Correo  

Alameda, 5. 2º Izda. Madrid   28014 Teléfono:  91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04     

 

Memoria del Futuro

Juan Luis Martínez Muñoz-Cruzado *

Las republicanas y republicanos hemos de seguir comprometidos con lo que se ha venido en llamar  genérica y rimbombantemente como “Memoria Histórica”, un término demasiado impreciso, grandilocuente y hueco.

 

Más bien, desde Izquierda Republicana, pensamos que debe hablarse de recuperación histórica y justicia hacia un periodo muy concreto y reciente de nuestra historia: el de la II República, Guerra Civil y Represión Franquista.

 

Para los republicanos de Izquierda, hablar de Justicia y Recuperación de esa fase de nuestra Historia no debe reducirse a una pose coyuntural. Hablar genéricamente de “Memoria Histórica” es algo habitual entre la progresía… Pero el hacer Justicia Histórica con los logros de la II República, con las mujeres y hombres que bajo su amparo defendieron la justicia, la igualdad, la libertad y la democracia; el recordar cómo muchísimos de los que defendieron el orden democrático republicano legalmente establecido fueron represaliados y asesinados, no puede ni debe reducirse a gesto de compromiso al socaire del ya pasado 75 Aniversario de la Proclamación de la II República.

 

Para los republicanos de izquierda hablar de Justicia y Recuperación Histórica de la II República, Guerra Civil y Represión Franquista no se reduce, como se pretende desde las filas de un PSOE al que le incomodan su propias siglas, a dar cuatro discursitos y sacar un sello de Correos, como si aquí no hubiera pasado nada. Pues no: sí pasó mucho, y lo que es más grave, sí continúa pasando.

 

La Justicia y Recuperación Histórica de la II República exige de nosotros, los republicanos de izquierda, un compromiso y un trabajo constante.

 

Para empezar, no debemos permitir – incluso con una fuerte contestación social si llega el caso- que la Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura (por otro nombre,  Ley de la Memoria) no establezca de manera inequívoca la anulación de los juicios sumarísimos por los que desde el comienzo del golpe militar del 36 -e incluso transcurridos bastantes años del mismo- se declaró, en un ejercicio supino de cinismo, rebeldes contra el orden establecido a quienes en realidad lo defendieron o simplemente abrazaron los ideales de justicia, igualdad, libertad, democracia y republicanismo. O como dijo con su mala baba el infame golpista y genocida Queipo de Llano: “El mundo al revés”.

 

La razón que los social-liberales del PSOE  alegan para echar polvo sobre el asunto, esto es, que la anulación de esos juicios sumarísimos produciría una ruptura del orden jurídico establecido, no pasa de ser una falacia que confirma lo que cualquier ciudadano o ciudadana con dos dedos de frente y un mínimo sentido crítico ya conoce: que vivimos en un orden socio-político y jurídico ilegítimo, por cuanto es una versión más o menos atenuada del tardo-franquismo. Como en tantas otras cosas, en IR somos radicales a este respecto: hay que ir a la raíz de las cosas, hay que anular esos infamantes juicios y dejarnos de reconocimientos morales y palmaditas en el hombro de las víctimas y/o sus familiares.

 

Y que  no quede duda: en los términos propuestos por el PSOE, la citada ley es una de punto y final. Pude oír de los labios del máximo responsable de Amnistía Internacional en España que con la sola excepción de nuestro Estado y de la extinta Unión Soviética, nunca se ha dado tamaño disparate. Ni en Argentina, ni en Chile, ni en Argelia…

 

Con esta Ley los represaliados o sus familiares no podrán conocer ni dar a conocer quiénes fueron los torturadores, saqueadores y/o asesinos; tampoco podrán recuperar los bienes materiales que les fueron arrebatados; y como remate, el Estado no se hará responsable ni de la localización de las fosas comunes ni de la exhumación de los restos. ¿En qué país vivimos? De nuevo, como dijo el asesino Queipo: “El mundo al revés”. O como dijo el dictador: “Todo está atado y bien atado”. O por lo menos eso creían él y sus acólitos.

 

Es como, por ejemplo, si los juicios instruidos por los tribunales nazis no se hubiesen anulado. Como si los Mussolini, Hitler, Himler, Galtieri, Massera, Videla, Pinochet… se hubieran ido de rositas… Pues eso es lo que se pretende conseguir con esa ley, que golpistas, torturadores y ladrones queden impunes y salvaguardadas sus identidades.

 

 

Para quienes militamos en IR está clarísimo que hablar de Justicia y Recuperación Histórica de la II República es mucho más que hacer gestos o discursitos melancólicos. No se trata sólo de denunciar, sino también de investigar y divulgar. La imperiosa necesidad de atender esos tres frentes resulta evidente cuando constatamos la manera en que la República, la Guerra Civil y la Represión franquista son tratadas en los libros de texto de nuestros estudiantes de secundaria. Se pasa de puntillas. La II República y sus logros no existieron. Tampoco hubo represión ni genocidio.

 

No es tarea fácil luchar contra setenta largos años de satanización de todo lo que suene a República o republicano. A las españolas y españoles de mi generación (los que pasamos de cuarenta) - ¡y no digamos ya a quienes sufrieron en sus carnes y en sus mentes la guerra y la posguerra!-  se nos ha sometido a un sistemático lavado de cerebro por el cual  República es sinónimo de caos supremo.

 

Es por ello que tenemos la obligación ética de  reescribir la Historia de una manera justa. Debemos dar a conocer quiénes fueron los verdaderos culpables de un golpe de Estado en el que se juramentaron un sector de militares ambiciosos y traidores, la oligarquía y una jerarquía religiosa que no se resignaba a perder rancios y primitivos privilegios. Hemos de dar a conocer a jóvenes y no tan jóvenes que la II República significó un oasis de progreso político, social y cultural como nunca antes se dio, y cómo tan significativos avances fueron neutralizados por el régimen nacional-católico de Franco, que no se hubiera impuesto sin la ayuda desmesurada de sus socios fascistas de Italia y nazis de Alemania, ante el pasotismo de una Francia, una Gran Bretaña y unos Estados Unidos que padecieron al poco tiempo en sus carnes algo similar a lo que sufrió el pueblo español.

 

Tan concienzuda y sistemática ha sido la labor de demonización que los sectores más reaccionarios han realizado sobre el concepto de República, que hay bastantes de nuestras y nuestros compatriotas que piensan que hablar de una III República es cosa de chiflados, visionarios o irresponsables, cuando lo que es más propio del género bobo es defender o sostener, en pleno siglo XXI, una institución medievalizante como lo es la monarquía, que es lo mismo que transmitir la Jefatura del Estado por vía sexual, con mayor o menor disfrute. Lo triste es que a día de hoy bastantes españolas y españoles piensen que como pueblo somos incapaces de regir nuestros propios destinos y que siempre habremos de estar tutelados por un dictador o el sucesor que éste nos haya querido imponer. Frente a esto, hemos de transmitir por activa y por pasiva que tenemos derecho a elegir la forma política en que se organice nuestro Estado, un derecho que se nos hurtó con una Transición en la que se hicieron algunos cambios para que todo siguiese, básicamente, igual.

 

Porque  República es Futuro, y porque no se puede olvidar lo que nunca se recordó…  

 

¡Viva la II República! ¡Viva la III República!

---------------

*Juan Luis Martínez Muñoz-Cruzado es Secretario Provincial de IR en San Fernando

  Página de inicio 

  

Webstats4U - Web site estadísticas gratuito El contador para sitios web particulares