Atentado en Diyarbakir.

Un atentado cometido en Diyarbakir el día 24 de enero ha costado la vida al Jefe de Policía Gaffar Okkan y cinco policías más. El atentado fue cometido cerca de las oficians de la policía en las afueras de la ciudad.
Imágenes mostradas por la TV mostraron el coche usado por el policía muerto con las secuelas del atentado sobre el mismo. Corren versiones diferentes sobre la realidad de los hechos ya que al comienzo los medios de comunicación señalaron que se trató de un atentado con bomba y posteriormente han anunciado que fue simplemente un tiroteo.
24 horas después de cometido el atentado ningún grupo se había responsabilizado del mismo, aunque todas las sospechas oficiales se dirigen hacia un comando del grupo islamista Hezbollah.

Este grupo hizo su aparición en Kurdistán a mediados de los años noventa, en el momento de más duro de la guerra llevada a cabo por el ejército turco en contra de la insurrección kurda dirigida por el PKK. Todas las acciones de este grupo se dirigieron contra activistas y simpatizantes del nacionalismo kurdo. Por este motivo, desde el comienzo fue bautizado por las fuerzas populares como Hezbo-contra. En palabras de un dirigente popular kurdo, cuando en Kurdistán hasta los pájaros tenían que pedir permiso para volar, los comandos de Hezbollah especializados en hostigar al movimiento nacional kurdo se movían a sus anchas por todo el territorio de Kurdistán. En las escasas ocasiones en las que algunos de sus presuntos miembros fueron detenidos por fuerzas policiales, fueron puestos en libertad con una celeridad sospechosa. En ciudades como Batman, diversos medios de comunicación denunciaron en varias ocasiones las relaciones existentes entre el gobernador de la provincia y los comandos presuntamente incontrolados de Hezbollah, quien recibiría, según dichas denuncias, entrenamiento y armas por parte del ejército.

Al iniciarse el actual cese de hostilidades impulsado por el PKK se denunció que grupos como Hezbollah, que durante el conflicto habían sido instrumentalizados por el estado turco para atajar la insurrección kurda, perderían pronto el apoyo oficial y la impunidad que tenían hasta ese momento. Efectivamente, poco después comenzó el acoso policial sobre el grupo, que fue parcialmente desmantelado en la zona kurda, aunque sus actividades se retomaron en la parte turca del país. Hace aproximadamente un año, un impresionante operativo militar, transmitido parcialmente por TV puso fin a las actividades criminales del grupo, muriendo en el mismo los miembros más cualificados de su dirección y saliendo a la luz una serie de fosas clandestinas donde habían sido enterradas parte de sus víctimas, kurdas en su gran mayoría, quienes habían sido previamente torturadas y filmadas antes de morir. De confirmarse la autoría de Hezbollah, se trataría de la primera ocasión que este grupo ataca directamente al aparato de estado turco. Se da la circunstancia de que Gaffar Okkan, el oficial de policía asesinado, fue uno de los miembros de la policía que dirigió el operativo para desarticular a Hezbollah hace un año en las ciudades occidentales de Anatolia.

Aunque el Primer Ministro, Bulent Ecevit, ha prometido desarrollar una meticulosa investigación, tampoco puede descartarse de antemano que el atentado haya sido obra de alguno de los diversos grupos especiales al servicio del estado. Se trataría, de confirmarse esta hipótesis, de borrar las huellas de la colaboración entre oficiales del estado y los grupos paramilitares que tan buen servicio hicieron al estado turco durante los años de la guerra sucia.

COSAL -- As
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