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presencia. Juan Carlos «El Rey» |
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Modest Cuixart: 1925-2007 Ricard Planas
Uno de los artistas más
relevantes del panorama catalán y español del siglo pasado,
Modest Cuixart i Tàpies, colaborador de bonart des de el
primer número, falleció el 31 de octubre del 2007.
Cuando se muere una personalidad de la
relevancia de Modest Cuixart i Tàpies, aparte de la lluvia de
adjetivos laudeatorios, del susurro después del entierro
-convertido en un show , un banquete de las vanidades
y las relaciones sociales- quedan en el aire preguntas con las
cuales es preciso reflexionar. Primero, ¿es un referente
Cuixart? Para muchos, entre los cuales me incluyo, sí. ¿De
qué?. De una tradición de pintura representativa
-representación, mal llamada figuración- que aquí parece, a
veces, que no haya existido nunca. ¿Porqué hay rechazo a esta
tendencia?. Porque se ha asociado con mercantilismo, con
academicismo... y muchas otras variables que, brevemente, no
se pueden comentar. Por otra parte, la falta de un museo de
primer orden que acoja -y de rebote reconozca- esta generación
apátrida de pintores y escultores, tampoco ha ayudado mucho.
Como decía el Consejero de Cultura de la Generalitat de
Catalunya, Joan Manel Tresserras: "Es demasiado joven para ir
al Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) y demasiado
viejo para el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA)".
Tal vez el viejo del MACBA lo tendríamos que convertir algunas
veces en el bello. Pero, no todos los dedos tienen que
dirigirse a las instituciones, que han reconocido, premiado y
ayudado a Modest Cuixart con numerosas exposiciones y
catálogos -para mí, la mejor de todas, la del Palacio Robert
de Barcelona-.
Por lo tanto, es preciso hacer crítica y
explicar que si una cosa le ha faltado a Modest Cuixart es una
buena y coherente promoción, que por culpa del propio artista
-y otros variantes del entorno- nunca acabó de tener. Cuixart
vivió, pintó con brillantez y se ahogó, como el mito de Narcís,
en su talento. Destacó, especialmente, en los años 60 y 70 y
no como la crítica de arte Victòria Combalía anunciaba en un
diario, donde decía que la mejor obra era la de Dau al Set
, un reflejo que pone de manifiesto que aún es
desconocida la obra de Modest Cuixart, incluso entre algunos
críticos teóricamente especializados. Sólo se conoce y se
reconoce un Cuixart banal y, desgraciadamente, poca cosa más.
Aún recuerdo organizar una antológica sobre la figura humana
en la trayectoria de Cuixart por el Museo de Arte de Girona,
bajo la dirección de Josep Manel Rueda -actualmente en
Patrimonio de la Generalitat-, y los diseñadores del catálogo
sorprenderse por la intensidad, drama y buen hacer de la
pintura del autor en unas épocas determinadas.
Así pues, entre los mecanismos que
pueden posibilitar este reconocimiento y éste cuidar de la
obra del artista catalán, hay una de muy especial que
merecería la pena remarcar: la Fundación Cuixart. Una fundació
que debería hacer los deberes y, desgraciadamente, tiene
problemas para subsistir. No sería descabellado
patrimonializar la casa y taller de Cuixart en Palafrugell,
obra de Puig i Cadafalch.
En fin, Cuixart, artista e intelectual,
educado en la escuela alemana y francesa de Barcelona, vecino
de Palafrugell durante cuatro décadas, nacido un día 2 de
noviembre, hubiese cumplido 82 años. Era de signo escorpión y
le gustaba este imaginario ignoto misterioso de signos
zodiacales, herencia de Juan Eduardo Cirlot. Poeta, ensayista,
noctámbulo, vividor, trabajador constante, pintor meticuloso y
perfeccionista, también tozudo y complicado. Enterraba los
pinceles y rezaba a la luna. Un primitivo de nueva generación.
Con esta figura tuve el placer de establecer amistad y verlo
colaborar desde el 1999 en la revista bonart
. Tiempo de confesiones y complicidades.
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