En defensa de la libertad de expresión. Cuando la razón se impone
Antonio Criado
UCR 5 de Mayo de 2008
Uno que lleva muchos años en esto de la política nota rápidamente cuando unas palabras van a ser noticia, o cuando la prensa cortesana, ésa que babea cuando en el guión toca hablar de la casa real, recogerá la orden de ir a por alguien para criminalizarlo y presentarlo a la sociedad como un ser raro y por tanto, al que hay que dar un escarmiento en público.
Como digo, cuando leía las palabras que mi buen amigo, José Antonio Barroso, había dedicado a los miembros de la casa real, me dije “fuu, chungo pepe, te van a crucificar”. No era mi observación a lo que dijo o dejo de decir, no, lo pensé porque la casa real está en una huida hacia ninguna parte; el motivo, que cada día es más palpable que pierden popularidad y predicamento entre la sociedad.
Cada día es más palpable que los jóvenes ven el republicanismo como el futuro y los mayores comienzan a replantearse que para qué una monarquía, con su ejército de cortesanos, zánganos y aspirantes a cenicientos. Hoy, en esas cadenas privadas y públicas, es de obligado cumplimiento hablar de la casa real en los horarios donde uno está adormilado en el sillón. Voceros a mil para tal menester y además de un amplio surtido de súbditos vasallescos, no se dan cuenta de que hartan, empalagan y que por acción-reacción, los mandas al cuerno, tanto al siervo como al cazador.
Y voy con lo que interesa, Pepe cuando dice lo que dice en los barrios (Cádiz), dice palabras que hasta los mismos tertulianos palaciegos repiten día sí y al otro también en televisión. Pero claro, él toca la raíz política del problema y se mete no sólo con los allegados como hacen aquéllos, para en el fondo, justificar la monarquía haciendo el paripé de la falsa autocrítica y para hacernos creer, que lo malo no es la monarquía sino los sumados a ella por matrimonio y otros lazos: que si el hermanastro putativo, la cenicienta del cuento, los enanitos famosetes y los consortes privilegiados, osea, un cuento del papel cuché, en estos años de los 800 euristas e hipotecas asesinas, verdad, verdadera.
Y conociendo a Pepe y sabiendo que como es un tío muy coherente con su pensamiento , una persona totalmente entregada a la solidaridad, que actúa como piensa y no vende humo , el entiende que ya está bien de que la monarquía tenga bula para hacer lo que le plazca , no en su vida privada que ahí tiene todo el derecho del mundo entre comillas , pero sí en el mundo de los negocios , de los puestos de consejos de empresas, de usar lo público en lo personal etc.…
Cada día este pensamiento está más en la calle, en las tertulias y en las colas de la pescadería, la monarquía perdió el norte de su historia y hoy es actualidad en la prensa del colorín y entre los nostálgicos del régimen de los cincuenta años.
Comentaba yo a un medio, días pasados, que cuando un poder ejerce la censura contra la libertad de expresión y la palabra se equivoca, ya que si lo que quiere es mostrar poder y entereza, falla y lo que demuestra es debilidad y miedo. Cuando se castiga erróneamente se están creando mártires del pueblo y eso es una realidad constatable.
Todo mi apoyo al que tiene razón cuando explica la teoría de los listillos útiles y de cómo se multiplican en la vida real del ¿dónde vas Vicente?
Pepe, tu amigo sabes donde lo tienes, un amigo, un tesoro.