
Pero, ¿cuanto cobra el Principe?
Carmen Duerto
El Mundo 14 de Octubre 2004
El casado
casa quiere, así ha sido en el caso del Príncipe, aunque sus gastos corran
por cuenta del Estado y de su padre. Esto se podría solucionar destinando una
partida presupuestaria específica para el Heredero, puesto que cada vez se
delega más en él y ya tiene su propia familia. Puede llegar un momento en
que resulte engorroso mandarle la cuenta del modisto al suegro.
Estos días se ha conocido el nuevo presupuesto general del Estado, y la
partida destinada a Casa Real es de 7,78 millones de euros. Sube un 3,5%. Según
Francisco Fernández Marugán, secretario adjunto socialista, «los
presupuestos dotan de recursos actuaciones recogidas previamente. No se hacen
modificaciones de algo que no esté regulado». Por tanto, los gastos de los
Príncipes de Asturias los tendrá que seguir pagando el Rey de esa partida
general para el mantenimiento de su Casa y Familia, de la que Su Majestad
dispone libremente, porque así le ampara el artículo 65 de la Constitución.
En España hay cinco organismos autónomos -Tribunal Constitucional, Cortes
Generales, Tribunal de Cuentas, Consejo de Estado y Casa Real-, que presentan
directamente su propuesta de presupuesto y la dirección general no se la
discute. Se incluyen en los presupuestos y punto. La fiscalización de las
cuentas de esos organismos no la lleva a cabo la Intervención General del
Estado, sino el Tribunal de Cuentas. Excepto la Casa Real, que no rinde
cuentas a nadie.Su cuenta de gastos es opaca porque la ley le ampara.
El complejo de la Zarzuela es vivienda y también lugar de trabajo, allí
existe una pequeña reproducción del Estado. Salvo contadas excepciones,
todos son funcionarios. Los hay militares y civiles de todos los ministerios,
de las comunidades autónomas o del Poder Judicial que dan apoyo y servicio al
Rey en su función como Jefe del Estado. Sus sueldos los paga el ministerio
correspondiente.
¿Cuántos hay? No se sabe. Según el real decreto 434/1988, el personal
funcionario civil o militar, así como los eventuales, perciben sus
retribuciones del organismo del que dependan a través del Ministerio de
Administraciones Públicas. Al ser preguntados allí, nos remiten a la
Zarzuela, y de allí a la nada.
Por ejemplo, los siete cocineros y el chef son militares y por tanto, su
sueldo no sale de la partida de 7,78 millones de euros de la Casa Real, sino
del Ministerio de Defensa. Al margen de cuántos empleados sean, todos reciben
un sobresueldo mensual que declaran a Hacienda y que, en el ámbito palaciego,
denominan «gratificación» y ésta sí sale de los 7,78 millones. Algunos de
ellos, una vez que causan baja, continúan recibiendo una asignación de por
vida, aunque trabajen para la empresa privada.
Patrimonio Nacional viene a ser como el casero de la Zarzuela, y como todo
propietario de vivienda, está obligado a mantenerla. No tienen un personal
fijo destinado allí, sino que fluctúa según las necesidades. Lo que gastó
el año pasado Patrimonio en mantener la casa del Rey y del Príncipe no es público.
Si tienen la mayor parte de los gastos pagados, ¿en qué gasta el Rey esa
partida presupuestaria? Pues, entre otras cosas, en sus viajes privados
(aunque si vuela con Iberia, tanto él como el resto de su familia no pagan),
en cuentas de restaurantes, en asignaciones para sus hijas, en el sueldo del
Príncipe, en algún préstamo a su familia, como en aquella ocasión que le
dejó dinero a su cuñado el doctor Zurita o, en los cinco trajes de noche de
Lorenzo Caprile para Doña Letizia que, por cierto, es la princesa europea que
más repite traje. Según su entorno, si por ella fuera, repetiría incluso más.
No hace mucho la Reina y las Infantas gastaban una media de 1.800 euros en
cada traje de noche.
Una partida que, hasta ahora, no se ha discutido, como afirma Marugan: «Ni en
el Gobierno ni en la oposición hemos enmendado la partida de presupuestos
destinada a Casa Real». A lo mejor, dentro de tres semanas, cuando se
debatan, sí que haya preguntas como las de la diputada Uxue Barkos de la
coalición Nafarroa Bai, que para este año piensa «pedir más transparencia
en esas cuentas. Porque nos preocupa la falta de control del Congreso en esa
partida destinada a Casa Real».