Acotaciones al cisco venezolano. (I)
José Luis Pitarch
UCR
19 de
Noviembre de 2007
Es de impresión,
todo quisque habla de Chávez y Venezuela (y, lo que es peor, escriben en
prensa, parlotean en tv y radio para montón de millones de personas), de
lo que aquél pretende en su país y en América Latina, sin pajolera idea,
generalmente, del currículum histórico-socio-político de dicho Estado y
de los otros del subcontinente, o de cuáles pasados polvos devienen en
barros actuales. No es que haya que saber que José María Chávez,
mexicano, creó un falansterio fourierista
en Aguascalientes hace siglo y medio, mas no sobraría algún
entendimiento del getulismo brasileño, el aprismo
peruano, o que en Bolivia se formó la quizá primera organización
“socialista” regional, Unión Obrera Primero de Mayo, en 1.905, y
después hubo un fuerte Partido Obrero Revolucionario, pariente de los POR
de Argentina, Perú, Uruguay. O un poquito más sobre el sandinismo,
el cardenismo, el propio peronismo,
quién fue el chileno Recabarren o por qué el arzobispo Óscar Arnulfo
Romero, nombrado con la complacencia de la oligarquía salvadoreña, se
transmutó en denunciante de la misma a favor de la inmensa mayoría de
pobres, junto a sus santos sacerdotes Rutilio, Navarro, Barrera, Ortiz,
Palacios, Macías, todos ellos asesinados por seguir a su prelado, hasta
que este mismo murió baleado mientras decía misa, a manos de sicarios de
los militares D’Aubuisson, Saravia, etc, cercanos a la CIA, el 24 marzo
80 (en la pared de mi despacho en la Universidad valentina tengo la efigie
de monseñor Romero, cerca de una foto que comparto con la comandante
guerrillera Guadalupe, del FMLN, en un acto donde ambos intervinimos, por
Anamorós, casi frontera con Honduras, y disculpen las autocitas; pero
Ulises y Juancito me sacaron corriendo de
un hotel de la capital, porque algún “escuadrón” letal me
seguía la pista, y me depositaron en una casa “blanca”, de un bedel
que era mormón, y su familia de Morazán. ¡Tiempos! Perdonen).
Es que, señala bien Vidal-Beneyto a sus lúcidos
78 años desde que nació en Carcaixent, Ribera Alta del Xúquer, hoy los
popes de la opinión en prensa suelen ser grandes literatos, que escriben
como los ángeles, o filósofos de alcance tipo Glucksmann y Finkielkraut,
sin especial formación o conocimientos de ciencias sociales unos y otros,
aunque altamente mediáticos y publicitados. (De la mayoría de
“tertulianos” en televisión, y no pocos en radio, permítanme no
hablar, detesto la blasfemia). En fin, algo habría que conocer, previo a
tanto opinar, por ejemplo sobre la importancia (relativa) del trotskismo
en Latinoamérica, lejos de la URSS, con partidos comunistas débiles, el
propio Trotski bajo protección de Diego Rivera en Coyoacán, o sobre el posadismo
argentino de “Voz Proletaria”
fundante de una filial en Venezuela. Y de las dictaduras que trajo la guerra fría, en Venezuela la del milico Pérez Jiménez los años
cincuenta, previa a la Alianza para el Progreso de Kennedy. Todo antes del
infame Carlos Andrés Pérez (tan amigo de nuestro gran FG), otro
protegido de la CIA, contra quien se sublevó Hugo Chávez en el 92, y a
quien un año después destituyó la Corte Suprema de Justicia venezolana
por sus cuantiosos robos al erario público, y acabó en el trullo, como Pérez
Jiménez y por lo mismo. Mas me extiendo demasiado, perdonen de nuevo.
Miren, me conformaría con que supiesen nombrar, tantos tertulianos y
opinantes, alguno de los 23 Estados de la República Bolivariana, por
ejemplo la patria chica de Chávez, Barinas, o Mérida, Lara, Portuguesa,
Amazonas, Sucre.
Este último
Estado, norteño y marítimo, recibió su nombre de mi héroe particular
venezolano, nacido en Cumaná, la capital: el mariscal Antonio José de
Sucre, vencedor en la decisiva batalla de Ayacucho, a los 29 años, sobre
el virrey De la Serna (ejército realista, 8.500 hombres, 14 piezas de
artillería; el de Sucre, 5.400 hombres y 1 pieza). Aunque Sucre fue hijo
de un coronel de los Ejércitos Reales del felón Fernando VII (servidor,
de un coronel de Franco, vean que las dictaduras sólo ponen la Historia
entre paréntesis, luego ésta continúa), era lugarteniente y heredero
presunto de Bolívar, a no haber caído Sucre asesinado a los 35 años,
tras ser Presidente de Bolivia y Gobernador del Perú independiente. Este
caudillo venezolano y aventurero de tronío dedicó su vida a liberar a
los pueblos de las garras del colonialismo. Y, paradojas de la Historia,
hizo pinza con Riego, quien usara para luchar contra la dictadura monárquico-absolutista
las tropas destinadas a perpetuar dicho régimen colonial. Diferente
asunto es que las nuevas Repúblicas latinoamericanas pasaran, desde
algunas perspectivas, a “guatepeor”, cayendo en garras del
colonialismo USA, en condición de patio trasero. Y del británico, etcétera.
Mas seguiremos hablando, en otras entregas, del cisco con
Venezuela, de la desatinada fazaña
de nuestro monarca digital, del intrépido, talentudo, irreverente líder
de 53 años y carisma indiscutible para los expoliados de América Latina,
buscador de una novísima redención socialista, que quizá perdió la
inocencia que tuviera con el golpe de la CIA secundado por el mamporrero
Aznar. Como también de la derechona
que se distingue de la derecha en que sólo acata las Elecciones y la
propia democracia si gana y puede forrarse, sin hacer ascos a dictadores y
gobernantes cien o mil veces menos democráticos que Chávez, a los que
besa y requiebra, sin ir más lejos aquí al lado, en Marruecos, como
besaba a Saddam Husein cuando éste atacaba sin derecho a Irán y usaba
armas químicas contra los kurdos, igual que da el pico a los rulers
chinos, egipcios, musharrafes o saudíes. Por eso no quieren reconocer
a Chávez como Jefe de Estado, aunque lo respalden tres cuartas partes de
los venezolanos, si no más, aunque gane todo tipo de elecciones y referéndums,
y los declare legítimos la OEA. Uno tiene, of
course, críticas hacia él, y también las tienen una parte de los
suyos, hoy especialmente de relieve. Pero es un verdadero revolucionario,
no simplemente bienintencionado reformista tipo Bachelet, y ya estamos en
la vieja y crucial dialéctica entre revolución y reforma, que hipoteca
no poco a Lula o Tabaré. Y le apoyan y reconocen, a Chávez, los pueblos
de Latinoamérica.