Comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del EZLN.
México.
Febrero del 2000.
Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
Hermanos y hermanas:
En días pasados, como muestra de que la persecución de jóvenes estudiantes
es ya una política de gobierno del señor
Ernesto Zedillo Ponce de León, fueron detenidos con lujo de violencia 64
estudiantes de la Escuela Normal Rural,
Luis Villarreal, de El Mexe, en el municipio Francisco I. Madero, estado de
Hidalgo.
Las demandas de los estudiantes normalistas rurales son racionales: que su
escuela no desaparezca y que sus
egresados obtengan las plazas de maestros a las que tienen derecho.
Sin intentar siquiera un acercamiento, el gobierno del estado de Hidalgo y
el gobierno federal atacaron a los
normalistas, los golpearon, los mantuvieron desaparecidos y luego los
presentaron acusados de "robo". En la acción
participó la inefable "Policía Federal Preventiva", que se especializa en
perseguir, golpear y detener a jóvenes
estudiantes, para compensar su ineptitud en el combate contra el crimen
organizado.
Los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional manifestamos nuestro repudio
a este ataque, nos solidarizamos con los normalistas de El Mexe, Hidalgo, y
llamamos a los hidalguenses en
particular y a los mexicanos en general a exigir la liberación de los
normalistas presos y el cumplimiento de sus justas
demandas.
¡Democracia! ¡Libertad! ¡Justicia!
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-
Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, febrero del 2000
Comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-
Comandancia General del EZLN.
México.
2 de febrero del 2000.
Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
Hermanos y hermanas:
El día de hoy, 2 de febrero del 2000, en horas de la madrugada y por medio
de una trasmisión radial, nos hemos
enterado de un nuevo ataque de las fuerzas armadas paramilitares del
gobierno federal en contra de los
universitarios, esta vez en la Escuela Nacional Preparatoria 3, ciudad de
México.
Sobre este acontecimiento, el EZLN dice su palabra:
Primero. Desde su llegada a la rectoría de la UNAM, el señor Ramón de la
Fuente ha cumplido con la misión que le
encargó el gobierno del señor Ernesto Zedillo: simular una apertura al
diálogo mientras se preparaba el golpe
represivo en contra del movimiento estudiantil que, en demanda de educación
pública y gratuita, mantiene en huelga
la máxima casa de estudios.
Segundo. Después de fingir que dialogaba con el Consejo General de Huelga y
de llegar a acuerdos con sus
representantes, el señor De la Fuente desconoció lo acordado y llamó a la
realización de un plebiscito que había sido
preparado en la Secretaría de Gobernación como punta de lanza para
justificar, ante la opinión pública, el empleo de
la fuerza en la solución de la huelga estudiantil (como fue exhibido por el
semanario Proceso).
Tercero. Aprovechando la buena fe de muchos universitarios que desean el
fin del conflicto y la solución a las justas
demandas del movimiento estudiantil, el señor De la Fuente trucó el
plebiscito para que, manifestándose por la
satisfacción de las exigencias y, por ende, del fin del conflicto, se
avalara el uso de la fuerza pública en contra de los
estudiantes.
Cuarto. A pesar de la gigantesca y costosa campaña en medios electrónicos,
la mayoría de la comunidad
universitaria no acudió al plebiscito de rectoría. Como fue advertido a
tiempo por algunos universitarios de filiación
perredista, el plebiscito del rector sería usado como argumento para la
represión (si era rechazado por el CGH).
Según destacados miembros de la comunidad universitaria (que no sólo no
pueden ser acusados de ultras, sino que
han sido firmes en sus críticas al CGH), el plebiscito fue realizado con un
padrón inflado artificialmente y trucado en
los resultados que se dieron a conocer en la prensa y que no son, de
ninguna manera, veraces.
Quinto. A pesar que apenas poco más de la tercera parte de la comunidad
universitaria se manifestó por la
propuesta de rectoría, los medios electrónicos manejaron que "la gran
mayoría de los universitarios" exigían el fin
incondicional del movimiento.
