo, un capítulo en la historia que fue convenientemente
olvidado ayer. Lo que es muy extraño. Porque si el anciano clérigo realmente
merecía un asesinato estatal, ¿por qué lo dejó ir Netanyahu? Era una
pregunta que nadie quería hacer ayer.
Durante años existió una regla no escrita en la cruel guerra de gobierno vs.
guerrilla. Se pueden matar hombres en la calle, a los terroristas con bombas y a
los hombres armados. Pero al liderazgo en ambos lados -gobierno, ministros, líderes
espirituales- se les permitía sobrevivir. Es verdad que estas reglas a menudo
se rompían. El IRA trató de matar a Thatcher. Asesinaron a su amiga Airey
Neave. La Jihad islámica asesinó a un ministro israelí en su habitación de
hotel. Pero éstas eran las excepciones. Ahora todo ha cambiado completamente.
Cualquiera que defienda la violencia, aunque esté incapacitado para cometerla,
está ahora en la lista de la muerte. De manera que ¿quién puede sorprenderse
si las reglas se rompen por el otro lado?. Los señores George Bush y Tony Blair
pueden estar seguros, pero, ¿qué sucede con sus embajadores y sus ministros? Sí,
alguien supuestamente trató de matar al padre de George Bush en Kuwait, se culpó
a los iraquíes, pero la Corte nunca estableció a los ojos de la opinión pública
si esto era verdad, y ahora están a cara descubierta. Los líderes también son
blancos.
No diremos esto. Si, o cuando, nuestros propios líderes políticos son muertos
a disparos o volados en pedazos, maldeciremos a los asesinos y declararemos que
se alcanzó una nueva etapa en "terrorismo". Nos olvidaremos que ahora
estamos alentando toda esta fiesta de asesinatos. Los estadounidenses no
condenaron el asesinato del jeque Yassin ayer. ¿Creen que los palestinos se
olvidarán? Buscar la yugular ha sido hasta ahora un fenómeno exclusivo de
Medio Oriente -Sri Lanka y la India podrían ser las excepciones- pero ya no más.
La muerte del jeque Yassin es un nuevo paso hacia el temible camino. Los tipos
de arriba están ahora en la línea de fuego. No digamos que no lo sabíamos.
The Independent de Gran Bretaña