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El sábado 23 de diciembre del 2000, desde las 15 horas, más de un millar de personas se reunieron en la Plaza de la Bastilla (París), protestando contra la masacre de los presos políticos en Turquía. Al grito de "¡Estado turco asesino!" los manifestantes llegaron hasta Strasbourg Saint-Denis, mostrando los retratos de los mártires caídos en estos últimos días y con muchísimas pancartas que recordaban los hechos ocurridos en las distintas cárceles turcas; muchísimos también los carteles que, en francés, llamaban a los jóvenes occidentales y a las asociaciones por los derechos humanos a condenar lo ocurrido. La manifestación llegó a Strasbourg Saint-Denis sobre las 17.30 y los manifestantes, entre los que se encontraba monseñor Gaillot, han expresado su solidaridad a los presos turcos y a todos aquellos que luchan y a menudo mueren por la Democracia, la Justicia y la Libertad en Turquía. El gobierno fascista turco y todos los Estados que lo apoyan han sido denunciados con contundencia. Otras manifestaciones en apoyo a la lucha contra la oligarquía turca y por una Anatolia libre se están realizando en todas las principales ciudades de Francia. A continuación sigue el texto leído durante la manifestación y que recuerda los trágicos acontecimientos que han ensangrentado Turquía en los últimos días: Los últimos presos políticos que resistían en la cárcel de Umraniye ayer se han visto obligados a sucumbir bajo los golpes de la Policía y del Ejército. Desde el martes, decenas de presos han sido asesinados, mientras que son centenares los heridos y desaparecidos. Además, muchos presos han sido trasladados a la fuerza en las celdas de aislamiento y a diferentes cárceles (los lugares de destino continúan siendo secretos). Los presos que han decidido sumarse a la huelga de hambre hasta la muerte son ya más de mil, a pesar de que se encuentran en hospitales militares y en cárceles en las que ha sido ordenado a los médicos el someterlos a la alimentación forzosa. Desde hace más de dos meses los presos políticos turcos están resistiendo contra las nuevas condiciones de encarcelamiento, dirigidas a eliminar totalmente toda forma de oposición democrática en este país. "Las prisiones de tipo F" han sido reconocidas a nivel internacional como una forma de tortura. La adopción de esta medida brutal afecta a diez mil presos políticos en Turquía. Estos presos luchan por su derecho a la vida y a la dignidad, por la justicia, la libertad y la democracia; es por ello que el Estado fascista turco los asesina. ¡DEBEMOS APOYARLOS! ¡SU LUCHA ES LA DE TODOS NOSOTROS! Durante esta semana muchísimas manifestaciones de protesta han sufrido los ataques de la policía; la represión contra las masas ha sido brutal, centenares de personas han sido golpeadas y detenidas. La radio y la televisión están sometidas a censura, controladas y serviles; lo mismo ocurre con los periódicos. Las noticias oficiales proporcionadas por el Estado turco no son informaciones sino propaganda fascista dirigida a la desinformación. El Estado turco ha mostrado su verdadero rostro, que es el de la opresión y la represión. Las masacres de estos últimos días han ampliado aún más la ya larga lista de muertos, desaparecidos, torturados y asesinados en las prisiones del Estado turco o en las calles de este país. Estos mártires han muerto por defender los derechos democráticos de los pueblos en una Anatolia libre. Los regímenes occidentales no pueden ignorar el verdadero rostro del Estado fascista turco que financian. Su silencio o sus moderadas declaraciones los hacen cómplices de tanta barbarie. Los regímenes democráticos brillan por su ausencia a la hora de pronunciarse para no condenar la violencia del Estado que cotidianamente se ejerce contra los demócratas. ¿Dónde está la ONU en este conflicto entre la dictadura y los pueblos que la sufren? ¿Dónde están las Asociaciones por la defensa de los Derechos Humanos, esas que deberían denunciar las violaciones de estos derechos? ¿Dónde está la prensa, dónde están los periodistas que deberían informar sobre la verdadera naturaleza de este Estado militar y torturador? Es necesario que todos se movilicen, denunciando lo que ocurre en Turquía, para que se ponga fin a esta situación; es necesario además denunciar a los regímenes y las instituciones que colaboran con el Estado turco. Hoy en Turquía la lucha de los presos políticvos continúa, como continúa la lucha cotidiana de la oposición democrática. No los dejemos solos:su lucha es nuestra lucha. ¡En Turquía están muriendo por la justicia, la libertad y la democracia! |