por Ondina e Hijas del Mais
Los grandes crímenes de estado siguen impunes en México. Los grandes corruptos gozan de la protección del sistema. Pero los estudiantes, los jóvenes que se atrevieron a desafiar el rumbo del neoliberalismo y demandar educación gratuita, siguen en la cárcel. En el Reclusorio Femenil Norte del Distrito Federal, 62 mujeres del movimiento estudiantil de la UNAM y del Consejo General de Huelga permanecen entre rejas desde hace ya más de un mes.
Tania Hernández,estudiante de psicología de 22 años, cuenta: "La cárcel nos ha fortalecido. Yo siento que nos incrementa la conciencia, pues qué jodido está todo para que por luchar por la educación tienes que llegar a la cárcel. Eso nos incrementa la rabia y el coraje. En este sentido,entre nosotras no hay ninguna que diga que ya no quiere saber nada con el CGH ni con la lucha, sino al contrario, quiero salir libre para seguir. Al mes de estar encerradas, ninguna de nosotras se arrepiente de haber estado en la Prepa 3 o en la asamblea del CGH del día 5 en la noche. Recuerdo que cuando nos detuvieron nos aventamos el primer "goya", llorando, sintiéndolo, con todas las fuerzas, muy firmes." Lo más grave que cuenta Tania es el caso de Erica Romero Rubio, una muchacha de 18 años que recibió un macanazo en el vientre de parte de la Policía Federal Preventiva durante el operativo en la Prepa 3 y que sufre desprendimiento de matriz y no ha parado de sangrar desde entonces. En la cárcel, no la han empezado a atender hasta 3 semanas después.¿Cómo es posible que no la liberen para que pueda solucionar su problema de salud que puede afectar su capacidad reproductiva desde los 18 años? Otra de las internas, Rosario Paniagua, recibió un golpe que le causó una fisura en la cadera. No la han atendido ni hecho las radiografías necesarias.
Tania es muy clara al explicar el encuentro que ha significado la cárcel para todas ellas: "Nos estamos organizando como mujeres. En el CGH nunca hubo el intento, aunque sentimiento sí que había, por ejemplo muchas chavas que fuimos a Chiapas y nos reunimos todas juntas a pesar de las tendencias, pero luego no hicimos más. En el movimiento no fue reflexionado el tema de género, la verdad es que hubo muy pocos logros en el CGH como mujeres, no hubo reflexión ni avances, aunque a nivel individual o de facultad sí lo hubiera, pero como colectividad no. Ahora sí nos hemos dado cuenta de que somos mujeres dentro de un movimiento social y eso es algo a tomar muy en cuenta.
En la cárcel nos vemos cotidianamente, hablamos en asamblea de muchas cosas, también de los hombres, hemos reflexionado. Podemos aportar mucho como mujeres. Ahora queremos escribir una carta colectiva a los chavos que están presos diciéndoles que les damos chance de que se apapachen, que no se quiebren. Nosotras somos muy afectivas, nos apapachamos, nos decimos ¡aay chiquita! Los chavos están más tronados,porque tienen la afectividad más reprimida.
Nosotras tenemos diferencias políticas muy grandes, pero estamos tranquilas, unas están más decaídas porque es pesado darse cuenta que ya cumplimos un mes aquí dentro, pero el ánimo sigue bien porque hemos logrado crear un espíritu de cuerpo, nos abrazamos, nos queremos, nos cuidamos unas a las otras".Tania cuenta:
"Hacemos asamblea cada dos o tres días por la noche, a veces la mitad se quedan dormidas. Nos levantamos a las 6 y media siete de la mañana, tenemos que entregar los colchones, pero luego nos regresamos a dormir.
Los días que hay visita nos bañamos, nos vestimos y arreglamos.Luego nos pasamos el día leyendo, escribiendo, discutiendo. Somos un desmadre. Cada tarde hacemos aerobics de esos de oriente. Luego, muchas de nosotras están haciendo lo que se llama "popotillo", un cuadro o paisaje que se va rellenando de palitos delgaditos. Las que le entran al "popotillo"quedan todas enajenadas haciendo eso, hasta hacen concurso a ver quien termina primero, dicen que se lo van a llevar a los directores de sus facultades, para que vean lo que aprendieron en la cárcel.
"Las presas políticas están ahora en la discusión de si aceptar las fianzas que los jueces están decretando para algunas de ellas e ir recobrando lalibertad a cuentagotas o quedarse para hacer presión y lograr la liberación de todas o ninguna.La organización les da solidez y les permite reivindicar su combatividadaún dentro de la cárcel: "Un día vino la CNDH a visitarnos, muy cínicos ellos, venían a preguntarnos cómo era el trato y esas cosas. Nosotras todas nos pusimos a gritarles que gracias a ellos se violó la autonomía universitaria. Todas nos organizamos para decirles lo que pensamos. Les dijimos que conocíamos bien los derechos humanos, entre los que está el derecho a la educación. Luego les reclamamos que quién les va a pagar el sufrimiento de nuestros padres. Luego les gritábamos que sacaran sus sonrisas cínicas, fuera!! Fuera!! Les hacíamos gestos como huevos, luego gritamos consignas. La directora del penal, que era la que los había traído, estaba consternada.
