A la Opinión Pública.
A la Comunidad Universitaria Internacional
A la Comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México:

Durante la madrugada del 6 de febrero, a petición del propio rector de la Universidad Nacional Autónoma de México(UNAM), Juan Ramón de la Fuente elementos de la Policía Federal Preventiva de México ocuparon las instalaciones de la UNAM tomando presos al pleno de representantes del Consejo General de Huelga (CGH) y a todas las personas que se encontraban en la Ciudad Universitaria (casi 600 personas). Esta es la culminación de la escalda de violencia y provocación que el gobierno mexicano y la rectoría de la UNAM han montado para detener la huelga de los estudiantes mexicanos en contra de los intentos por privatizar la principal universidad de América Latina y una de las más grandes el mundo.
Las demandas de los estudiantes han sido claras y justificadas: Gratuidad de la educación, desvinculación de la UNAM de los organismos privados que pretenden evaluarla, eliminación de las trabas para el ingreso y permanencia en la universidad, formas democráticas de toma de decisiones, alto a la represión. Frente a ellas la rectoría de la UNAM y el gobierno mexicano, respondieron desde un inicio (abril de 1999) con una táctica basada en la mentira y la violencia.
Lejos de conducir la situación a través del diálogo y las formas pacíficas y tolerantes, han ido escalando el conflicto hasta propiciar las acciones de represión que, después de 30 años, han vuelto a llenar con más de 700 estudiantes las cárceles mexicanas, acusados de delitos desproporcionados (terrorismo, sabotaje, motín, despojo). En esas acciones la autonomía universitaria y las garantías individuales han sido violadas.
Desde hace meses que estas tácticas contaron con la anuencia y colaboración de casi todos los medios masivos de comunicación, de las altas esferas empresariales y eclesiásticas, de numerosos intelectuales y de una u otra forma por varios partidos políticos.
Esta respuesta es claramente una decisión calculada del sistema político mexicano y pone en entredicho su voluntad democrática. La táctica que ha empleado contra los estudiantes huelguistas es muy semejante a la que ha empleado en Chiapas contra las comunidades indígenas y el EZLN: Negativa al diálogo, introducción de grupos de provocadores (paramilitares en Chiapas, golpeadores que simulan ser estudiantes en la UNAM) y desconocimiento de los acuerdos firmados.
Pero eso en ningún caso llevará a una solución verdadera. En el caso de la huelga de la UNAM, la solución solamente se encontrará a través del diálogo con el Consejo General de Huelga (CGH) tal como ya se acordó, y con la inmediata e incondicional liberación de todos los estudiantes presos.
Una derrota del movimiento estudiantil mexicano representaría una derrota del más importante bastión de defensa de la educación pública en México y facilitaría la subordinación de la UNAM y el resto de las universidades mexicanas a las necesidades del capital transnacional. Pero además preparará el terreno para posteriores ofensivas contra organizaciones que se resistan a la globalización económica y el libre comercio en México, en concreto nos referimos a los trabajadores de la industria eléctrica y al propio EZLN. Por todo ello, y porque la verdad y la razón están de su lado, desde estas líneas manifestamos nuestra amplia solidaridad con los estudiantes huelguistas mexicanos y exigimos su liberación inmediata, la reanudación del diálogo.

¡ALTO A LA PRIVATIZACIÓN DE LA UNAM!
¡DIALOGO SÍ, VIOLENCIA NO!
¡LIBERTAD A LOS ESTUDIANTES PRESOS!

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