Masacre anunciada en las cárceles de Turquía.

A finales del pasado mes de octubre se inició en varias cárceles de Turquía una huelga de hambre protagonizada por los presos políticos de las organizaciones DHKP/C (Partido del Frente Revolucionario de Liberación Popular), TKP-ML (Partido Comunista de Turquía M-L) y TIKP (Partido Comunista Obrero de Turquía) en protesta por la introducción en las cárceles de unas nuevas celdas de aislamiento que, en palabras del estado, pretendían restablecer el orden en el interior de las prisiones y poner fin a la impunidad con la que los presos se movían por las mismas.

No es la primera vez que las cárceles turcas y los presos políticos revolucionarios son noticia. En estos últimos años se han sucedido las agresiones y el asesinato de presos y presas en el interior de las prisiones. Estas agresiones han sido contestadas con luchas masivas desde el interior de la cárcel así como mediante la denuncia desde el exterior de las mismas. En realidad, todo esto no tiene nada de extraño si se tiene en cuenta que en Turquía, más allá de la propaganda oficial, existe un modelo de estado impuesto por los militares que son, desde la proclamación de la República Turca, en 1923, los dueños absolutos del país.

Hasta 1946 mantuvieron un régimen político basado en el sistema de partido único. Desde entonces hasta hoy, la lucha por conseguir un sistema democrático que se merezca tal calificativo ha sido continua, lo que ha obligado a los militares a intervenir, mediante golpes de estado, para evitar que el control que ejercen sobre el sistema político se debilitara. Así hay que valorar los golpes de estado de 1960, 1971 y 1980.
La actual Constitución es el resultado del último golpe, que estableció un modelo de democracia tutelada que dificilmente se puede calificar de democrático. Un periódico poco sospechoso de izquierdismo como El País habló en su día de falsa restauración democrática, señalando que el Parlamento era una pieza dentro de una mermada constitución (6-11-1983).

En aquellos años terribles se sucedieron las luchas, los sacrificios y las muertes. Juicios masivos bajo el Código de Justicia Militar en los que se condenaban a la vez a decenas de personas acusadas de formar parte de las organizaciones de izquierda revolucionaria surgidas en los años setenta y ochenta, asesinato de presos en el interior de las prisiones, torturas salvajes denunciadas por diversos organismos humanitarios internacionales, protestas que como única forma para tener alguna repercusión acababan cuando los presos se prendían fuego y morían abrasados, etc. Uno de los primeros militantes del PKK que murió en la cárcel, lo hizo prendiéndose fuego para celebrar la fiesta nacional kurda, el Newruz.

Sin embargo, esa generación revolucionaria continuó su actividad en la calle, sobreponiéndose a la dura represión estatal. El resultado fue que las cárceles se poblaron con miles de presos y presas políticos. Pero esto no era suficiente para acallar la lucha. Las acciones de masas, el movimiento juvenil y sindical siguieron actuando pese a que con el desarrollo de la guerra en Kurdistán, la mitad del país se encontraba bajo el estado de excepción. En 1990, 1995 en la cárcel de Buca y 1996 en la cárcel de Umraniye se produjeron duras luchas y huelgas de hambre que, en el último caso, acabó con 11 huelguistas muertos, además de los cientos de detenidos y torturados por manifestar su apoyo desde el exterior.

Con posterioridad a la última gran huelga de hambre, el estado turco ha venido buscando fórmulas para lograr acabar con la resistencia de los presos políticos.
Por su parte el colectivo de presos ha planteado desde hace tiempo que no podrá producirse una estabilización del país sin resolver previamente el problema de las cárceles. Planteadas así las cosas solo faltaba esperar a que llegara la prueba de fuerza. Esta se inició el pasado 20 de octubre cuando los presos políticos del DHKC, TKP-ML y TIKP iniciaron una huelga de hambre. Las reivindicaciones planteadas al iniciarse la lucha eran las siguientes:
1.- Denuncia del modelo de prisiones con celdas tipo "F", para tres personas que tienen como objetivo atomizar y dividir a los presos en el interior de las cárceles para posteriormente romper el colectivo. Además, con este sistema se pone en peligro la integridad física de los reclusos, ya que entre los funcionarios de prisiones abundan las personas vinculadas al movimiento fascista MHP y sus grupos paramilitares Lobos Grises.- 2.- Supresión del protocolo triangular firmado entre Ministerios de Justicia, Interior y salud que vulnera los derechos y libertades de la población reclusa.
3.- Supresión de la ley antiterrorista 3713 que legaliza la tortura y se utiliza para criminalizar las opiniones disidentes.
4.- Supresión de los Tribunales Especiales del estado, creados en 1984.
5.- Creación de una comisión formada por médicos, abogados y familiares de presos para garantizar la protección legal y los derechos de los prisioneros, estado de salud, etc. en el interior de las cárceles.
6.- Investigar y castigar a los responsables de las siguientes masacres:
· 21 de septiembre 1995 Prisión de Buca. Tres presos muertos.
· 4 de enero de 1996. Prisión de Umraniye. Cuatro presos muertos.
· 24 de septiembre 1999. Prisión de Diyarbakir. Diez presos muertos.
· 26 de septiembre 1999. Prisión de Uluncular. Diez presos muertos.
· 5 de julio 2000. Ptrisión de Burdur. Varios presos heridos.
Igualmente juzgar a los responsables de las heridas sufridas por numerosos presos, de forma pública y transparente.
7.- Liberación inmediata de los presos enfermos así como aquellos que han sido agredidos por grupos fascistas en el interior de las cárceles.
8.- Castigo a los responsables de torturar a los presos y presas políticas. El estado debe reconocer sus responsabilidades y renunciar a proteger a los funcionarios torturadores.
9.- Derogación de todas las leyes antidemocráticas. Fin de la opresión sobre el pueblo kurdo.

