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La
barbarie israelí crece
Luis de
Velasco
La Estrellla Digital 18 de Noviembre de 2006
Barbarie viene de bárbaro. Pero hay que suponer que los bárbaros luchaban con sus enemigos en condiciones de igualdad. No pasa lo mismo con el Tsahal, el ejército israelí, que caza a sus enemigos palestinos como conejos, en condiciones de absoluta superioridad. La última ofensiva sobre Beit Hanoun, con la excusa del lanzamiento palestino de unos cohetes caseros que no causan víctimas, se ha saldado con sesenta palestinos muertos, diez cada día, de ellos la mitad víctimas civiles, mujeres y niños.
Más de uno piensa, después de cada brutalidad, que la barbarie israelí ha alcanzado techo. Profundo error porque siempre hay algo después que lo supera. El pasado verano, un cañoneo sobre una playa mato a una familia palestina de ocho miembros. Estos días, la carnicería de Beit Hanoun, con dieciocho muertos, entre ellos todos los miembros de un familia, principalmente mujeres y niños, parece que, incluso, impresionó algo a los dirigentes israelíes. La prometida investigación, saldada en un día, ha resultado en lo esperado: un error técnico al bombardear. Más claro ha sido el embajador de ese país en el debate del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al afirmar que los muertos son víctimas del terrorismo de Hamas. Conviene recordar que esa organización, a pesar de los continuos ataques de Israel, llevaba un año y medio de tregua que ahora, era de temer, anuncia que se ha roto. Previsiblemente, se iniciará otra espiral de violencia e Israel, como siempre, culpara a los palestinos.
No hay que olvidar que detrás de todos estos actos de agresión israelíes hay un objetivo claro de Israel y su incondicional aliado Estados Unidos con el tácito apoyo de la Unión Europea: hacer caer el Gobierno, democráticamente elegido, de Hamas. Para ello, la franja de Gaza se ha transformado en un auténtico campo de concentración con todas las decisiones en manos de las fuerzas de ocupación real. Poco a poco se va transformando en campo de exterminio. A las muertes se unen las enormes dificultades para vivir de los palestinos en todos los territorios ocupados por los innumerables controles, incluso para embarazadas y heridos graves, las demoliciones de casas y el arrasamiento de huertos, el muro que separa y roba tierras, la continuada construcción de asentamientos, la pérdida de trabajo, el bloqueo de los ingresos, incluso de los derechos de aduana que son de los palestinos, las constantes humillaciones, etc. No sólo los matan sino que no los dejan vivir. Hasta el Fondo Monetario Internacional, en un reciente informe, ha calificado de insostenible la situación de la economía palestina. Más de la mitad de la población está en situación de extrema pobreza.
Mientras este cáncer de los territorios ocupados, cáncer que crece y crece, no se resuelva, la situación en toda la región y en el mundo empeorará, pues es un claro acicate para el terrorismo. La jaleada Hoja de Ruta está en el basurero de la historia. Es de temer que el reciente vuelco en el legislativo norteamericano no sirva de nada o de muy poco: el dominio del lobby pro judío en EEUU, encabezado por la AIPAC, es absoluto en el Ejecutivo y en el Legislativo, lo que lleva a algunos a afirmar que no es tanto que Israel es rehén de la política de Estados Unidos sino que es más exacto lo opuesto. Lo cierto es el apoyo irrestricto de toda Administración y Legislativo de EEUU a todo Gobierno de Israel, haga lo que haga. Siempre con la anuencia tácita, el silencio y la impotencia de una UE que se limita a pagar la mayor parte de la cooperación sin pintar nada. El veto de Estados Unidos, una vez más y como siempre, a la propuesta de resolución de condena a Israel en el Consejo de Seguridad es una confirmación de lo anterior. Es de desear, por lo menos, que ésta sea la última presencia del superhalcón Bolton y que siga el camino de Rumsfeld.