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Por la República del Siglo XXI

 

David J. Serrano

UCR 15 de Octubre de 2007 

 

Ardua es la tarea que nos hemos encomendado a nosotros mismos a la hora de definirnos como republicanos y trabajar en pro del advenimiento de la República en nuestro país y fomentar y defender los valores republicanos en estos tiempos de juancarlismo.

 

         Ante todo, siempre nos situamos con un precepto irrenunciable y este es la reclamación de una República de Progreso, en el sentido que no somos antimonárquicos sin más, pues una simple sustitución de una cabeza coronada (sea esta de hombre o de mujer) por una figura de otra índole sin mediar la modernización y una reestructuración completa de nuestro país sería un empeño, un esfuerzo, una lucha de desgaste contra quien mantiene las riendas de la economía, la moral y la sociedad sin pizca de mella en su situación, mas sí en la nuestra.

 

 Me explico con algunas cuestiones y que cada cual se responda con sinceridad:

 

 ¿Podría aceptar la clase dirigente, la elite económica, la jerarquía religiosa establecida e incluso la nobleza y lo mejor de los apellidos eternos el cese de Don Juan Carlos y su sustitución por otra figura igual de inútil y corrupta, el cambio de color de una franja de la bandera (o no) y el apelativo “República” ante el nombre oficial de España?

 

¿Acaso sus privilegios y prebendas, sus robos y crímenes históricos se verían castigados o al menos atenuados?

 

¿Mejoraría España si en lugar de ser un tal Don Juan Carlos el intocable por ley fuese un tal José María (cada cual elija el apellido) quien hiciese lucrativos negocios y repartiese “favores” a cambio de yates aun más lujosos para su veraneo por su mera condición de rey?

 

¿De verdad creemos que quienes controlan los resortes de nuestro país, nuestra sociedad, nuestra religión oficial y nuestra economía temblarían ante tales cambios?

 

Tras esta reflexión, (que creo tenemos que hacernos), es el momento de adelantarnos a los acontecimientos, (o al menos actualizarnos un poco), pues seguir discutiendo sobre la Transición en salones llenos de humo (o no, según ley) nos impide prepararnos para afrontar la sucesión.

 

 Este país esta lleno de juancarlistas republicanos, ha sido norma social durante años pero el tiempo pasa y es juez inexorable hasta para las testas reales. Nuestra apuesta ha de ser la de adelantarnos a la derecha al proponer a la ciudadanía una República de Progreso, “de color morado”.

 

Ahora mismo podría darse una reivindicación republicana de derechas, cierto es que popularmente Doña Leticia ha hecho más contra la casa real que muchos de nosotros en años, (casi como Carlos y Camila en el Reino Unido), y gran parte de lo que serían cortesanos de rancio abolengo se esfuerzan en no verse incluidos en una corte tan plebeya y vulgar y buscan fórmulas de renovarse según los tiempos que corren.

 

Por otra parte, desde la extrema derecha, se comienzan a lanzar nombres y planteamientos, impensables hace algunos años, sujetos estos a opciones económicas y políticas realmente cercanas a su radical y retrógrado concepto de España.

 

 

¿Qué nos queda por hacer según este análisis?

 

Nuestra apuesta debería reivindicar un movimiento republicano Activo, con presencia en la sociedad, Participativo, donde cualquiera que se considere español/a se vea capaz de escuchar, debatir y hacer propuestas para el avance de nuestra sociedad estancada hacia un progreso común y solidario, Reivindicativo, con capacidad de escuchar y ser altavoz de quien sufre y lucha por la mejora de sus condiciones cotidianas de vida y, ante todo, Presente, que pueda abrirse a la sociedad pues no estemos anclados en tiempos pasados (todos mejores), sino que luche por un futuro digno y aun por construir con la suma de todos.

 

Si logramos llegar a la sociedad con nuestras propuestas de debatir los ideales republicanos aplicados a la España de hoy, en la lucha contra la corrupción, contra el clientelismo político de turno, por la austeridad del estado en los gastos superfluos e innecesarios, abogando por la laicidad del estado y el respeto al hecho religioso personal según la libre elección de cada cual, en defensa de un estado moderno donde la Cultura, la Educación, la Sanidad, la Solidaridad y la Participación de los ciudadanos sean ejes inquebrantables para la estructuración de una sociedad más justa e igualitaria.