Desde el inicio de la lucha se procedió a extender la determinación de los presos para mantenerse firmes hasta el final. Igualmente se ha venido desplegando una fuerte campaña de propaganda e información, tanto en el interior, a través de la prensa comprometida como el periódico Vatan, como en el exterior, entre la diáspora turca y la opinión pública occidental, denunciando la hipocresía europea que habla de la necesidad de abrir un proceso de democratización en Turquía y critica las serias lagunas en la legislación de ese país en lo referente a Derechos Humanos, pero al mismo tiempo no tiene reparos en tratar con el gobierno turco de colación del que forma parte el partido fascista MHP, con ministros incluidos.

El desarrollo de esta fuerte campaña ha permitido que la voz de los presos en huelga de hambre haya sido escuchado en varios países europeos, con encierros, ayunos, manifestaciones así como con enfrentamientos callejeros con los grupos de choque fascistas del MHP. En este sentido, una fuerte represión se ha abatido sobre diversos movimientos populares. Así, el 1 de noviembre el DHKC hacía público un comunicado en el que denunciaba el asesinato, a manos de pistoleros Lobos Grises de Sukru Saritas, simpatizante del movimiento, en Estambul. Sukru tenía solamente 15 años de edad.

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lo largo del mes de noviembre se fue incrementando la importancia del movimiento huelguístico. Así el día 25 el diario pro- kurdo Ozgur Politika informaba que el número de presos en huelga de hambre era ya de 816 activistas, estando prevista la incorporación paulatina de mas huelguistas. Las cárceles afectadas eran 18 y la solidaridad se incrementaba de día en día. Así, organizaciones políticas que realizan su trabajo en la legalidad manifestaron durante estas fechas su solidaridad con los huelguistas: HADEP, pro kurdo, ODP (Partido de la Democracia y la Paz), EMEP (Partido del Trabajo), IHD (Asociación de Derechos Humanos), Asociaciones de Abogados etc. Grupos de presos pertenecientes a otras organizaciones como TDKP, DY y PKK emitieron comunicados de solidaridad e iniciaron acciones también desde el interior de las cárceles.

Por otro lado la campaña propagandística alcanzó los medios de comunicación, tanto los legales como los ilegales, distribuyendo informes especiales de TAYAD, la Organización de Familiares de Presos Políticos, que ha jugado un papel fundamental para movilizar a la población, difundir información y coordinar la lucha entre los diversos centros penitenciarios. Para extender la información por el exterior se abrieron paginas de información sobre el movimiento huelguístico en internet, en francés, inglés, holandés y alemán, coordinadas por YKM (Comité de Lucha contra la tortura y el Aislamiento), con prensa especializada en inglés como Ozgur Tutsaklar (Presos Libres).
En París ciudadanos turcos organizados alrededor de revistas como Kurtulus (Liberación), Devrinci Demokrasi (Democracia revolucionaria) y Kizil Bayrak, iniciaron ayunos de solidaridad, al tiempo que en varias prisiones europeas, presos de diversas organizaciones turcas se unían a la lucha en Holanda, Francia y Alemania.

Definitivamente la lucha comenzaba a ser dura y el gobierno turco, impasible ante estos hechos se encontraba contra las cuerdas. Su respuesta, como siempre, ha sido la represión y el asesinato. Así, el 31 de octubre miembros de los cuerpos especiales de la policía tomaban al asalto en Estambul la redacción del periódico legal Vatan, procediendo a la detención de 30 personas. Al mismo tiempo grupos fascistas comenzaron a hostigar a los manifestantes que se solidarizaban con los huelguistas, tanto dentro de Turquía como en el exterior, quedando demostrado que "el viaje hacia el centro político" del MHP no es nada mas que un maquillaje político en esta fase en la que Turquía negocia con la Unión Europea las condiciones para su adhesión. Sin embargo, este maquillaje no ha podido resistir la prueba planteada desde las prisiones. Mientras que por un lado los portavoces del gobierno turco de coalición repiten declaraciones sobre sus deseos democratizadores, el Ministro de Justicia Hikmet Sami Turk ha mantenido una posición inflexible, pidiendo a los huelguistas que depongan su actitud, amenazando con el uso de la fuerza y asegurando que el control de las cárceles es una cuestión de estado. La prensa oficial turca ha reaccionado ante tanta hipocresía denunciando que el estado ha estado durante años sin controlar lo que ocurría en las prisiones, pidiendo explicación de por qué ahora es necesario imponer el nuevo sistema penitenciario y no antes o después.