Sexto. Con el maquillaje de los grandes medios de comunicación y sin la
legitimidad universitaria, el señor De la
Fuente puso un ultimátum a los estudiantes en huelga: la entrega
incondicional de las instalaciones. El CGH rechazó
esta posición.
Séptimo. Logrado lo anterior, las autoridades llamaron a los universitarios
que no estaban de acuerdo con la huelga a
que retomaran las instalaciones. En los días subsiguientes a la realización
del plebiscito fueron frecuentes los actos
de provocación flagrante montados por las autoridades, particularmente los
de la Facultad de Derecho, el CCH
Naucalpan y la Preparatoria 6 (como fue informado por los periódicos La
Jornada y Milenio Diario). El objetivo
era y es claro: enfrentar a universitarios contra universitarios.
Octavo. Pero, en contra de los planes de las autoridades, la mayoría de la
comunidad universitaria no está a favor de
las soluciones de fuerza y sí por el diálogo y los acuerdos. En la mayoría
de las escuelas y facultades donde fue
posible la realización de asambleas, los paristas y antiparistas dialogaron
con respeto y tolerancia y fueron llegando a
acuerdos. La estrategia del rector se enfrentaba a un nuevo fracaso: los
universitarios en encuentro y diálogo se
reconocían como tales, reconocían la justeza de las demandas del
movimiento, y buscaban soluciones creativas e
inteligentes para terminar con la huelga.
Las asambleas por escuelas y facultades le estaban dando oxígeno al
movimiento y, lo más importante, le estaban
dando nuevo rumbo. La solución estaba a la vista. Aun en contra de
posiciones sectarias, la base del movimiento
estudiantil universitario entendió que las asambleas no significaban
derrota, sino la oportunidad de que el diálogo
supliera al intercambio de calificativos.
Noveno. El fracaso del señor De la Fuente motivó al gobierno federal a
precipitar el golpe preparado: mediante la
publicación de un desplegado firmado por algunos de los hombres más
poderosos del dinero, los medios de
comunicación y el alto clero, la derecha fascista se otorgó la legitimidad
falsa del orden impuesto por la fuerza. Ahí,
los poderosos anunciaron que se renunciaba a la política (y por ende al
diálogo) y dejaban como único expediente el
de la fuerza bruta.
Décimo. El trabajo sucio fue encomendado a quien comanda a un grupo
paramilitar formado por el hoy candidato del
PRI a la Presidencia de la República, el señor Francisco Labastida Ochoa.
Se trata del militar de nombre Wilfredo
Robledo, jefe de la autodenominada "Policía Federal Preventiva". Deseoso de
ocultar sus complicidades y fracasos
frente al crimen organizado (particularmente frente al narcotráfico), el
señor Robledo planeó con lujo de detalle el
ataque a las instalaciones universitarias.
Décimo primero. Nuevamente fueron las voces críticas de algunos militantes
perredistas y de los candidatos del
PRD a la Presidencia de la República y al gobierno del DF (en contraste con
las posiciones de algunos dirigentes
nacionales y locales del partido) los que advirtieron que el gobierno
federal, respondiendo al llamado de la derecha,
había optado por despojarse de toda vestidura política y se había quedado
con el garrote como argumento de
gobierno. A falta de legitimidad, el gobierno federal, y quienes lo
acompañan en su campaña militar (medios de
comunicación electrónica, alto clero, los señores del dinero e
intelectuales de derecha) por "la recuperación de las
instalaciones universitarias", se esconden detrás de esa falacia jurídica
llamada "estado de derecho". "Estado de
derecho" es la forma como se revisten los crímenes de Estado.
