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presencia. Juan Carlos «El Rey» |
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Por una memez
diariodeperiodismo 22 de Enero de 2008
De todos es sabida ya la acusación a Jaume D’Urgell que según la fiscal
debe abonar cuatro mil euros y cumplir un año de cárcel por una memez.
Digo el motivo de la condena, no la reivindicación. Una multa, como las
que ponen por mear, hubiese sido suficiente (por lo menos esto no
intoxica, aclara).
Hace casi dos años, el 14 de mayo de 2006, dos mensajes de texto le convocaban a una manifestación en la Puerta del Sol. El motivo de protesta: “por una vivienda digna y contra la precariedad laboral”. Jaume llevó una bandera republicana; la razón de tal porte la explica perfectamente el condenado: "al modo de pensar de algunos, creemos que existe una relación entre los problemas de la ciudadanía y una forma de Gobierno que no es totalmente representativa". Unos 2500 manifestantes invadieron algunas calles de Madrid sin que se les concediese el permiso de libre manifestación pero aun así, era un buen día para pedir algo de lo que no sólo se iban a beneficiar los republicanos, sino todos los ciudadanos españoles. El calor del momento llevó a Jaume a imitar a Spiderman y trepar por la fachada del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Madrid y según él “restituir” la bandera actual por la tricolor. Éste lanzó la impuesta en el 78 a los congregados y sólo según uno de los cinco policías que declararon éste pisó la rojigualda. Por todo esto, es decir por izar la tricolor, puede ser condenado a cárcel; por, según la fiscal, “ultrajar a España”. Pero el joven republicano contestó que lo que menos quería era “ofender a España o a la unidad nacional. Si odiara a España, no me importarían las condiciones de vida de sus ciudadanos. España es lo mismo hoy que hace 70 años y no vamos a confundir el símbolo con lo simbolizado”. Realmente los manifestantes protestaban por algo general, para todos, ya que las ideas políticas de los que portan la tricolor son en torno a la justicia social, la igualdad, la democracia participativa y la libertad colectiva. Va mucha la diferencia de los grupos que se congregaron en el centro de Madrid aclamando la expulsión de los inmigrantes, con sus cantos xenófobos y racistas condenando a muerte a todo lo distinto a ellos. Sin embargo a la justicia de este país sólo le llama la atención las reivindicaciones que vienen de donde vienen, de la izquierda. De sectores democráticos de la sociedad que se pegan con gritos e ideas contra el sistema liberal y que de vez en cuando hacen alguna “pifia”. No hablo de grupos violentos de extrema izquierda, no hablo de los que queman contenedores pensando que están haciendo un acto libertario ni de los que llevan botas militares y puños americanos. Hablo de sectores, repito, de la izquierda. De la izquierda “emancipatoria” que se quiere desligar del centro del PSOE y de la derecha del PP, que quieren eludir el sistema bipartidista y la monarquía rancia, de gente que está cansada de que toda institución esté intoxicada por empresas que marcan las pautas en el actual sistema político- económico, hastiados de un mercado laboral inundado de trabajos basura que pactaron ETTs y gobiernos chupatintas, hasta las pelotas de mirar a su alrededor y observar millones de casas vacías. Sin embargo, estos pueden dar con sus huesos en la cárcel. Hay que pintar de negro a los republicanos para que se hagan invisibles y no manchen la monarquía del amigo del rey de Marruecos, sin embargo no se debe mirar hacia el lado en que la extrema derecha campa a sus anchas por el marco electoral y se manifiesta cuando la da la real gana, justo como ellos prohibían. Ya no es raro que se multe a los que dibujan a vagos haciendo sexo o al que canta sobre el duro trabajo del rey. Algo huele a podrido en este sistema “democrático”; pero no hagas nada, hay fiscales rabiosos que te pueden mandar a la cárcel.
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http://diariodeperiodismo.blogspot.com/2008/01/reflexiones-pilot-rojo_2