Esta actitud ha hecho que diversos organismos europeos y agencias de prensa hayan mantenido durante todo este tiempo un creciente interés por conocer la evolución de unos acontecimientos que conducían inevitablemente a la masacre. Así, hacia finales de noviembre Amnistía Internacional comenzó a emitir comunicados señalando su preocupación porque la huelga de hambre comenzaba a poner en peligro la vida de los prisioneros. Para AI las razones de la protesta de los presos políticos coinciden con sus propias preocupaciones sobre los derechos democráticos en las prisiones. Las celdas tipo "F" son contrarias a los derechos de los presos. Por su parte IHD señala ya el 29 de noviembre que la huelga iba camino de acabar con muertos y masacres. Por su parte la agencia de noticias France Presse ha venido emitiendo comunicados diarios sobre este asunto, recordando a la opinión pública europea que en Turquía existen unos 68.000 presos de los cuales 12.000 lo son por motivos políticos, siendo en sus tres cuartas partes convictos acusados de colaborar en diversos grados con el PKK.

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n medio de esta movilización de masas se ha impuesto el debate sobre la necesidad de una amnistía que proceda a poner en libertad a la mayoría de la población reclusa, algo a lo que el gobierno de Ecevit ya ha anunciado su oposición. En declaraciones oficiales se levantaron expectativas sobre una inminente amnistía coincidiendo con las fiestas del Ramadan. En todo caso, el gobierno ha señalado que de dicha amnistía no podrán beneficiarse los presos y presas del PKK, con lo que las esperanzas de abrir una vía de solución, siquiera parcial, se desvanecieron.

No deja de ser curioso que el gobierno turco haya decidido actuar en contra de los presos justo en vísperas de las fiestas de Navidad, cuando se detiene buena parte de la actividad política en los países europeos. A este respecto conviene recordar que ya en 1995, en una fase de plena guerra sucia en Kurdistán, el gobierno turco convocó elecciones para el 25 de diciembre, para evitar en lo posible la presencia de observadores internaciones europeos.

Las informaciones y las imágenes procedentes de los alrededores de las cárceles los días 19 y 20 de diciembre hablan por sí mismas del horror. Cientos de policías rodeando las prisiones, helicópteros transportando agentes hasta los patios de las mismas, disparando hacia donde se encontraban los presos, golpeando y deteniendo a los cientos de manifestantes presentes en el exterior que se oponían a la intervención, etc. Los resultados serán difíciles de conocer, al menos durante varios días. De momento parece segura la cifra de unos 20 muertos según informes transmitidos por IHD, aunque el gobierno intenta reducir esa cifra. Parece confirmarse la noticia de que los presos no se prendieron fuego a lo bonzo como han informado desde el gobierno, en un intento por presentar una imagen de los mismos como fanáticos e intransigentes. Varios testimonios hablan de policías usando lanzallamas para abrirse paso por el interior de las cárceles así como declaraciones de algunas prisioneras que lograron sobrevivir a los primeros ataques.

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sta acción criminal ha sido el detonante para que por toda Europa se iniciaran acciones de solidaridad y denuncia, protagonizadas, en su mayor parte, por turcos y kurdos. Así, en Ginebra, París, Londres, diversas ciudades alemanas se han producido ya manifestaciones, encierros, etc. para denunciar la situación en Turquía así como la complicidad de unos estados occidentales que de forma sistemática viene haciendo oídos sordos a la gravísima situación que sufren los presos políticos y la sistemática vulneración de los Derechos Humanos en aquél país. Acontecimientos como estos muestran la necesidad de levantar un movimiento de solidaridad con los revolucionarios de Turquía y Kurdistán así como denunciar la complicidad de los diversos gobiernos europeos que utilizan un lenguaje democrático y humanitario solamente para cubrir unas apariencias que no pueden esconder el deseo de normalizar relaciones con un país en el que viven mas de sesenta millones de potenciales consumidores. Hoy mas que nunca Europa es responsable y cómplice de lo que está ocurriendo. A nosotros y nosotras nos toca denunciar esta situación y ampliar la solidaridad con los pueblos turco y kurdo y denunciar los intentos por incluir en la UE a un país que mantiene records en lo referente a la violación diaria de los derechos de las personas.

Tino Brugos.
Comités de Solidaridad con América Latina.
COSAL. Asturies. 21-12-00.
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