¿Qué es la República? (explicación para gente con prisa)
Jaume d'Urgell
UCR 11 de febrero de 2008
¿Tienen razón los
fascistas? ¿La República es una pasada etapa oscura, salvaje, asesina e
ingobernable de rojos, masones, separatistas y antiespañoles? ¿Qué
quieren lxs republicanxs? ¿Desestabilizar España? ¿Destruir la
democracia que tenemos desde 1978? ¿Se trata solo de cuatro paletos
incultos que querrían asesinar a Su Majestad el Rey don Juan Carlos de
Borbón?
La República es una forma de gobierno en la
que nadie es más que nadie; donde todas las autoridades están sujetas a
periódica elección y en la que el ejercicio de los poderes públicos se
encuentra limitado a la responsbilidad ante lxs ciudadanxs, al Derecho y
la Razón.
La República es un modo de organizar los
asuntos públicos, basado en las urnas, la separación y recíproco
auto-control de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Un
sistema basado en el respeto a los Derechos Humanos, en el que las armas
no confieren el poder, sino únicamente la voluntad de la mayoría, culta
e informada, expresada en paz y democracia.
En una República la autoridad no se
fundamenta en el miedo, ni en las armas o la amenaza con el uso de las
armas. En una República no puede haber poderes dinásticos, perpetuos,
irresponsables o ilimitados: todo el mundo tiene alguien ante quien
responder —sin espacios para la impunidad—. Además, todos los cargos
electos son revocables por el propio electorado. En República nadie
debería temer a su propio Estado… son más bien los gobernantes quienes
deben dialogar, preguntar y respetar a la ciudadanía, empezando por
asumir el carácter incuestionable de los derechos, libertades y
garantías constitucionales que asisten colectiva e individualmente a
todxs lxs ciudadanxs.
En República no hay más límites que la
imaginación y la voluntad del pueblo, por tanto, de todo se puede hablar
y no hay nada —excepto el racismo, el machismo u otras formas de
discriminación—, que no se pueda someter a las urnas: la salvaguarda de
la cultura, la estructura económica de la sociedad, la autodeterminación
de los Pueblos, el trazado de las fronteras, etc.
La República es el respeto de la libertad
de culto —y no culto— de la ciudadanía, pero sin permitir injerencias
políticas de las organizaciones religiosas. Ningún credo merecer
subvención pública, habiendo antes tanto por hacer y tan poco para
hacerlo. En República, por tanto, el Estado debe ser laico desde la raíz
hasta la bandera, para empezar, por cuestión de igualdad, puesto que
favorecer cualquier opción, sería un agravio para las demás. Quien
quiera un cura, que se lo pague.
República es poder popular, transparencia,
austeridad, pacifismo, defensa de lxs trabajadorxs, respeto a las
minorías… República equivale a legitimidad institucional, participación
ciudadana, defensa de los oprimidos, compromiso solidario y firmeza
frente al fascismo.
Una República no puede destruir la esencia
de la democracia, valiéndose de artimañas como una legislación electoral
fraudulenta o mediante la capacidad para ilegalizar ideas legítimas que
incomoden al poder establecido.
Una República decente no puede prestarse a
cooperar en las tareas de exterminio de la población civil de otros
países, con el objetivo de satisfacer las pretensiones expansionistas de
otras potencias, ni siquiera a cambio de dinero, influencia o supuesta
estabilidad: no se comercia con el genocidio. La República renuncia al
uso de la guerra como instrumento de política nacional.
La República puede ser imperfecta —cierto—,
pero precisamente por su carácter democrático, junto al anarquismo, es
uno de los sistemas menos imperfectos que se conoce.
Pero… ¿y el Rey? El rey no es mejor que tú.
Si quiere un sueldo, que trabaje; y si le gusta la política, que milite
o funde un partido… pero mejor lejos de aquí.
¡Salud y República!