También hicimos nuestro acto de resistencia civil cuando nos iban a hacer la ficha sinaléptica. Todas nos negamos a poner la huella dactilar, se armó una buena.
Otra acción que hicimos fue cambiar el pizarrón de una sala donde ahora ya no nos dejan subir, pusimos: "Ya vieron lo que pasó en El Mexe, cuidado, siguen ustedes" y "presos políticos libertad" y muchas más cosas.
Como ven, nosotras estamos fuertes, organizadas, los chavos están más aguados, traen un desmadre, fue la CNDH y no hicieron nada."El espacio donde pueden recibir visitas las estudiantes es apenas un corredor y un patiecito de 15 metros cuadrados, junto a una coladera. Ahí se amontonan muchachas, padres, madres con bolsas, refrescos, yogurts para las hijas y novios.
También maestras solidarias que abrazan a las chavas y les dan las gracias por su entrega a una causa justa, o señoras que estuvieron en la lucha estudiantil de 1968 y vienen a saludar.
No hay lugar para sentarse, ninguna intimidad en lo que se habla, pues es inevitable escuchar 4 conversaciones a la vez. El gobierno del DF no ha tenido la deferencia de buscar un espacio mínimo para que las presas políticas puedan recibir. Pero no parece importarles a ellas. Las reclusas visten de color blanco y café, todas llevan colgados unos bolsitos tejidos que han aprendido a confeccionarse en las largas horas del encierro. Se las ve guapísimas, algunas casi niñas, limpias, sus rostros llenos de vida.
Nos vemos peor las visitas, es seguro. Tania nos explica la situación de la cárcel: "En cada celda estamos unas 10 o 11 compañeras, estamos muy estrechas, por suerte hace una semana nos dejan las puertas abiertas y podemos dormir en los pasillos y así no estar unas casi encima de otras.
En el día salimos a un patiecito que es muy chiquito, ahí algunas se asolean, otras hacen ejercicio y también gritamos consignas, eso nos gusta y nos va muy bien. Las custodias no nos dejan gritar, pero siempre les decimos que sólo una más. Ahora vamos a hacer una carta a la dirección del penal para pedir permiso especial para gritar consignas."Se ha establecido una inmejorable relación de las estudiantes con el resto de internas: "Algunas chavas que ya bajaron a población, porque la mayoría estamos en ingreso, nos cuentan que se juntan con las internas y platican, muchas de las mujeres que están aquí por los más diversos delitos fueron torturadas, entonces nuestras compañeras les explican que tienen derechos, ahora les pedimos a los del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Proque nos manden machotes de denuncias para que las internas puedan poner sus casos.
"Respecto al futuro del movimiento estudiantil y los pasos a tomar, las mujeres presas han llegado al acuerdo de que "eso tiene que salir del consenso, de las asambleas afuera que saben como están las cosas, son quienes deben tomar las decisiones, nosotras no emitimos una opinión sobre qué hay que hacer.
Lo que tenemos claro es que el conflicto no ha sido solucionado y hay un pliego petitorio que se tiene que cumplir, no sólo está la demanda de libertad para todos los presos, sino unas exigencias por las que estamos todos luchando".
Tania reflexiona: "Nos da miedo también la libertad, porque seguro que el hostigamiento contra nosotros estará muy grueso, habrá que cuidarse un chingo, pues los procesos de cada quien a ver como evolucionan. Ahora sentimos inquietud de no saber qué hacer, si salir con las fianzas o quedarnos todas. Pero afuera hay mucha necesidad, muchas cosas que hacer.
A los compañeros que salen les decimos que por favor no nos dejen solos,que aquí resistimos, pero que luchen porque sabemos que hay gente que se va a quedar y no puede quedarse nadie".Las presas descubrieron ciertas desigualdades de sexo en la cárcel misma: "Los chavos tuvieron periódicos desde el primer día. A nosotras no nos llegó ese privilegio hasta 3 semanas después." Otra cosa que las presas advirtieron fue que casi no iban medios de comunicación ni organizaciones a verlas a ellas en comparación con los hombres.
No obstante, para hablar con la prensa, como para todo, las estudiantes se han organizado: "Nosotras acordamos participar todas, lo hacemos rotativo, tiene que ser múltiple de 6, sino pues nos lo sorteamos."
No todo son desventajas: "Con los padres, la hemos tenido más fácil que los hombres, primero porque quieras o no, somos mujeres y nos ven como ¡ay mihijita, pobrecita!. No ha habido casos de padres que se desesperaran, más en los hombres.
Ahorita en cada visita discutimos todos los temas con los padres, como lo de las fianzas, hacemos comunicados a los padres de familia. Hay grandes colas para llamar por teléfono. Cuenta Tania que una de las presas, Norma, tiene a su compañero Alvarito en el reclusorio de hombres. Para poderse hablar, marcan al mismo lugar a dos teléfonos distintos y ahí sus amigos pegan un aparato a otro. La necesidad hace despertar el ingenio.