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Manifiesto por la III República, 6 de
diciembre de 2005
POR
LA III REPUBLICA, FEDERAL, LAICA Y SOLIDARIA
Ciudadanos,
ciudadanas:
Hoy,
6 de diciembre, mientras diversas instancias gubernamentales y partidarias se
aprestan a conmemorar el aniversario de la Constitución de 1978 y, al tiempo,
celebran el XXX aniversario de la restauración monárquica, los republicanos de
toda condición, comprometidos con los ideales de Justicia, Libertad, Igualdad y
Fraternidad, herederos del legado social, cultural y emancipador de la II República,
hemos de manifestar nuestro más firme rechazo al
modo en que la actual constitución impone a los españoles una monarquía
heredera directa de la dictadura de Franco.
No
podemos aceptar una constitución que nos hurta la posibilidad de elegir forma de Estado, que, igualmente,
no contempla una estructura Federal del mismo, que, asimismo, constituye
una burla a la independencia entre la Iglesia y el Estado dando carta de
naturaleza al anacrónico concordato con el Vaticano de 1953, que sigue
garantizando la enseñanza de la religión en la Escuela Pública e
institucionaliza las subvenciones a la enseñanza religiosa, el sostenimiento de
su profesorado, del clero y sus instituciones.
Constitución
donde nos
parece inaceptable que se que se discriminen
los derechos de los ciudadanos frente a los de la monarquía al declarar “...
los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación
alguna por razón de nacimiento…” (art. 14). También conculca la
Declaración Universal de los Derechos Humanos de NN. UU. de 1948, suscrita por
España que en sus artículos uno y dos señala: “Todos
los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...” “Toda
persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración,
sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política
o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición.
Constitución
que, a su vez, otorga al monarca amplios poderes como: “hacer guardar” la
propia Constitución (art. 61) y el de ejercer el “mando supremo” de las
Fuerzas Armadas (art. 62 h). Fuerzas Armadas que tienen la extravagante y no
menos preocupante misión de defender “el ordenamiento constitucional”, además
de “garantizar la soberanía e independencia de España” y de “defender su
integridad territorial” (art. 8). Aspectos que se utilizan como arma
arrojadiza contra las demandas de un mayor autogobierno por parte de las
nacionalidades del Estado Español. Constitución que declara al rey no
responsable de sus actos (art. 56.3), es decir que no puede ser juzgado en caso
de delito. A modo de colofón le asigna, vía Presupuestos del Estado, una
cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, (art. 65) 8 millones
de Euros para el año 2006, que distribuye libremente y sin obligación de
declarar IRPF ni patrimonio, perpetuando, de tal forma, "privilegios y
derechos" por “razones de nacimiento". Así la igualdad ante la Ley, principio recogido en la
Constitución de 1978, se encuentra negada, cuando se considera a la monarquía
como “inviolable”, por encima de toda Ley. Toda una burla a la misma
constitución, a la Democracia, al Pueblo y a su Parlamento.
Con
no menos convicción, denunciamos el
incumplimiento de los aspectos sociales positivos de la misma y que a lo largo
de estos veintisiete años se mostrado incapaz de dar respuesta a los
graves problemas que persisten en nuestro país. Hoy, cuando desde las
instancias gubernamentales y de la Unión Europea se afirma que los índices e
la economía española son muy
favorables, las condiciones de vida de buena parte de la población son cada vez
más insostenibles. La juventud apenas tiene posibilidad de un trabajo estable y
de una renta suficiente para acceder a una vivienda en propiedad o de alquiler
en un país con más de tres millones de pisos vacíos; el paro continúa en
cotas preocupantes; el treinta por ciento de los trabajadores, principalmente
mujeres y jóvenes, tienen contratos precarios y temporales; los inmigrantes
sufren condiciones de trabajo que rozan la esclavitud; no se pone coto a los
accidentes laborales y cada día mueren cuatro trabajadores por esta causa; a
pesar de las promesas, la mayoría de las pensiones no alcanzan el mínimo vital
y cada día son más exiguas por el impacto de los precios y como consecuencia
una política fiscal injusta que sigue beneficiando a las rentas más altas y al
capital financiero. Política fiscal que, al tiempo, incide negativamente en la
calidad de los servicios públicos y cuyo deterioro se hace más patente en la
sanidad y en la educación.