 

Tenemos que salir del armario y reclamar el nombre de España, de nuestro país pues nos pertenece, como una suma Libre y Solidaria de todos sus ciudadanos y pueblos y no dejarlo abandonado a quienes lucen de patriotismo sin construir para  todos y sin sumar al común, aquellos que alardean de los colores borbónicos y excluyen a quienes no son ni piensan como ellos.

 

Hace ya unos cuantos años que nos presentamos a la sociedad, que nos abrimos con nuestros conceptos, valores y propuestas. Hemos avanzado mucho y hemos sido parte importante en la activación de un deteriorado movimiento republicano, ahora nos toca evaluar los avances, corregir los errores cometidos e incidir en los aciertos como modo de seguir avanzando, pero nunca nos ha de asustar el hacer balance y ajustarnos a los cambios producidos en la sociedad y en la política.

 

Desde el principio nos marcamos entre nuestros objetivos iniciales e irrenunciables el no convertirnos en partido político, uno más, sino en tratar de incidir en los ya existentes con nuestras propuestas y valores republicanos y esta ha sido una de nuestras tareas pendientes, puesto que aunque haya habido algunos avances concretos, no hemos conseguido más que declaraciones formales en ciertos ámbitos concisos y no logramos abrir un verdadero debate sobre la forma de Estado entre los partidos que se reclaman del espectro progresista de nuestro país, cual sería una de nuestras apuestas más interesantes.

 

Nuestro crecimiento e implantación en diferentes localizaciones y sectores nos dificulta una línea unitaria firme, por eso estos ejercicios de reflexión interna son positivos pues nos ayudan a reestablecer nuestros cauces más globales de actuación y participación y devolver a todos los socios unos esquemas generales, (nada cerrados por favor), de quién pretendemos ser y qué pretendemos hacer y facilitar así la participación de cada cual según su situación personal, laboral o meramente geográfica.

 

El ser abiertos a las diferentes sensibilidades progresistas nos ha otorgado una imagen de respeto en el movimiento republicano importantísima, por supuesto que cada cual aporta desde sus principios, pero ni la filiación política personal ni el devenir familiar pasado ni siquiera la edad ha de ser pretexto para entorpecer la participación, más aun há de ser acicate para sumar diferentes opiniones y propuestas en pro de un avance más amplio de nuestro movimiento, que enriquezca nuestra apuesta y sume por el desarrollo del debate y la propuesta republicana de progreso.

 

Existe una regeneración generacional en el movimiento republicano, cada vez más jóvenes se deciden a mostrarse y defenderse como republicanos, se nos acercan a y eligen participar con nosotros. Este era uno de nuestros objetivos, pero no podemos ser impermeables, nuevos tiempos han vivido estas personas, otros modos culturales y sociales les han formado sus mentalidades y tendremos que escucharles como nos escuchan y aprender conjuntamente. Seamos coherentes, si esta generación no tuvo la obligación y desgracia (o la medalla que tantos y tantas se han colgado) de “correr delante de los grises” o de “luchar contra Franco”, tampoco tiene el deshonor de haber visto morir al dictador de viejo y en la cama dejándolo todo “atado y bien atado”. El respeto que nos otorgan hemos de devolvérselo a quien en estos tiempos de nihilismo y cultura basura, de no creer en nada, han dado un paso adelante y tomado la decisión de querer un país mas justo y mejor para todos, son el futuro y merecen respeto en grado de igualdad.

 

Nadie nos niega que todos estamos aquí de puro corazón, pero solo con pasión no basta para avanzar, siendo inteligentes, audaces y sumando podremos progresar. Enconarnos en debates improductivos no solo nos frena, nos entorpece y nos hace retroceder hacia dinámicas que se han demostrado nefastas en este país, aprendamos de los errores y no nos empecinemos en repetirlos, exijamos de cada cual respeto y ética, pero respetando y siendo coherentes.

 

De más está comportarnos como un partido político al uso, son sus juegos de mayorías y minorías, con sus maniobras y tejemanejes, pero la respuesta no ha de ser el autoritarismo que ningún camino allana sino el del desastre. Sepamos extraer lo positivo siempre en lugar de hundirnos en la personalización, si somos capaces de salir adelante ahora, tenemos todo por ganar.

 

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David Jonathan Serrano

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