Décimo segundo. Cada vez es más claro, dentro de la comunidad universitaria
y en las fuerzas progresistas, que el
dilema de "universidad cerrada o abierta" es falso. Todos los
universitarios y todos los mexicanos queremos a la
UNAM haciendo su trabajo de docencia, investigación y cultura. El
movimiento estudiantil universitario ha sido claro
en su deseo de que el conflicto termine y la universidad vuelva a trabajar
con normalidad de acuerdo a su espíritu. Es
falso el dilema que plantea que el problema se resuelve con la universidad
cerrada o abierta. Esa no es ahora la
cuestión fundamental, y menos cuando hay 251 presos políticos. Ahora el
dilema está en si las justas demandas
estudiantiles se resuelven con el uso del diálogo o con el recurso de la
violencia.
Décimo tercero. Frente al conflicto en la UNAM la derecha ha mostrado
estupidez, ceguera histórica y
autoritarismo, se ha organizado y lo ha enfrentado con su único argumento:
la violencia. Lo más retrógrada del país
se ha pronunciado por el no al diálogo y por la violencia en contra de
quienes disientan con su proyecto político,
económico y social. Según está concepción, todo intento democratizador,
toda demanda de justicia, toda lucha por la
libertad, son "incidentes menores de la historia" cuyos destinos deben ser
la cárcel, la tumba o el olvido. En el país de
la derecha, todo ejercito político, incluso aquel que se da de acuerdo con
sus reglas, se convierte en un teatro de
sombras.
Décimo cuarto. Frente a las acciones fascistas de la derecha, las fuerzas
de izquierda y progresistas del país
debemos encontrar los puntos de coincidencia frente a la justa demanda de
educación pública y gratuita. Por encima
de la falsa disyuntiva de que "apoyar las demandas del movimiento equivale
a apoyar a la llamada ultra y criticar los
métodos del CGH es ponerse del lado del proyecto neoliberal de educación
superior", está el oponerse al quehacer
político que no tiene más argumentos que la violencia, la persecución y el
encarcelamiento.
Décimo quinto. El gobierno federal y la derecha, con su posición frente al
conflicto de la UNAM, han conseguido
definir el problema en su justa dimensión: la represión como único y
supremo ejercicio de la política. Hoy, como ayer,
los luchadores sociales son catalogados por el "estado de derecho" como
"terroristas". Al igual que indígenas,
campesinos, deudores, maestros, colonos, religiosos honestos y militantes
de partidos de oposición, todos luchadores
por los derechos sociales, los jóvenes estudiantes de la UNAM son tratados
como criminales de la peor calaña.
Décimo sexto. La alevosa agresión del gobierno federal en contra de los
estudiantes no debe dejarse pasar
impunemente. Hoy lo importante no es si se está o no de acuerdo con las
demandas de los estudiantes, si se está o
no de acuerdo con sus métodos, si se está o no de acuerdo con el Consejo
General de Huelga, si se está de acuerdo
o no con la huelga. Hoy lo importante es que no podemos permitir que sea el
uso de la fuerza el método para
enfrentar las demandas sociales.
Las fuerzas progresistas y de izquierda están por el diálogo, sin importar
sus diferentes concepciones frente al poder
o frente a los métodos de lucha.
El fin de la política que anuncia el hoy de Zedillo es la promesa de una
pesadilla para todos los mexicanos en el
mañana de Francisco Labastida.
El periodo electoral, supuesta panacea de la democracia, se inicia con 251
presos políticos, jóvenes estudiantes,
muchos de ellos menores de edad.
Décimo séptimo. Por todo esto, el EZLN hace un llamado a todas las fuerzas
de izquierda y progresistas, a los
partidos políticos de oposición honestos, a todos los mexicanos y mexicanas
para que, independien- temente de
nuestra posición frente al conflicto de la UNAM, nos manifestemos por el
alto al fascismo, por la libertad de los 251
estudiantes presos políticos, por el diálogo que llegue a acuerdos, y por
el cumplimiento de esos acuerdos.
Décimo octavo. Hoy no está en juego sólo el futuro de la UNAM y del
movimiento estudiantil. Lo que está en juego
es el futuro de un país que está en disputa entre quienes lo quieren
manejar a punta de bayonetas y quienes lo
quieren libre, democrático y justo.
¡Democracia! ¡Libertad! ¡Justicia!
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-
Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Febrero del 2000.