Denuncia "La Guillotina" el arresto de dos periodistas que cubrian el conflicto universitario de la UAM

Por cubrir el conflicto universitario para la revista La Guillotina y la revista española Ajoblanco de la que son corresponsales, el domingo seis de febrero fueron detenidas las periodistas Karina Ochoa Muñoz y Claudia Elena Favela Pérez en el operativo de la inconstitucional P.F.P contra los representantes del CGH en el auditorio Ché Guevara de Ciudad Universitaria.
Sin darles oportunidad de acreditarse debidamente, fueron despojadas de sus credenciales y agendas e incorporadas al grupo de detenidos, por lo que hoy se les acusa de despojo, daño en propiedad ajena, motín y terrorismo; y todo por ejercer el periodismo en un medio independiente. En este pais las cosas están al revés. Los acontecimientos se invierten simétricamente a partir del uso de los medios como instrumento de control y represión.
Asi, en franco uso del terror el Estado acusa a sus victimas de terroristas, y si tienen la dignidad de resistir civicamente como hemos visto con los estudiantes de la UNAM, despliega su poder a todos los niveles para aplastar la disidencia por medio de la calumnia y la violencia. Ante la impotencia del ciudadano de a pie, que experimentamos a diario cuando vemos las mentiras de noticieros y periódicos, sentimos la necesidad de ejercer un periodismo critico y comprometido en la lucha contra la arbitrariedad y el totalitarismo de quienes pretenden gobernarnos.
¿Es esto un delito? Con la violación de la autonomia universitaria el Estado agravia a la sociedad en lo más profundo y querido: los universitarios comprometidos con México. Pero como dicen los huelguistas y demás detenidos que hoy ven pisoteados sus derechos humanos, incomunicados y vejados por la P.G.R.: "podrán encerrar a la raza, pero jamás al espiritu'.
Exigimos la libertad inmediata de nuestras compañeras y todos los rehenes universitarios en manos del gobierno, la renuncia de Juan Ramón de la Fuente y el retorno al diálogo por parte de las autoridades universitarias en cumplimiento de los acuerdos del 10 de diciembre. Contra lo que desearian y difunden la mayoría de los medios de comunicación establecidos, el CGH no ha muerto; la lucha continúa.