El republicanismo, los
valores de Justicia, Libertad, Igualdad y Solidaridad son incompatibles con la
política económica neoliberal que desde las instancias del gobierno se viene
llevando a efecto. El liberalismo y el neoliberalismo son la negación de la
Democracia al atentar contra todos y cada uno los mismos principios
republicanos.
En contradicción con los
valores laicos que, asimismo, el republicanismo representa, el Gobierno, acosado
por la derecha más cerril y clerical, se empeña en mantener los privilegios a
la Iglesia Católica, en permitir la enseñanza de la religión en la escuela y
seguir sosteniendo la enseñanza privada en detrimento de la pública, perdiendo
el PSOE una oportunidad histórica de promover una reforma educativa auténticamente
laica.
Se vuelve a pervertir el
concepto al tratar de cercenar las demandas de mayor autogobierno por parte de
comunidades y nacionalidades históricas, el avance hacia la España Federal por
la que los republicanos abogamos.
Asimismo, la Paz como
valor republicano, nada tiene que ver con ese “republicanismo cívico” que
el Sr. Zapatero preconiza, mientras desde las instancias gubernamentales se
concilian tratados y aún se mantienen bases extranjeras que mancillan la propia
independencia y soberanía nacional, que posibilitan la agresión a otros países
y que facilitan al imperio del Sr. Bush el atropello de los derechos humanos.
De
la misma manera, el reconocimiento de la legitimidad y legalidad de la II república,
la ilegitimidad del alzamiento del 18 de julio de 1936 el proceso de recuperación
de la memoria en torno a hechos y situaciones referidas a la represión
franquista durante la Guerra Civil y durante la dictadura, de reparar la
desigualdad y la memoria de aquellas personas que sufrieron cárcel, represión,
muerte o exilio, por defender unos valores democráticos y de libertad sigue sin
resolverse después de 30 años. La resolución de este agravio no cabe desde
ningún republicanismo de salón sino desde el compromiso y la voluntad política
de llevar al Parlamento el proyecto de Ley de restitución de la memoria que el
gobierno se comprometió llevar a efecto.
También se equivocan
aquellos que pretenden que en nuestra “feliz monarquía del republicanismo cívico”
existen las posibilidades de acceder a una cultura integral, accesible a toda la
ciudadanía. La Cultura republicana consiste, primordialmente, en concienciar a
los hombres y mujeres de su papel de ciudadanos, una apuesta por la constitución
de los hombres y mujeres en sujetos protagonistas. Nuestra monarquía sólo
puede subsistir bajo las premisas del pensamiento cero, de la ausencia de crítica,
del predominio de las revistas y de los programas cada vez más indecentes. Por
ello, la cultura republicana es incompatible con la monarquía. No hay
republicanismo cívico que valga, mientras subsistan los privilegios. La
monarquía, por razón, es antidemocrática y como tal debe ser
abolida..Hay que optar, hay que definirse.
En
fin, es un hecho, que los anhelos republicanos, los
valores de Justicia, Libertad, Igualdad y Fraternidad que la República
representa, no se agotaron ni con el franquismo ni con la transición y día
a día se van
afianzando en el seno de la ciudadanía y de los pueblos que conforman el Estado
Español. Los sentimientos,
adhesiones y compromisos que se manifiestan de manera creciente en apoyo de la
República, si pretendemos que ésta sea una realidad, deben ir aterrizando y
confluyendo en torno a una propuesta política. Propuesta que debe ir más allá
que el cambio en la Jefatura del Estado y en torno a un marco común de valores,
de derechos y de libertades en los que los republicanos nos sintamos
identificados. El debate sobre esta cuestión conseguirá -junto con el avance
de la idea republicana- la cohesión política y social en torno al proyecto
constitucional de la III República.
Por
una república Federal, Laica y Solidaria.
Por
la recuperación de la memoria histórica.
Por
una política económica y social de progreso.
Por
los derechos sociales y políticos de los ciudadanos y ciudadanas.
Por
la independencia nacional y la solidaridad entre los pueblos.
Por la consecución
de la legítimas aspiraciones de los pueblos de España.
¡Viva
la República!
Madrid, 6 de diciembre de 2005
Firman el Manifiesto:Partido
Comunista de Madrid, Izquierda Republicana, Juventudes Comunistas (UJCE), Foro
por la Memoria, Asociación Manuel Azaña, Unidad Cívica por la República
(UCR).
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